Transcription
Eutífron o La Piedad. El diálogo entre Eutífron y Sócrates acontece en el lugar conocido como el pórtico del rey, que era el edificio en el cual el arconte rey ejercía sus funciones. Las competencias de las cuales disponía este arconte eran sobre asuntos religiosos y de culto. El primer elemento central aludido por los atenienses citados versa sobre la acusación elevada por Meleto al consejo de los 500, en la cual culpaba a Sócrates de corromper a los jóvenes al hacer nuevos dioses y no creer en los antiguos. Eutífron se compadece de cierta manera con Sócrates, ya que aquel ha sentido en la asamblea de la ciudad reacciones de les nabl somadas. La conversación prosigue en torno a Eutífron, quien se encuentra en camino de sindical ante los jueces a su padre de homicidio por dejar morir a un jornalero homicida.
Eutífron, rodeado de una fuerte anim adversión de su propia familia por pretender realizar semejante acto, considera que su acción es totalmente justa, dado que quienes critican esta acusación de hijo a padre desconocen la auténtica diferencia entre lo pío y lo impío. El profundo convencimiento que inspira a Eutífron se sustenta en su riguroso conocimiento de las cosas divinas. Lo anterior permite introducir el eje central del diálogo. Sócrates inquiere a Eutífron sobre la esencia de lo pío, sobre lo que hace que un acto sea en sí mismo pío o impío. La primera definición que ofrece Eutífron es plantear que un acto pío es acusar al que comete delito y peca, sea por homicidio o por robo de templos; no acusarle es impío. Sócrates, inconforme, le replica a Eutífron que su respuesta no es completa porque ha ofrecido una definición muy precisa de lo que es pío, pero no ha expuesto el carácter propio por el cual las cosas pías son pías.
Eutífron le responde ahora que un acto pío es aquel que agrada a los dioses, siendo impío lo que les desagrada. La objeción socrática sobre este punto retorna a la mitología griega. Ya que en ella se cuenta que los dioses del Olimpo forman partidos y facciones entre ellos mismos, dado que no están de acuerdo sobre ciertos asuntos. Así las cosas, al estar divididos, algunos dioses pueden considerar que ciertos actos son buenos, bellos, feos, justos; pero otros dioses pueden opinar lo contrario. Con este razonamiento de Eutífron se concluiría que las mismas cosas serían pías e impías. Lo que es agradable para los dioses es también odioso para los dioses. Eutífron deduce que, respecto al acto de acusar a un hombre que ha cometido homicidio, los dioses no dudarían ni vacilarían en considerarlo en sí mismo justo y bueno.
Con este planteamiento, Sócrates considera que se ha ido delimitando cada vez la esencia de lo pío e impío, siendo impío lo que todos los dioses odian, siendo pío lo que a todos los dioses agrada; y lo que agrada a unos dioses y otros odian no es ni lo uno ni lo otro. Eutífron concuerda con esta síntesis mencionada por Sócrates, ante lo cual éste lo inquiere nuevamente: ¿Lo pío es querido por los dioses porque es pío, o es pío porque es querido por los dioses? ¿Todo lo justo es pío, o bien todo lo justo o todo lo pío es justo, pero no todo lo justo es pío, sino que una parte es pía y la otra no? Respecto a este último, Eutífron considera que la parte de lo justo que es religiosa y pía es la referente al cuidado de los dioses; que se refiere a los hombres es la parte restante de lo justo. Así, la piedad y la religiosidad serían en esencia el cuidado de los dioses.
Sócrates objeta lo anterior, a retomar con ejemplos la semántica del verbo cuidado, ya que lo que se busca con el cuidado, sea de perros o de bueyes, es para el bien y utilidad de lo que se cuida. De tal manera que, si se afirma que la piedad es el cuidado de los dioses, entonces se aceptaría que con dicho cuidado, obrado por los hombres, se harían a los dioses cada vez mejores, y a éstos les sería útil dicho acto humano. Ante lo anterior, Eutífron ofrece un matiz: el cuidado al que él se refiere es semejante al que realizan los esclavos con sus dueños. En tal sentido, la piedad sería un cuidado o servicio de los dioses. Afirma, igualmente, que si se sabe decir y hacer lo que complace a los dioses, orando y haciendo sacrificios, estos son los actos piadosos, y ellos salvan a las familias en privado y a la comunidad en las ciudades. A este razonamiento, según el cual la piedad sería la c de las peticiones y ofrendas a los dioses, algo así como un arte comercial entre dioses y hombres, los dioses se beneficiarían de los hombres en actos como la veneración, el homenaje y el deseo de complacerles.
En conclusión, lo pío es lo querido y considerado agradable por los dioses; no obstante, esta conclusión ya había sido descartada en fases previas del diálogo. Luego, Sócrates le propone a Eutífron examinar otra vez de del principio qué es lo pío y lo impío. La prisa, en este caso, le sirve de excusa a Eutífron para dejar semejante tarea. Frases importantes: Luego también los dioses, noble Eutífron, según tus palabras, unos consideran justas, bellas, feas, buenas o malas unas cosas y otros consideran a otras; pues no se formarían partidos entre ellos si no tuvieran distinta opinión sobre esos temas, ¿no es así? ¿Acaso todo lo justo es pío, o bien todo lo pío es justo, pero no todo lo justo es pío, sino que una parte de ello es pía y la otra parte no? ¿Acaso también la piedad, que es cuidado de los dioses, es de utilidad para los dioses y los hace mejores? ¿Aceptarías tú que cuando realizas algún acto pío haces mejor algún dios?