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Homilía Miércoles 22 de Julio 2026 - Parroquia Santa María de los Ángeles

Parroquia Santa María De Los Ángeles Medellín11:10

Transcription

Hoy estamos celebrando en la iglesia una fiesta muy bonita que uno podría llamarla la fiesta de la esperanza. La iglesia celebra la memoria de los santos, pero al celebrar la memoria de los santos lo celebra de una manera tranquila y entonces nos acostumbramos a que siempre hay un santo que recordar.

Pero el Papa Francisco cuando se topó con esta memoria de esta santa, dijo, "A esta santa no solamente hay que recordarla, a esta mujer hay que exaltarla y por eso propuso que esa memoria, que podríamos decir popular se convirtiera en una fiesta." Entonces se celebra la fiesta de Santa María Magdalena.

¿Quién era esta mujer? Y por eso ustedes van a pensar por qué el padre Freddy nos habla de la fiesta de la esperanza. Porque esta mujer era una mujer que podríamos decir estaba totalmente perdida. Y por eso les digo que es la fiesta de la esperanza, porque podemos identificarnos con ella cuando nos podemos sentir perdidos en un pecado, en una esclavitud, en un apego, en una limitación, en un complejo y sentir que nunca vamos a salir de ahí. Pero si el Señor fue capaz de arrebatar de las manos del mal a esta mujer que estaba totalmente poseída por el demonio, ¿cómo el Señor no va a ser capaz de salvarnos a nosotros?

María Magdalena era una mujer rica que había nacido en una población llamada Magdala y a lo mejor de ahí viene su nombre. Pero esta región era una región también de gente que practicaba la brujería. Entonces María Magdalena, una mujer rica, empezó a trasegar por ese camino de la brujería y de la superstición. No es extraño que cuando una persona tiene mucho dinero, quiera tener el control de todo y empiece a meterse en esos cuentos raros.

María Magdalena entonces nos va a contar el evangelio. Estuvo poseída por siete espíritus inmundos. El número siete en la Biblia, ustedes saben, nos habla de la plenitud. Entonces, ella estaba totalmente plenamente poseída por el mal. Me han escuchado ustedes muchas veces decirles cómo ninguna persona está perdida para siempre en las manos de Dios.

Entonces es el evangelio de la esperanza y el testimonio de la esperanza. Porque una mamá podría traerme a su hijo que está perdido en las drogas. Y si Dios sacó a María Magdalena de las garras del demonio, ¿cómo no va a sacar a tu hijo? Y podría usted presentarme a su esposo o a su esposa que está caminando en los caminos de la infidelidad o del desamor y si Dios sacó a María Magdalena de las garras del demonio, ¿cómo no va a sacar a tu marido o a tu esposa de esas garras? ¿Y podría usted presentarme el problema más grande de este mundo? Y si Dios fue capaz de darle vida a una muerta en las garras del maligno, ¿cómo Dios no le va a devolver la vida a esa realidad de tu vida que de pronto se ha ido desvaneciendo?

María Magdalena está entonces perdida, como podemos sentir nosotros en algún momento que estamos perdidos o extraviados. Yo pienso que es lo que experimenta una persona cuando, por ejemplo, está viviendo una depresión que se le cierra el mundo, se le cierra el camino, se le cierra el panorama, no encuentra la luz, está perdida en sus ánimos y en sus motivaciones. Y por eso, queridos amigos, siempre se nos ha dicho que el único que a nosotros nos va a sacar de las garras de una enfermedad como esas es Dios. Y tenemos que permitir que sea el Señor el que venga al rescate de nosotros en medio de cualquier situación difícil.

Por eso es muy lindo que el día en el que nosotros recordamos a esta santa se nos invite a leer el libro del Cantar de los Cantares. El libro del Cantar de los Cantares es el libro que nos cuenta la historia de un esposo y de una esposa. Pero a esta esposa le está faltando algo. Le está faltando algo en el corazón. Le está faltando algo que la llene y que la plenifique. Y a veces podría uno pensar que la raíz de toda enfermedad y de toda angustia es la falta de amor. Pascal, el filósofo, decía, "El corazón del hombre tiene un hueco del tamaño de Dios." Entonces, a lo mejor lo que nos está faltando es que Dios, el amor en plenitud venga a llenar nuestra vida.

Miren lo que nos dice el libro de los Cantar de los Cantares, tan precioso. "Buscaba el amor de mi alma." Es que esa mujer había tenido muchos amores. María Magdalena había tenido muchos amores. Se había revolcado seguramente con muchos amores, buscando el amor verdadero. Y dice, "Buscaba el amor de mi alma, lo busqué y no lo encontré. Me levanté y recorrí la ciudad por las calles y las plazas, buscando el amor de mi alma. Lo busqué y no lo encontré. Me han encontrado los guardias que rondan por la ciudad. ¿Visteis al amor de mi alma?" Pero apenas los pasé, encontré al amor de mi alma.

María Magdalena encuentra a Jesús, pero tiene que ser uno muy loco, muy tonto y muy desfasado para pensar que entre María Magdalena y Jesús hubo algo. Tiene que ser uno muy tonto y muy loco. Y ustedes saben de qué estoy hablando. Para pensar que entre Jesús y María Magdalena hubo un cuento raro. El que tiene una vida rara, llena de cuentos raros, ve en esto un cuento raro. Es la historia, queridos amigos, de un alma rescatada. Y eso no se tiene que mirar con morbo y eso no se tiene que mirar con fetiche y con sospecha. Es la mujer que tiene un vacío en el corazón del tamaño de Dios y un día encontró a Dios.

Por eso a esta mujer el Señor le va a conceder cosas maravillosas. Miren cómo empieza esa historia de salvación. Y si alguna persona me dice a mí, padre, es que yo quiero tener una historia con Dios, tiene que hacer historia con Dios. ¿Y cómo se hace historia con Dios? Se hace historia con Dios estando con Dios, metido en las cosas de Dios, compartiendo las cosas del Señor, no soltándose de las manos de Dios.

María Magdalena estuvo acompañando a Jesús en la pasión. María Magdalena estuvo junto a la cruz. María Magdalena estuvo cuando descolgaron el cuerpo del Señor de la cruz y lo ungió con sus aromas y las fragancias. Y por eso a la que estuvo en el dolor se le concede el momento más grande de gloria que es la resurrección.

Es muy bello cuando nos dice el evangelio que María Magdalena fue al sepulcro al amanecer cuando aún estaba oscuro y vio la losa del sepulcro quitada. Y todos nosotros sabemos que hace referencia a la resurrección del Señor. Es Jesucristo que está resucitando. Pero ahí hay una cosa muy bella. No podríamos pensar que es la resurrección de María Magdalena. Cuando el evangelio nos dice, "El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer." Y cuando nos dice el evangelio que fue al amanecer, nos está diciendo que ya el Señor la había empezado a sacar de la noche oscura, ya el Señor la había empezado a sacar de las tinieblas. Ya el Señor la había empezado a rescatar de la oscuridad. Y cuando llegó al sepulcro, dice el texto, cuando aún estaba oscuro, vio la losa quitada. Ya el Señor le había abierto la puerta para que saliera.

Por eso es la fiesta de la esperanza y es la fiesta en la que nosotros somos invitados a entender que Dios también a nosotros nos está invitando a experimentar la resurrección que experimentó esta gran mujer. No importa que usted haya llevado una vida muy perrateada y muy vuelta nada. No importa que usted haya caído en lo más bajo y que hubiera tocado incluso hasta el infierno. Lo que importa es que usted un día, como María Magdalena, sea capaz de buscar el amor de su alma, encontrarse el amor de su alma y dejarse abrazar por el verdadero amor, el amor bonito, el amor que no daña, que es el amor de Dios.

Digan conmigo, amén. Oh.

[música]