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Homilía 11.11.2025 / Martes de la 32ª semana del Tiempo Ordinario

En ti confío4:10

Transcription

Martes de la semana 32 del tiempo ordinario. El evangelio es Lucas 17, versículos del 7 al 10.

En aquel tiempo, dijo el Señor: "¿Quién de vosotros, si tiene un criado labrando o pastoreando le dice cuando vuelve del campo? Enseguida ven y ponte a la mesa. ¿No le diréis más bien, prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú? ¿Acaso tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado?

Lo mismo vosotros cuando hayáis hecho todo lo que se os ha mandado, decid: "Servos inútiles somos. Hemos hecho lo que teníamos que hacer."

Me quiero fijar en ese último versículo. Lucas 17:10. Cuando habéis hecho todo lo que se os ha mandado, decid, somos siervos inútiles. Hemos hecho lo que teníamos que hacer.

Os voy a reconocer que esta expresión yo tengo la costumbre de utilizarla pues con frecuencia, ¿no? Cuando uno ha hecho algo que en conciencia cree que es lo que tenía que hacer delante de Dios, a pesar de que no ha sido reconocido, no ha sido agradecido, a pesar de que no ha obtenido éxito. Bueno, siervos inútiles, somos hemos hecho lo que teníamos que hacer, ¿no?

Es una expresión que toca el núcleo de la humildad cristiana. también nos habla de la gratuidad de la gracia y nos habla de la actitud del siervo de Dios. Voy a intentar expresar brevemente estas tres cosas.

Por una parte, eh nos habla del del núcleo de la humildad cristiana, de nuestra radical humildad delante de Dios. Aunque el cristiano cumpla todos los mandamientos, sigue siendo un siervo inútil, porque todo el bien que ha hecho es por gracia de Dios. no puede gloriarse de sus méritos. Yo no me salvo porque confíe en mis obras y esté muy orgullosas de ellas, no, sino porque yo me apoyo la misericordia de Dios. El bien que he hecho es por la misericordia de Dios.

En segundo lugar, también es una expresión que subraya la gratuidad de la gracia. El siervo humilde no busca recompensa. ¿Cuál es la cuál es la recompensa del trabajo bien hecho? A ver, la recompensa del trabajo bien hecho es el haber podido hacerlo y el poder seguir haciéndolo. Esa es la principal recompensa del trabajo bien hecho, me lo reconozcan o no me lo reconozcan. No es verdad que el hombre merece por gracia lo que Dios le promete. Dios le promete la vida eterna, ¿no? Pero no se le ocurre exigir como si Dios le debiera algo. Hm. Es decir, que ningún mérito es propiamente nuestro. El mismo mérito es un regalo de Dios. Si podemos merecer, el cielo solo no es algo atribuible a nosotros, sino al a al don, a la misericordia de Dios.

Y es una expresión finalmente que subraya la actitud del siervo de Dios. No lo que le agrada a Dios no es la cantidad de obras buenas que hagamos ni el éxito que tengamos. Lo que le agrada a Dios es la disposición humilde y obediente del corazón. Lo que le agrada a Dios es vernos en proceso de conversión con la conciencia viva de que tenemos que seguir creciendo y haciendo el bien.

Por lo tanto, os invito a meditar esta expresión y hacer de ella una ejaculatoria en nuestra vida. Cuando hayáis hecho lo que se os ha mandado, lo que teníais que hacer, decid, somos siervo, somos siervos inútiles. Hemos hecho lo que teníamos que hacer.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros. [Música] no