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La personalidad del Espíritu Santo | Vida nueva bajo la guia del ESPIRITU SANTO | Pr Pablo SIlvestri

Canal Luz36:27

Transcription

Durante todo el año estamos recorriendo lo maravilloso, lo extraordinario que es nacer de nuevo. Para aquel que nos está escuchando por primera vez y no sabe de qué estoy hablando, aquel que tal vez no se enteró, no le llegó la noticia, lo que el Señor Jesús vino a hacer cuando nació en Belén de Judea y caminó todo ese trayecto de 33 años hasta llegar al Gólgota, a ser crucificado, sepultado y resucitado al tercer día.

Lo que vino a hacer Jesús es a dar la oportunidad para todo aquel que crea en él, deje de estar alejado de Dios, deje de estar bajo maldición y condenación y pueda nacer a una vida nueva. ¿Será posible? Claro que sí. De hecho, el Señor Jesús le explicó a alguien que era un religioso de su momento llamado Nicodemo. Le dijo: "Además, esto es necesario que nazcas de nuevo."

Es muy curioso que se lo haya dicho un religioso. Digo, ¿por qué? Porque la religión no produce vida. Que usted esté adherido a un culto determinado. Diga: "Yo soy de ahí de los evangelistas que van a Aonio 27." No le va a cambiar la vida. Que usted diga: "Yo soy católico, apostólico, no sé cuánto más." No le va a transformar su vida. Solamente el Señor Jesús expresó que somos nacidos del Espíritu de Dios y explica que esto es una experiencia que todos tenemos que acceder.

¿Y cómo se nace de nuevo, pastor? Dígamelo a ver. Pregúnteme. [Risas] Creyendo en Cristo, recibiéndolo, renunciando a una manera de vivir y decir: "Ya, ya no quiero vivir así. Estoy dispuesto a seguir a Cristo." Porque el Señor vino a salvar a todo el que está perdido. ¿Y sabe quién está perdido? Todos. Pero no, no todos se dieron cuenta, no todos aceptan su condición, no todos entienden que tienen que cambiar, que es necesario dar un volantazo. Ese volantazo es que cambio y se llama conversión.

Eh, la conversión no es un cambio pequeño, sino es un giro de 180º. Antes estaba ajeno a la vida de Dios, enemistado con Dios. Mi vida bajo los parámetros de lo que a mí me parecía, de lo que bien me parecía. Por supuesto, todo eso nada que ver con la propuesta que Dios tiene para el ser humano. Pero convertirse, decir: "Yo renuncio a eso, dejo esa manera de vivir y ahora estoy dispuesto a que dio sobre mí este esta transformación de vida nueva."

Lo interesante de esto que es un cambio del corazón. O sea, usted por la fe recibe esa vida nueva al creer en Cristo. A todos los que le recibieron a Cristo, ¿verdad? Está hablando. A los que creen en su nombre, el Señor les da el derecho de ser hechos hijos de Dios. Esto no es hecho por voluntad de carne ni de sangre. Esto es hecho por la obra del Espíritu de Dios.

¿Qué significa eso? Que cuando usted dispone su corazón, lo que va a producir eso al creer en el Señor y estar dispuesto a que él obre en su vida, aceptarlo, lo que va a producir que el Espíritu Santo va a venir y va a hacer la obra. Algunos creen que tienen que cambiar empezando a hacer obras distintas y la realidad es que esas obras van a venir como consecuencia de lo que usted ha creído. Primero se cree y después viene el el cambio. Usted no tiene que decir: "Bueno, pero yo no sé si voy a poder." Claro que va a poder, porque el Espíritu de Dios es el que produce en usted. Esto no es por obras para que nadie se gloríe. Es lo que Dios hace en nosotros.

Y mire que el Espíritu Santo está obrando aquí. Yo sé de algunos de ustedes, eh, les diré, sé de muchos de ustedes y sé del día que llegaron aquí y cómo llegaron aquí y en qué situación de vida llegaron aquí. Pero cuando creyeron en que Cristo tenía vida nueva para usted y lo recibió, empezó un proceso revolucionario de transformación y usted se da cuenta que Dios lo está llevando porque él se propuso hacer esa buena obra y la va a hacer. Amén. y la va a hacer y la va a seguir haciendo.

Andar en vida nueva no es posible y estamos mirando en esta serie de lecciones, no es posible hacerlo sin el poder, la guía del Espíritu Santo. Estuvimos mirando la semana pasada un tema fundamental de la fe cristiana que tiene que ver con la trinidad, esa misteriosa pero profunda a la vez doctrina esencial para entender el Dios que nos salva. Es el mismo Dios que creó los cielos y la tierra, pero también es el mismo Dios que está operando ahora aquí en este momento y que está sosteniendo todas las cosas. Un solo Dios en esencia que vive eternamente en tres personas, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, que son iguales en poder y gloria, que son coeternos, pero además son cosustanciales, pertenecen a la misma sustancia, un solo Dios.

Bueno, algunos dice: "Pero es muy complicado para entenderlo." Bueno, no pretenda entender a Dios. No pretenda entender al que hizo los cielos y la tierra, cuando ni siquiera los seres humanos somos capaces de entendernos a nosotros mismos. No somos capaces todavía de entender el entorno en el cual vivimos. Estamos permanentemente aprendiendo nuevas cosas. La ciencia descubre todo el tiempo cosas y si no, fíjese lo que ha pasado hasta hace pocas semanas en esas profundidades oceánicas en las costas de Mar del Plata, cómo de repente allá abajo apareció vida que no sabíamos que estaba y formas de vida que ni sabíamos y eso es solamente la tierra. Y uno dice: "Pero, ¿cómo hay vida allá en esa profundidad? 3,500 m de profundidad bajo esas presiones. Ahí la vida florece porque Dios lo creó." Y cómo si no podemos siquiera comprender en su cabalidad, solamente hemos aprendido una pequeña porción de lo que del planeta que habitamos. Entendemos poco, aunque la ciencia ha crecido mucho, entendemos menos de todo el universo que nos que nos rodea. Cuánto más difícil será entender al Dios eterno, el que no tiene principio de días ni fin de días, que habita en luz inaccesible.

Pero en esta fe y en esta verdad de revelación que la escritura nos trae sobre Dios, este universo se sostiene, la Iglesia se sostiene, tu vida se sostiene, porque el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo están obrando en perfecta comunión y en acción poderosa sobre toda su creación.

El Espíritu Santo, dijimos, es Dios, no es nada más ni nada menos que Dios. Y es una persona real con mente, una persona real con voluntad, con capacidades, por ejemplo, entre otras cosas, con la capacidad de vincularse, de relacionarse. En esta lección vamos a mirar que el Espíritu Santo piensa, que Dios piensa, que el Espíritu Santo toma decisiones. Vamos a hablar y yo le voy a convidar a que durante la semana usted mire Corintios 13 que habla del Espíritu Santo. No, pastor, habla del amor. Es que Dios es amor. Cuando usted lee Corintios 13, está hablando del Espíritu Santo y dice: "Si yo hablase lenguas humanas y angélicas y no tengo el Espíritu Santo, no tengo amor, de nada me sirve." Si usted sigue leyendo Corintios 13, va a descubrir que si usted ganase todo el mundo, tuviera toda la ciencia, tuviera todas las cosas que esta tierra puede ofrecer a un ser humano, pero carece del Espíritu Santo, perdón, dice carece de amor, no tiene nada, está seco, está muerto.

Es precioso como describe Corintios 13, la personalidad del Espíritu Santo, del amor, que todo lo sufre, que todo lo espera, que todo lo soporta. El Espíritu Santo habla y esta noche yo confío que te esté hablando ya mismo, porque el Espíritu Santo que está aquí no es un mero concepto intelectual, no es meramente una idea teológica, es la persona de Dios golpeando a la puerta de tu corazón, diciendo: "Puedo cambiar tu vida, diciéndote te amo, explicándote que no tenés que seguir sufriendo de la manera que estás viviendo, porque él ya preparó un camino de vida para que lo abraces."

El Espíritu Santo quiere habitar en tu corazón. Dice Juan capítulo 14 versículo 17: "El Espíritu de verdad, el cual el mundo no puede recibir." Escúchelo. Dice: "El Espíritu Santo, el mundo no lo puede recibir porque no lo ve ni le conoce." Son palabras del hijo, del Señor Jesucristo. Dice: "El Espíritu Santo de verdad, al cual el mundo no lo puede recibir. Si usted permanece en sus pecados, usted está ajeno a esta vida. Si usted sigue caminando por el camino de la muerte, alejado del de Dios, no reciba a Cristo por la fe en su corazón. Usted no puede, no, como la gran mayoría de las personas no lo ve, no lo conoce, pero dice a los discípulos, le está diciendo a los que han creído en él: "Pero vosotros le conocéis porque mora con nosotros."

El Espíritu Santo estaba sobre el Señor Jesús operando y había una manifestación impresionante del poder del Espíritu Santo, que donde avanzaba esa esa caravana de poder con el Señor Jesús, los discípulos, los 70, los que se plegaban, había milagros, prodigios, señales. Los enfermos se sanaban, los atormentados, los demonios huían. ¿O no recuerdan lo que pasó con Engadara? Cuando llega ahí y había un un encadenado que rompía las cadenas por la fuerza que tenía de de la del grado de enajenación que vivía, estaba poseído por una legión de demonios. Y cuando llega ahí tanta gloria, tanta presencia del Espíritu Santo, esos demonios empezaron a los gritos: "¿Qué tenés contra nosotros?" Y ese hombre, por la palabra del Señor Jesús, fue liberado de todos los tormentos con los cuales había vivido durante toda su vida, porque el Espíritu Santo es poder y él le dice: "Está con vosotros."

Pero además, la promesa del Señor Jesús a partir del día de Pentecostés les dice: "Además, pero estará en vosotros, estará en vosotros." Ese poder, esa autoridad, esa presencia de Dios ahora no solamente con sino en, no solamente afuera, sino aquí adentro. Cuando usted recibe a Cristo por la fe en su corazón, lo que está recibiendo es la misma presencia del Espíritu de Dios.

El Espíritu Santo es una persona y sería bueno que lo vieras como tal, la persona de Dios. Y la Biblia no lo trata como un ente abstracto, ni siquiera lo trata como una energía, porque hay gente que dice: "No, acá hay vibras, esto es una energía." No, no, no. Esta es la persona de Dios. Y cuando usted va a la Biblia, lo va a encontrar en esos términos. Por ejemplo, Juan capítulo 16, versículo 8, dice: "Y cuando él venga, habla del Espíritu Santo, él viene." Eh, como cuando usted dice: "Cuando venga tu papá, vas a ahora vas a saber." No está hablando de de viene el papá, es alguien concreto. Jesús está diciendo: "Cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio."

Juan 14:26 dice: "Más el consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, y ahora va a usar otra vez el pronombre, él os enseñará todas las cosas y os recordará todo lo que yo os he dicho." Por eso, cuando hablamos del Espíritu Santo, estamos hablando de la persona de Dios con atributos que son perfectamente reconocibles.

Vamos a hacer un paso rápido, pero quiero que preste toda su atención porque al mirar esta realidad del Dios que te ama, del Dios que te llama, del Dios que está con usted, pero quiere estar en usted, usted va a entender la belleza de que este este Dios tiene una un propósito, una mente, un intelecto. Romanos 8:27 dice: "Más el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos." El Padre que conoce tu corazón. ¿Sabes por qué? Porque la operación del Espíritu Santo está intercediendo por tu vida delante del Padre en armonía con la voluntad de Dios.

El Espíritu Santo tiene voluntad. Dice Primera de Corintios, capítulo 12, versículo 11: "Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere." Algunos se enojan con esto. Algunos se enojan con la voluntad de Dios. Dice: "¿Por qué Dios hace esto así?" ¿Sabe por qué lo hace? Porque se le da la gana. Eso dice ahí. ¿Por qué hace Dios la cosa como la hace? Y porque quiere, porque tiene voluntad. ¿Quién soy yo para decirle a Dios lo que debe hacer? ¿Quién soy yo para pensar que puedo entender mejor de lo que él entiende? Pero además es maravilloso saber que su voluntad, lo que él quiere y lo que él va a ejecutar, porque nadie puede torcer lo que él quiere, tiene voluntad, hace la voluntad de Dios es buena, siempre buena, además es agradable y es perfecta. ¿Cuántos dicen amén? Amén.

Efesios capítulo 4, versículo 30, da otro perfil de su personalidad. Y sabe que es un es un Dios que siente, es sintiente. Dice: "No pongan tristes." Lo dice así: "No contristéis." Pero Dios se puede poner triste. El Espíritu Santo puede entristecerse. Claro. ¿Cuántas veces lo hemos hecho entristecer? ¿Cuántas veces él ha golpeado la puerta de tu corazón y vos dijiste: "No?" Cuántas veces Dios te está llamando y ha insistido con tu vida. Dice el apóstol Pablo a la iglesia de Efeso: "No contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuiste sellados para el día de la redención."

El el Espíritu Santo, que es una persona, por lo tanto, tiene personalidad y está intercediendo, está enseñando, está revelando, está guiando, está testificando. Dice Romanos capítulo 8, versículo 26, que hay una actividad maravillosa que está pasando en este momento. Y esto es muy bueno para que vos lo sepas. Si Dios está contigo, si el Espíritu Santo, vos dijiste: "Señor, yo quiero que vengas a morar por la fe en mi corazón." Si hoy lo recibís, hay algo maravilloso que él está haciendo por vos y por mí.

Dice que él, el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. El Espíritu Santo que mora en nosotros está en plena comunión con el Padre. ¿Y qué está haciendo? Juega a favor tuyo. Dice que está intercediendo a favor tuyo en una en un lenguaje, en una manera, en una simbiosis extraordinaria, en una comunión profunda y eterna con el Padre. Dice que está intercediendo. Qué lindo que sabés que tenés un intercesor. Un intercesor que está ahí abogando por tu vida, por la mía.

Dice, además que el Espíritu Santo que está con nosotros, Juan capítulo 15, versículo 26, nos está dando testimonio. ¿Y qué nos da testimonio? De Cristo. Y esto es maravilloso porque las personas que son llenos del Espíritu Santo, que han recibido a Cristo por la fe en su corazón, van a empezar a experimentar esto de recibir el testimonio de Cristo en su propia vida. ¿Qué significa eso? Significa que usted empieza a saber qué cosas Dios quiere de su vida por la acción del Espíritu Santo que le está hablando. Porque dice Juan, capítulo 16, versículo 15: "Él me glorificará porque tomará de lo mío y os lo hará saber." Y esto es maravilloso. Es la experiencia de todo creyente, de todo hombre y mujer que sabe que tiene vida eterna en Cristo Jesús. ¿Por qué? Porque está descubriendo cosas que no sabía y que ahora le son reveladas porque el Espíritu Santo se las empieza a revelar. Y esto es una experiencia perfectamente comprobable.

Muchas personas llegaron aquí creyendo que la vida era de una manera, por ejemplo, creyendo que estaba bien tenerle bronca a la gente que te dañó. Y usted llegó a este lugar cargado de de enojos, de bronca, de amarguras, de resentimientos. Y usted cuando le dijo al Señor Jesús que venga su vida y usted no sabe bien por qué, no es que leyó toda la Biblia, no es que se leyó todo todo el evangelio, pero algo en usted empieza a golpearle y de repente el Espíritu Santo empieza a mostrarle qué quiere Dios que haga. Esto es una experiencia pero maravillosa.

Les cuento una experiencia que viví hoy con el Espíritu Santo. Usted no tiene experiencia con el Espíritu Santo. Es una persona. Usted puede hablar con él. Va a descubrir que va a tener testimonio de que el Espíritu Santo lo va a movilizar. Estábamos Analía hoy y en el Analía estaba cocinando y ¿por qué me mira? No, dice, "¿Qué va a contar?" dice, "No te asustes." Y estábamos solos porque el nene no sé qué estaba haciendo, nene. Y yo busco el YouTube de Canal Luz y pongo el trío Mar del Plata la última vez que estuvo aquí y estaba eh Jorge Marquetti aquí y aquí estaba cantando Carlos, la voz del trío. ¿Alguno estuvo ese encuentro? Hace 3 años que estuvo por lo cómo apreciamos eh eh eh la canción que que estaba escuchando era "En Cristo tengo todo, con él nada me falta. No me escuché trío porque las cosas más comunes tienen sabor por él. Hoy tengo por basura lo que antes me halagaba y ahora de ser mi orgullo poder morir por él." Qué lindo. Bueno, pobre, perdón, Jorgito, perdón, Carlos, eh, pero no sé por qué me puse, le voy a ser absolutamente sincero, ¿no? No es que todos los días escucho al trío Mar del Plata, no me pasa. Yo lo aprecio, me encanta el folklore y son, sin lugar a dudas, el grupo folclórico más relevante que ha dado la Argentina en música cristiana y y en América Latina. Pero no sé, le dije y me puse a escucharlo. En eso que estoy escuchando me entra una llamada de un pastor amigo y le digo: "Hola, mira, estoy escuchando al trío Mar del Plata, no sé qué pasa esta mañana y no sabes, quiero saber algo de Carlos", le dije, del cantante y me dice: "Pablo, acaba de morir su esposa." Y yo dije: "Dios, tengo que llamarlo." Bueno, gracias a Dios me pude comunicar con él hoy. Tengo un saludo para todos ustedes y el Señor lo está ayudando a pasar este día difícil, eh, sabiendo en la fe que él va a recibir consuelo en este momento duro. Pero dije: "Señor, me sabes que quedé quedé un rato en shock porque dije, pero el Espíritu Santo está orando, me está moviendo, me está enseñando, me está guiando."

¿Usted cree que Dios está aquí? ¿Usted cree que Dios puede guiar su vida? Porque él da testimonio, él nos enseña. Él nos enseña, dice Corintios, perdón, Juan 14:26: "Enseñará todas las cosas." Escuche, el Espíritu Santo te enseñará todas las cosas y recordará todo lo que yo he dicho, pero también trae revelación porque escudriña lo profundo de Dios. De repente las cosas que antes eran ajenas de Dios, ahora te son reveladas. El Espíritu Santo te va a hablar y yo sé que hoy te está hablando.

Dice Apocalipsis capítulo 2, versículo 7: "El que tiene oído, usted tiene oído, de verdad, se lo lavoy. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice." Dios está hablando. Su Espíritu Santo está hablando a la iglesia aquí en Rosario, le está hablando a los que nos están mirando por televisión ahora en este momento. El Espíritu Santo está hablando. Hay personas que tienen tanto ruido alrededor, están tan llenas de cosas que no pueden escuchar. Mira, mejor que te pongas a escuchar porque lo que Dios te está hablando en susurros en algún momento te va a hablar a los gritos. En algún momento te va a hablar de una manera que no tenga más remedio que pararte a escucharlo. Si escuchas hoy su voz, no endurezcas tu corazón.

El Espíritu Santo nos está guiando. Él os guiará a toda verdad. Romanos 15:30 dice: "Ja, esto me encantó porque dice, porque os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios." Corintios 13, como le dije, va a ser el texto que nos va a acompañar esta semana. No lo vamos a leer ahora, tenemos que ir enseguida a la boda que nos está esperando. Pero Corintios 13 describe en una en una poesía magistral. ¿De qué estamos hablando cuando hablamos del amor de Dios? El incomprensible, incomparable, inigualable amor de Dios, que quiere alcanzarte hoy, que no quiere quedarse meramente en tu vida como una idea, un concepto y mucho menos como una religión. Él quiere tener una relación. El amor es es un vínculo perfecto con el cual Dios se manifiesta. Debemos permitir que el amor de Dios tome todo nuestro ser.

El Espíritu Santo está aquí hoy en medio nuestro y el desafío de esta vida nueva es caminar con él, interactuar con él. No es suficiente saber que él tiene mente, pensamientos, que tiene voluntad, que tiene sentimientos. Necesitamos hoy abrir nuestro corazón, nuestra vida para relacionarnos con él de una forma real, auténtica. Dios va a guiar tu vida a través de su espíritu y va a comenzar golpeando a tu corazón para que le abras y vas a empezar a conocerlo cada día más.

Mire, yo le abrí mi corazón a Cristo cuando era un niño y a veces todavía recuerdo algunas experiencias extraordinarias que viví en mi primera infancia, en el conocimiento de Dios, en el despertar al conocer a Dios, pero después de tantos años, porque pasaron muchos de que yo era niño, yo cada día más estoy admirado de el amor del Señor, de cuánto de cuánto me ha amado, de cuánta misericordia tiene de mi vida. Porque siendo yo un pecador, él me sigue llamando, él me sigue buscando, él sigue golpeando a mi corazón para decirme: "Pablo, acá estoy. Si caíste, estoy listo para levantarte. Si estás con tus oídos atento, estoy listo para guiarte. Estoy listo para que el amor de Dios llene tu vida." No es una religión. Él es tu amigo, es tu maestro, es tu guía fiel. Escucha su voz ahora que está golpeándote y diciéndote: "Déjame entrar."

El Señor Jesús dijo: "Yo estoy a la puerta y llamo." ¿Por qué está a la puerta? ¿Por qué el Apocalipsis menciona este llamado? Dice: "Yo estoy a la puerta y llamo." Alguien que está a la puerta está en su casa. Está fuera. Es que lo hemos dejado afuera. ¿O no dejaste afuera de tu vida a Dios? ¿O lo incluiste en tu proyecto? O le preguntaste tal vez si era su voluntad o te manejaste como se te ocurrió y bueno, acá están, acá estamos, acá estamos. Pero el Señor no te abandonó nunca, nunca, nunca, nunca, nunca, nunca, nunca.

Hoy leía, dice, también le convido a que lo mire, el salmo 139, cuando el salmista mira que desde que él fue entretejido en el vientre de su madre, cuando esas células se iban conectando, ahí ya me viste, dice, me conociste. Por más que yo me esconda, no puedo huir de tu presencia. Por más que yo me distraiga, me tome todo, me me no podré escaparme de ti. Si subiera al cielo, ahí estás tú. Si me fuera a las profundidades de la tierra, ahí me vas a seguir. Su amor es persistente. Él te ama y está a la puerta llamándote.

Si alguno oye mi voz y yo sé que el Espíritu Santo alguno le ha hablado hoy y abre la puerta, la promesa del Señor es: "Yo entraré a él. Cenaré con él." Hay una fiesta de vida, hay una fiesta de transformación que Dios quiere hacer en tu vida hoy. ¿Estarás dispuesto? Yo sí, yo quiero. Yo lo necesito. Yo estoy dispuesto, Señor. Póngase en pie, por favor. Aleluya.

Hermosas, hermosas lecciones vamos a mirar. Les dije son como ocho o 10 lecciones que vamos a mirar y nos vamos a enamorar de él. Vamos a a desearlo cada día más. Vamos a decir: "¿Cómo no lo hice antes? ¿Cómo no me avivé?" Bueno, no importa. Te estás avivando. El Señor está aquí. Te está llenando de su presencia. Si por la fe esta canción dice: "Yo sé que estás aquí. Yo sé que estás aquí, Señor. Sé que estás aquí." [Aplausos] Está diciendo algo. Yo no le dije que venga, vino usted solito. Pero me alegro que haya venido, que se acercó. Me alegro. Me alegro, me alegro. ¿Cómo te llamas? [Música] Quédate acá, mira. Quédate acá al lado. Eso es por lo mismo. Están acá y ella y ella te va a orar. Ella ella está ungida para esta oración en el nombre de Jesús. Bendito sea el Señor.

Hay algunas personas aquí atravesando momentos difíciles. Mi esposa Analía está orando. Ella pudo hace 12 años atrás dejar atrás el cáncer. Damos gracias a Dios por el milagro que Dios hizo en su vida. Pero Dios la bendijo para bendecir, así que está orando ahí. Yo sé que Dios va a orar. Mire, mire, yo sé que cada uno de nosotros llega con con situaciones, ¿no? Con con cosas, pero le estaba diciendo, usted vino acá espontáneamente y está diciendo: "Yo quiero." Es un gesto. Primero se movilizó acá en el corazón, pero dijo: "No sé, quiero quiero quiero que Dios lo haga de alguna manera." Y viniste. Bueno, gloria a Dios, te felicito porque Dios está viendo tu corazón. La fe requiere acción. La fe sin obras no existe. El que dice que tiene fe, pero viste, no obra, no acciona. No es cierto que tiene fe. Pero vos estás diciendo: "Yo creo." Y lo estás gesticulando. Te viniste hasta acá y dijiste: "Señor, haz una obra en mí."

Mire, ¿qué necesita usted ahora hacer? Creer en Cristo. Y yo le voy a hacer esta pregunta. ¿Usted ha creído? O cree que Jesucristo, el hijo de Dios, murió en la cruz por todos sus pecados. Usted reconoce que ha defraudado a Dios no de una manera solamente, sino de muchas. Usted es consciente de eso y usted se quiere volver a él, decirle: "Señor, recibo." Porque, ¿qué hizo Jesús en la cruz? Pagó por esos pecados tuyos, míos. Él pagó. Él no los tenía. Él no tenía por qué la paga en la justicia divina, la paga del pecado es muerte. Pero de tal manera Dios nos amó que cómo cumple su justicia muriendo él en nuestro lugar. De tal manera amó Dios al mundo en que siendo nosotros pecadores, el Hijo murió por nosotros. Reciba la gracia de lo que él hizo por usted, creyendo en él, creyendo en el pago que él hizo por usted y diciendo que ahora la vida de Dios que él prometió entregar a los que en él creen viene a usted hacerle nacer de nuevo.

[Música]

Cierre sus ojos por un momento. Cierre sus ojos por un momento. Hay algo de Dios que está produciéndose ahora. Es es demasiado fuerte porque hay un traslado de domicilio. Usted va a ser mudado, trasladado de las tinieblas a la luz, de la depresión, de la angustia, de la amargura, a la vida, al gozo, a la paz que solo en Dios hay. Por eso, permita a Dios obrar diciendo: "Señor Jesús, te entrego mi corazón." Dígalo bien fuerte.

Jesús, te entrego mi corazón. Me arrepiento de todos mis pecados y recibo tu sangre que me limpia de toda maldad. Recibo el espíritu de Dios que mora ahora en mi corazón por la fe. Recibo el gozo de tu presencia y en el nombre de Jesús, yo te ruego Espíritu Santo de Dios, que ahora me ayudes a caminar en vida nueva. Guía mi vida, guía mis pasos. Transforma mi mente, mis sentimientos. Dame de tu vida. Salva mi casa. Libra mi casa de toda maldición. En el nombre de Jesús. Jesús. Amén. Amén. y amén.