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Si pensamos en viajes en el tiempo, viajes interplanetarios, seres extraterrestres, androides, robots, clonaciones, la intervención de la medicina para cambiar la memoria de una persona, y todo eso que tiene que ver con los mundos posibles pero no reales, posibles porque científicamente pueden llegar a ser reales en algún futuro, por cómo va avanzando la ciencia, entonces estamos hablando de la ciencia ficción.
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El término ciencia ficción nace en 1926 y es por una revista norteamericana que se llama Scientific Fiction. El dueño de esta revista, el director Hugo Gernsback, publicaba cuentos de Verne y Wells y encontraba que en ellos había algo en común que tenía que ver con lo extraño y también con una exageración de ciertas características de la ciencia.
Hay discusión sobre cuál es el primer libro de ciencia ficción, pero también hay una cierta aceptación y es en 1818 cuando Mary Shelley escribe Frankenstein o el moderno Prometeo. En la época en que Mary Shelley escribe esta novela, que se considera por muchos la primera novela de ciencia ficción, había un avance muy grande de la tecnología, avance también muy grande en la medicina. Se estaba probando con modelos de electricidad para revivir cuerpos. La iglesia había dado un paso al costado y se permitía analizar los cuerpos humanos, detectarlos, ver qué había por dentro. Y Mary Shelley veía en eso a una especie de miedo.
Y a partir de ahí vamos a ver que la ciencia ficción en realidad tiene que ver con los miedos, con los miedos de la época. Entonces, cada autor o autora va a responder al miedo que tiene en su época. Mary Shelley veía que el avance de la tecnología jugaba a ser Dios. ¿Cómo revivir un cuerpo si Dios da la vida y la muerte? ¿Cómo es posible que alguien de la muerte vuelva a ser vida? De hecho, es hasta ahora lo único que no se pudo volver a hacer. Pero todo lo demás que ella plantea en el libro, como por ejemplo trasplantar, ya lo hacemos naturalmente. Sacamos un órgano de alguien que muere, se lo ponemos a alguien que sigue vivo.
Podemos seguir así. Muchísimo. El principio del siglo XX, la ciencia ficción se movió para los gobiernos autoritarios y totalitarios. El primer gran libro sobre el tema es "Nosotros" de Zamyatin, que es un autor ruso que en 1926 escribe una novela en la que todas las paredes de todas las casas son de vidrio, entonces la gente es observada todo el tiempo en un gran panóptico por el Estado.
Va a tomar esa idea, obviamente, Orwell en "1984". Orwell escribe "1984" en 1949, cuando ve que todos esos gobiernos que se presentaban como defensores del pueblo se convierten en totalitarios. Entonces escribe una novela en la que todo el mundo está siendo observado por un Gran Hermano que ve todas tus acciones y crea el concepto de la posverdad, pero al revés. Esto es muy particular. La gente leía los diarios, pero si había algo que cambiar en los diarios, lo que hacían era, había un grupo de personas en el gobierno que alteraba los diarios anteriores. Entonces, cuando la gente volvía al diario porque les daban una noticia opuesta, decía que "Oceanía está en guerra con otros países", entonces la gente decía "no, éramos amigos de nuestros países". Entonces volvía a los diarios del día anterior y habían sido alterados. Entonces es un poco el comienzo del concepto de la posverdad, cómo se crea una realidad, cómo se le puede mentir a la gente a través de los medios, cómo se los puede subyugar a partir de la idea de que están siendo todo el tiempo observados por cámaras.
Un poco antes y en Estados Unidos, Huxley se preocupa por el avance de la ciencia en todo lo que tiene que ver con la procreación y crea "Un mundo feliz". "Un mundo feliz" es un mundo en el que los humanos se reproducen en tubos de ensayo, entonces genéticamente son alterados desde antes de nacer en clases alfa, beta, gamma, y según cómo nacen les predetermina el rango social, la vida que van a llevar, el trabajo que van a hacer. Nadie tiene relaciones sexuales, la gente no se enamora, y ahí está el drama.
Más adelante, llega la llegada del hombre a la Luna, los primeros viajes espaciales, la intención de conquistar el espacio. Entonces va a aparecer Asimov, va a aparecer Bradbury, diciendo "muchachos, está bien que vayamos a otros planetas, somos como los marcianos, realmente podemos manejar la idea de otros posibles mundos".
Más adelante, Le Guin. Ursula K. Le Guin, canadiense, ya en el 69 escribe una novela que se llama "La mano izquierda de la oscuridad", en el que un hombre viaja a un planeta en el que los habitantes no tienen género sexual. Y es una belleza porque entramos en el feminismo de una forma totalmente diferente, pero planteándonos ya desde el 69 la idea de qué pasaría si ninguno de nosotros fuéramos genéticamente hombres o mujeres, qué tipo de sociedad crearíamos.
Margaret Atwood va a hacer lo propio en "El cuento de la criada", con miedo sobre otra vez los gobiernos autoritarios, las teologías, la teocracia, esos gobiernos que ponen en Dios la creencia absoluta de cómo tiene que ser la vida de las personas y en particular de las mujeres.
Nuestra Angélica Gorodischer, acá en la Argentina, ha escrito unas novelas de ciencia ficción maravillosas. Pero en general, cuando vamos viendo en qué momento histórico escribieron estos autores, nos damos cuenta que el miedo que tenían, el miedo al presente histórico, a lo que veían, a lo que estaba dando, a la bioética, hasta dónde llegó con la medicina, hasta dónde es lícito alterar un ADN, hasta dónde es lícito que la televisión ocupe un lugar central en mi casa, como eran los miedos de Bradbury.
Ray Bradbury, un gran autor de ciencia ficción, plantea toda su ciencia ficción en el presente en el que él vive. Los autos como un peligro, la falta de comunicación entre las personas como un peligro, y cada uno de ellos refleja los miedos de la época.
La ciencia ficción son espacios distópicos, son lo opuesto a una utopía de Tomás Moro. Tomás Moro en 1515, cuando escribió "Utopía", lo hizo precisamente por lo mismo. Lo hizo para criticar lo que él veía horrible en su época y qué hizo, inventó un lugar que no existía en donde todo eso que él veía horrible no pasaba. La distopía es lo opuesto, pero es más o menos lo mismo. Son autores que ven un presente idílico de avance tecnológico fantástico, pero ¿a dónde nos puede llevar? A lo mejor nos lleva a un lugar distópico.
Philip K. Dick, con "¿Sueñan los androides con ovejas mecánicas?", que fue la base de la gran película Blade Runner, hace lo mismo. ¿Podemos crear vida humana? ¿Androides que se sientan humanos porque les implantamos memoria? ¿Dónde está la idea del ser humano?
La ciencia ficción es un género maravilloso, amplio, filosófico, profundo, interesante y no tiene fin.