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Salmo 119, versículo 99. En la versión Dios habla hoy dice: "Entiendo más que todos mis maestros, porque pienso mucho en tus mandatos." En la versión de Las Américas dice: "Tengo más discernimiento que todos mis maestros, porque tus testimonios son mi meditación." Y en la Reina Valera dice: "Tus testimonios son mi meditación."
Desafortunadamente, vivimos en un tiempo de mucha información. Como lo escuchábamos el día de ayer, tenemos tanta información en nuestras computadoras, en nuestros celulares, en nuestros dispositivos. Pero eso no hace que seamos mejores personas. Al contrario, con tanta información, muchos dicen: "Es la era de la desinformación."
Esa información o esa vasta de información que tenemos nos puede llegar a confundir. A que el conocimiento es lo más importante. Escuchamos ayer que hablamos que la información me hace sentir que tengo poder. Pero, ¿acaso tanta información te ha provocado o te ha cautivado a tener un avivamiento? ¿Ha provocado a que te apasiones más por ayudar a personas a que lleguen a Cristo? ¿Nos ha ayudado o nos ayuda a obtener una mayor victoria en nuestro andar personal con Dios?
Nuevamente, las respuestas a estas preguntas es no. El conocimiento es importante, no podemos seguir adelante sin él. Pero el conocimiento por sí solo nunca es suficiente para darnos victoria. Siempre debe venir acompañado de sabiduría y entendimiento. Estas tres cosas van juntas, no sirven por sí solas.
El entender cómo se puede aplicar el conocimiento de nada sirve si no se tiene la sabiduría para saber cuándo, cómo y con quién aplicarlo. Hay gente que tienen mucha sabiduría y, sin embargo, no viven de acuerdo a la sabiduría que tienen. Carecen de entendimiento. Las tres cosas deben trabajar en conjunto, de lo contrario, no sirve.
¿Qué es la sabiduría? Recordemos otra vez Job 28:28: "He aquí que el temor del Señor es la sabiduría, y el apartarse del mal la inteligencia." La sabiduría se define como el temor del Señor, tiene que ver con nuestra relación con Él, y es un don, según lo que dice Proverbios 2:6 y Santiago 1:5. La inteligencia es apartarse del mal y tiene que ver con la obediencia a la palabra de Dios.
El conocimiento se obtiene estudiando la palabra, y el entendimiento mediante la aplicación de ese conocimiento. La sabiduría constituye el uso correcto de ese conocimiento y de su aplicación a través de nuestra relación con Dios.
Otro beneficio es el entendimiento. David dice que su meditación en la palabra de Dios y la obediencia a ella le permitieron entender más que sus enseñadores y que los viejos. Es fantástico tener experiencia, pero hay algo que es más importante que la experiencia. Como creyente, como cristiano, como discípulo, nunca debemos sentirnos intimidados porque no tenemos tanto conocimiento o experiencia como otra persona. Puede ser que admires a un maestro de la Biblia porque tiene tanto conocimiento bíblico, pero el conocimiento no es la clave. Es el entender cómo se aplica el conocimiento que tienen.
Hay muchos grandes maestros de la Biblia que nunca han llegado a entender cómo aplicar el conocimiento bíblico que tienen en sus propias vidas. Recordemos, la clave es tomar la información correcta, básica, y añadir sabiduría y entendimiento. Equivocadamente pensamos que la clave es tener más información y más conocimiento.
Si su nivel de conocimiento excede su nivel de sabiduría y de entendimiento, entonces ese conocimiento es inservible. El tener más información es muy bueno, siempre y cuando la sabiduría y el entendimiento aumenten de manera igual. Reflejar en mi estilo de vida el conocimiento que tengo, vivir de acuerdo a los principios que ya he adquirido.
Acompáñeme en una oración. Padre santo y Dios poderoso, te doy gracias por tu amor, por tu grandeza y por darnos en este momento un tiempo para poder aprender y refrescar nuestras convicciones. Gracias por mostrarnos estos detalles tan importantes. No permitas que nuestro conocimiento crezca más que nuestra sabiduría y nuestro entendimiento. Ayúdanos a ser equilibrados y a vivir de acuerdo a tus principios. Gracias, mi Dios. Te lo oro en el nombre de Jesús. Amén.
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