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Homilía 25/06/23 - Mateo 10, 26-33 - Hablar francamente y sin temor.

Cooperadores de la Verdad (Católico)19:51

Transcription

El Señor esté con ustedes.

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo.

[Música]

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "No tengan miedo a los hombres, porque nada hay encubierto que no llegue a descubrirse, ni nada yo escondido que no llegue a saberse. Lo que les digo en la oscuridad, díganlo a la luz; y lo que les digo al oído, pregónenlo desde la azotea. No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; no teman al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la Gehena. ¿No se venden dos pajarillos por un céntimo? Y sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga su padre. Pues ustedes, hasta los cabellos de la cabeza tienen contados. Por eso, no tengan miedo; valen más ustedes que muchos pajarillos. A quien se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en los cielos".

Palabra del Señor.

[Música]

Espero que las suegras aquí presentes no se enojen conmigo por esta anécdota. Un señor le preguntó a un sacerdote lo siguiente: "Padrecito, ¿cuál es la diferencia entre miedo, terror y pánico?". Y este sacerdote le dijo: "Hijito, te lo voy a explicar muy bonito. Te llama tu suegra y te dice que te va a visitar: miedo. Te dice que se va a quedar una semana: terror. Te dice que se va a quedar un año: pánico".

Queridos hermanos, un cristiano no debe tener ni miedo, ni terror, ni pánico. Hoy Jesús en el evangelio, tres veces dice: "No tengan miedo". Vamos juntos a analizar el evangelio de hoy. ¿Cuántas veces Jesús dice "no tenga miedo"? Tres veces. Por lo tanto, hay tres enseñanzas.

Primera enseñanza: No tengan miedo a la verdad. Jesús nos ha dicho que todo se descubre. No tengan miedo, porque no hay nada oculto que no llegue a descubrirse. Hermanos, la verdad siempre triunfa. No hay que tener miedo a la verdad, hay que decir la verdad. Cristo es la verdad. Yo les pregunto: ¿Ustedes son profetas? ¿Sí o no? Sí. Desde el día de nuestro bautismo somos profetas. Hoy en la primera lectura aparece un profeta. ¿Qué profeta? Jeremías. Vamos a meternos en el contexto histórico de Jeremías. Los babilonios van a invadir Jerusalén. De hecho, Jerusalén cayó el año 587 antes de Cristo. Y Jeremías dice la verdad. Le dice a sus paisanos los judíos: "Esto nos está pasando porque hemos abandonado a Dios". Y por decir la verdad, lo acosan, lo insultan, lo persiguen. Pero qué bonito lo que dice Jeremías: "El Señor está conmigo como un guerrero valiente". Yo te invito para que tú también digas eso todos los días: "El Señor está conmigo como un guerrero valiente, por eso no tengo miedo. Voy a decir la verdad".

Hermanos, estamos viviendo una sociedad relativista, donde "todo vale". Hay que decir la verdad sin miedo. El año dos mil, en la Universidad Autónoma de Baja California, en México, eligieron al mejor alumno para dar el discurso de graduación. Eran estudiantes de psicología. Y este joven elegido, llamado Cristian, hizo un discurso excelente, un discurso donde habló de la vida, habló de que el matrimonio es entre hombre y mujer, habló de la familia, habló contra la ideología de género. Discurso excelente. Pueden ustedes verlo, está en internet. ¿Qué pasó? Le querían quitar el título, lo querían denunciar por decir la verdad.

[Música]

Hermanos, estamos hoy en una situación trágica. Por decir que el matrimonio es entre varón y mujer, hasta te pueden denunciar. No tengas miedo de decir la verdad. El Señor cuenta con nosotros para que triunfe la verdad.

Segunda enseñanza: No tengan miedo a la muerte. Jesús nos ha dicho: "No tengan miedo a quien mata el cuerpo, pero no puede matar el alma". Todos nos vamos a morir. Hoy en la segunda lectura, San Pablo dice en la carta a los Romanos que por un hombre entró el pecado, por el pecado ha entrado la muerte, y la muerte ha alcanzado a todos porque todos hemos pecado. Pero así como por un hombre entró la muerte, por Cristo viene la vida. Si tú amas a Cristo, si vives con Cristo, no tendrás miedo a la muerte, porque Jesús es la resurrección y la vida. Queridos hermanos, ¿qué nos dice nuestra fe? Si vivimos con Cristo y morimos con Cristo, nos espera la vida eterna. Hay personas que cuando escuchan la palabra "muerte", tienen más miedo que un pavo cuando escucha un villancico. Vamos a fijarnos en los santos. Santa Teresita de Jesús decía: "Yo no muero, entro a la vida". ¿Ustedes saben quién es el santo patrono de los políticos? Santo Tomás Moro. Le cortaron la cabeza por decir la verdad, por denunciar el adulterio de Enrique VIII.

[Música]

Y cuando lo estaban llevando al lugar de ejecución, y llegó al lugar donde le iban a cortar la cabeza, Santo Tomás Moro abrazó a su verdugo y le dijo: "Amigo, tú me abres las puertas del cielo". Así morían los santos. No tenían miedo a la muerte porque vivían con Cristo, y Cristo es la vida.

Vamos con la tercera enseñanza: No tengan miedo al futuro. Hoy Jesús en el evangelio nos pide que nos fijemos en los gorriones. Y Jesús nos dice: "Fíjense en los gorriones, no se caen, Dios Padre los sostiene. Ustedes valen más que los gorriones, hasta los cabellos de su cabeza están contados". Y eso incluye a los calvos. Estamos en las manos de Dios, hermanos. No hay que tener miedo al futuro, porque el futuro ya lo sabemos: es el triunfo definitivo de Cristo. ¿Cuántas veces escucho, sobre todo de las abuelitas, incluida mi madre, decir: "Qué futuro le espera a mis nietos con esto de la ideología de género"? Qué terrible. Es verdad que nos preocupa el futuro, pero ya sabemos cuál es el futuro con mayúsculas. Lean el Apocalipsis. El futuro con mayúsculas es el triunfo del Cordero. ¿Quién es el Cordero? Jesucristo. Y el triunfo de la esposa del Cordero. La esposa del Cordero es la Iglesia.

Ahora bien, aunque somos optimistas porque sabemos que hay el triunfo de Cristo, también hay que ser realistas. Hay que tener los pies en la tierra. Y todos sabemos cómo la sociedad se está degradando en valores morales. Por eso, cuidemos el futuro viviendo correctamente el presente. Cuidemos a los niños, cuidemos a los adolescentes, cuidemos a los jóvenes. Padres de familia, evangelicen a sus hijos, y así estamos construyendo un futuro mejor. Padres de familia, inculquen valores a sus hijos, y así estamos cuidando el futuro. El futuro, queridos hermanos, que nos espera depende mucho del presente. Está claro que el triunfo definitivo de Cristo, pero Cristo quiere que colaboremos con él para hacer una sociedad más justa, más solidaria. Y por eso, cuidemos a los niños, cuidemos a los adolescentes, cuidemos a los jóvenes.

A veces tengo que salir muy de noche. No me gusta salir muy de noche, pero hay que dar a los enfermos. Y me da una tristeza ver muy tarde en la noche jovencitos, chicos, chicas, mal vestidas, borrachas. Chicos borrachos. ¿Dónde están los padres de familia? Por supuesto que cuando uno ve eso, pregunta: "¿Qué futuro nos espera?". Pero también hay jóvenes que vienen a misa, jóvenes que viven la castidad. Cuando uno ve eso, dice: "¡Qué buen futuro!".

Queridos hermanos, no hay que tener miedo al futuro, pero sí hay que colaborar con Cristo para forjar un futuro mejor. Y termino con una frase del catecismo muy bonita que se refiere a la Virgen María. Cuando el catecismo habla de la fe, dice que María es la realización más perfecta de la fe. Y como María es la realización más perfecta de la fe, les pregunto: ¿Ustedes se imaginan a la Virgen llena de miedo? ¿Sí o no? No. Y eso que la Virgen tuvo que pasar por muchos problemas, tuvo que llevar muchas cruces. La Virgen nunca parece llena de miedo. Al contrario. Imitemos la fe de la Virgen y nunca vamos a tener miedo a nada ni a nadie si estamos con Jesús. Que Dios, hermanos, habrá paz en nuestro corazón. Imitemos la fe de María. No vamos a tener miedo de decir la verdad, no vamos a tener miedo a la muerte, porque Cristo es nuestra vida, y no tendremos miedo al futuro, porque nuestro futuro es Cristo. Jesús quiere que forjemos un futuro mejor viviendo con intensidad el hoy. Que María Santísima nos ayude a todos a confiar 100% en Dios, y así nunca habrá miedo en nuestro corazón. Que así sea.

Vamos a escuchar la reflexión que estamos teniendo todos los días en este mes de junio, mes del Sagrado Corazón de Jesús. Día vigésimo quinto: "Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte". Jesús nos ha salvado mediante su obediencia. Esto es muy importante remarcarlo, pues vivimos en tiempos de gran desobediencia. Incluso se piensa de forma errada que la desobediencia es signo de personalidad. Nunca estará de más enfatizar que la obediencia hace posible la verdadera libertad. Quien sigue a sus caprichos, sus instintos y pasiones, se vuelve esclavo de sí mismo. Jesús es el modelo de la obediencia. En su caminar por este mundo, siempre hizo la voluntad de su Padre. Fue obediente hasta la muerte en la cruz. Aprendamos del Corazón de Jesús a obedecer siempre lo que nos pide nuestro Padre Dios.

Propósito: Detectar en mi vida en qué desobedezco a Dios.

Oración al Sagrado Corazón de Jesús: Oh Jesús, a tu Corazón confío esta intención. En silencio ponemos nuestra intención en el Corazón de Jesús. Mírala. Después haz lo que tu Corazón te diga. Dejo todo en tu Corazón. Oh Jesús, yo cuento contigo. Yo me fío de ti. Yo me entrego a ti. Yo estoy seguro de ti. Todo lo temo de mi fragilidad, mas todo lo espero de tu bondad. Amén.

Hermanos, ¿cuántas veces Jesús nos dice hoy "no tenga miedo"? Tres veces.

Número uno: No tengas miedo a decir la verdad. Dice Jesús que todo se va a descubrir. La verdad nos hace libres. Di la verdad, no tengas miedo de decir la verdad. Estamos viviendo en una sociedad relativista. Hay que decir la verdad. La verdad sobre la vida humana, la verdad sobre la familia, la verdad sobre el matrimonio. Les he puesto el caso de un joven graduado, psicólogo, el primero de su clase, que hizo el discurso de graduación. Habló de la defensa de la vida, de la defensa del matrimonio, de la defensa de la familia, y le querían quitar el título. Tenemos que decir la verdad. Somos profetas como Jeremías.

Número dos: No tengas miedo a la muerte. Jesús nos ha dicho: "No tengan miedo a quien mata el cuerpo, pero no puede matar el alma". Si vivimos en gracia de Dios y morimos en gracia de Dios, el cielo es nuestro. El que vive con Cristo no tiene miedo a la muerte, porque Cristo es la vida.

Y en tercer lugar: No tengas miedo al futuro. Jesús dice: "Fíjense en los gorriones, cómo vuelan, no caen, Dios lo sostiene. Más te cuida a ti, hasta los cabellos de tu cabeza están contados". Dios te cuida. Ya sabemos cuál es el futuro: el triunfo de Cristo, el triunfo de la Iglesia. Pero hay que tener los pies en la tierra. Estamos viviendo una sociedad donde se están perdiendo los valores. Hay que cuidar a los niños, hay que cuidar a los adolescentes, hay que cuidar a los jóvenes. Padres de familia, evangelicen a sus hijos. Así se cuida el futuro. Nuestro futuro con mayúsculas es Cristo. Y hay que vivir con intensidad el presente, viviendo con Cristo.

Vamos a pedirle a la Virgen, nuestra Madre, que nos ayude para que, abandonándonos totalmente en Dios, nunca tengamos miedo a nada ni a nadie.

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Jesús, en ti confío. Jesús, en ti confío. Jesús, Dulce Corazón de María, de la salvación del alma mía. San José, ruega por nosotros. Santa Faustina, ruega por nosotros.