Transcription
[Música] Odiseo, rey y señor de la isla de Ítaca, ha estado lejos de su reino durante un gran tiempo. Veinte años, en realidad. Los primeros diez peleando en la Guerra de Troya y los siguientes diez estuvo buscando la forma de regresar a casa.
Mientras tanto, su esposa Penélope lo espera en casa con ansias y siendo pretendida por decenas de hombres que han venido a buscar su mano. Pero Penélope cree enormemente de que su marido sigue vivo aún después de la guerra. Por esta razón, intenta detener a sus pretendientes inventando una excusa muy inteligente: se elegirá a un marido de entre ellos cuando se haya terminado de tejer una vestidura para su padre. Sin embargo, cuando estaba a solas por la noche, Penélope secretamente deshace su trabajo para que la fabricación de la prenda continúe indefinidamente.
Desafortunadamente, el grupo de hombres ha descubierto la hazaña de la joven, quienes además han pasado los días festejando en la sala de Odiseo. Al hacerlo, están devorando su ganado y abusando de sus sirvientes. Otra víctima directa del comportamiento de los hombres es Telémaco, hijo de Odiseo, que se acerca a la adultez y quien debe aguantar los insultos y humillaciones por parte de ellos.
[Música] Atenea, diosa de la sabiduría e hija de Zeus, le ruega a su padre que permita que Odiseo regrese a su hogar, ya que ha estado retenido durante siete años en la isla de la ninfa Calipso. Esto se debe a que Odiseo enfureció al dios del mar Poseidón, y quien ha estado obstaculizando el regreso de Odiseo a su hogar.
En mitad, Zeus declara que Poseidón debe olvidar su odio hacia Odiseo y acuerda enviar al dios mensajero Hermes a la isla de Calipso para garantizar la liberación de Odiseo del cautiverio. Mientras tanto, Atenea vuela a Ítaca, se hace pasar por el mejor amigo de Odiseo y toma forma humana para hablar con Telémaco, quien le da una honrosa bienvenida. Esta le dice a Telémaco que su padre todavía está vivo y que está cautivo en una isla lejana. Atenea aconseja que reúna un equipo y navegue a Pilos y luego a Esparta en busca de información sobre Odiseo.
Telémaco, dudoso, acepta el viaje. Atenea logra reunir una tripulación y enviar a Telémaco, y se va sin informar a nadie de su pueblo. Cuando su madre se entera, se desespera con la idea de que Telémaco comparta el destino de su padre. Los pretendientes, enojados por la partida de Telémaco, salen en busca de una emboscada para su regreso.
Telémaco llega a Pilos con Atenea y son muy bien recibidos por Néstor, rey de este lugar. Luego de hablar un poco sobre la Guerra de Troya, aconseja Telémaco que visite a Menelao, gobernador de Esparta, tomando prestado un carro. En este, Telémaco viaja a Esparta con Pisístrato.
Al llegar, ven a Menelao y su reina Helena, quienes los reciben y cuentan acerca del destino de Odiseo, ya que se enteraron que se encuentra en la isla de Calipso, pero no pueden asegurar si aún se encuentre allí o haya salido de este lugar, peor aún si se encuentra vivo.
Mientras tanto, el dios Hermes se ha adelantado a la isla de Calipso para exigir la liberación de Odiseo en nombre de Zeus. La ninfa acepta las exigencias de Zeus y libera a Odiseo, quien se marcha en una balsa hecha por él mismo. Sin embargo, Poseidón ve el escape de Odiseo y envía una tormenta para destruirlo. Con la ayuda de Atenea y la diosa del mar Leucotea, Odiseo es capaz de nadar durante varios días, encontrándose en su paso con la isla de los feacios.
Después de haberse refugiado bajo un arbusto, Odiseo despierta a la mañana siguiente por Nausícaa, princesa de los feacios, luego de que se encontrara bailando junto a otras dos doncellas que la acompañaban para hacer la lavandería del palacio. La princesa decide llevar a Odiseo al palacio del rey de los feacios, Alcínoo.
Odiseo, ayudado nuevamente por Atenea, recibe una muy buena bienvenida por parte de Alcínoo y su reina Arete. Se realizan grandes festejos, de modo que Demódoco, quien relata muchas de las hazañas de los héroes griegos en la Guerra de Troya y narra una divertida historia de los dioses, habiendo oído sobre el viaje de Odiseo desde la isla de Calipso. Alcínoo acuerda ayudar a Odiseo con las naves mágicas de los feacios, que pueden llegar a cualquier destino del mundo y regresar en un solo día.
Sin embargo, los anfitriones de Odiseo siguen ignorando su identidad. Cuando se enteran que es el famoso aventurero Odiseo, exigen que les cuente sobre sus muchas aventuras. Odiseo comienza su relato con la partida de sus doce naves de Troya, sus primeros encuentros con los cicones y los comedores de loto, donde pierde gran parte de su tripulación.
Luego relata su aventura desde que tropieza con una pequeña isla. Decide recoger a doce de sus hombres e ir en busca de alimento. Suben hasta la colina más alta, allí encuentran una caverna gigantesca y descubren en su interior quesos de gran tamaño. Odiseo decide quedarse a averiguar quién vive en este lugar. Este era el hogar de Polifemo, un cíclope de gran tamaño. Los hombres, al verlos llegar, deciden esconderse, pero este los descubre preguntando: "¿Quiénes son ustedes?". Odiseo dice llamarse "Utis", que en español significa "nadie". Le explica que son griegos que vienen de Troya, pero este lo interrumpe y decide agarrar a dos de sus hombres y comérselos enteros.
Atrapados en esta cueva, Odiseo le ofrece vino al cíclope. Este queda fascinado con su sabor y pide más hasta quedar dormido. Mientras tanto, Odiseo crea un plan: decide [__] una estaca y afilarla lo más posible. La pone un poco en el fuego y se la clava en el ojo a Polifemo. Este se queja de su dolor, alarmando a los demás cíclopes que viven en la zona y gritando: "¡Nadie me ha hecho daño!". Los cíclopes pensaban que era una burla y se fue.
Después de esto, logran escapar de dicha cueva y Polifemo los maldice en nombre de su padre, el poderoso dios Poseidón, quien más adelante se encargará de hacer de su regreso a casa una completa odisea.
Odiseo llegó a la isla de Eolia, donde encontró con el señor de los vientos, quien le ofreció una bolsa que contenía todos los vientos del mundo a cambio de que no le revelara a nadie el contenido de dicha bolsa. Sin embargo, los codiciosos compañeros de Odiseo, creyendo que era oro lo que estaba almacenado allí, quisieron apoderarse del tesoro de su maestro e involuntariamente liberaron todos los vientos al mismo tiempo. La flota de barcos fue arrastrada de vuelta a la isla de Eolia, quien furiosamente desterró a Odiseo de su isla. Luego de que él implorara, le concedió nuevamente el mismo regalo.
Las naves de Odiseo, mientras se iban de camino a casa, iban encontrando a su paso con un peligro cada vez mayor. Esta vez en tierra de los lestrigones, estos destrozaron once de los barcos de la tripulación, quedando dos solamente, quienes naufragaron hasta la isla de Circe, una poderosa hechicera que habitaba allí. La mitad del grupo fue enviado para explorar la isla, encontrándose con Circe. Ésta los invitó a su mansión de piedra, pero uno de los hombres no quiso entrar: Euríloco, el segundo al mando de la tripulación. Los hombres comieron de la comida de la hechicera, quedando convertidos todos en cerdos. Euríloco, al ver la forma que habían tomado sus compañeros, se fue rápidamente a avisarle a Odiseo, que regresó solo para enfrentar a Circe.
Ayudado por una hierba que Hermes le había otorgado, Odiseo se sobrepuso a las brujerías de Circe y exigió el regreso de sus hombres. Circe obedeció y los dejó ir, advirtiendo que su viaje solo continuaría si viajaban hasta el inframundo en busca del profeta Tiresias. Los hombres de Odiseo lo acompañaron en el viaje, un poco temerosos, ya que quien visitaba este lugar no salía vivo de allí.
Una vez en este lugar, Odiseo se encontró con el alma del profeta Tiresias, quien le dijo cómo llegar a su casa y le informó sobre el viaje final que haría en los años venideros. Primero, debería enfrentar a su paso por la isla de las Sirenas, quienes con su canto logran seducir a todo hombre que pase por allí para después asesinarlo. Luego, deberían enfrentar a Escila, un monstruo marino de seis cabezas, que mataría a seis de los hombres de la tripulación. Debería no intentar luchar con él si querían que el monstruo no destrozara su barco. Pero la advertencia más grande del viejo Tiresias fue evitar su paso por la isla de Trinacia, debido a que allí se encontraba ganado perteneciente al dios Zeus, y todo aquel que fuera capaz de tocarlo moriría al instante.
Odiseo y sus hombres salieron de la isla obedeciendo las instrucciones que les había dado. Odiseo ordenó a sus hombres taparse los oídos con cera, exceptuando a él. Apenas pasaran por la isla de las Sirenas, y mandó ser atado al mástil, pudiendo pasar por allí sin correr algún tipo de peligro.
Después vendría un peligro mucho mayor. Sus hombres navegaron a través de los acantilados donde vivían Escila, el monstruo de seis cabezas, y Caribdis, un desastroso remolino. Evitando Caribdis, los hombres fueron víctimas de Escila, quien se llevó a seis de ellos antes de que el barco se alejara del peligro.
A sus pasos, la nave de Odiseo varó por los vientos de la tormenta en Trinacia. A pesar de que quería evitar esta isla, Odiseo pidió a sus hombres que por ningún motivo fueran a comer del ganado perteneciente a Zeus, haciéndolo un juramento. Cuando Odiseo fue a rezar pidiendo un regreso seguro a Ítaca, su tripulación, temiendo morir de hambre, sacrificó y comió parte del ganado de Zeus. Como castigo, cuando finalmente pudieron marcharse de la isla, [Música] sin fruto en una balsa improvisada, los llevaron todo el camino de vuelta a Caribdis, donde evitó por poco la muerte en el remolino.
Odiseo finalmente quedó varado en la isla de Calipso, y es aquí donde termina su historia. Los feacios están contentos con su historia y deciden llevarlo de regreso a Ítaca mientras duermen, sin despertarlo. Los feacios desembarcan a Odiseo y sus bienes tras veinte años de ausencia.
Cuando Odiseo despertó, al principio no reconoció su país natal. Después, Atenea le indica que se dirija a la casa de su antiguo criado y humilde. Telémaco aparece en la cabaña de Eumeo y los tres se ponen de acuerdo para expulsar a los pretendientes de Penélope. Disfrazado de mendigo, Ulises acude a su palacio por indicación de Atenea. Ulises se mezcla entre los pretendientes pidiendo limosna para reconocer sus corazones. Ellos se burlan de él. Cuando los pretendientes se retiran, Telémaco con su padre esconden las armas de la sala.
Al saber que en su palacio hay un mendigo extranjero, Penélope le llama para darle noticias de su esposo. Al día siguiente, Telémaco anuncia que su madre se casará con aquel que emule una hazaña realizada por su padre tiempo atrás. La prueba consiste en hacer pasar una flecha a través de doce anillos de hacha. Solo Ulises logró repetir la hazaña. Los pretendientes ni siquiera lograron tensar el arco.
Después, Ulises, Telémaco y Eumeo se enfrentaron a los pretendientes, matándoles a todos menos a dos de ellos. Por fin, Ulises se reúne con Penélope y con su padre Laertes, retirado en el campo desde su partida. Pero aparecen los familiares de los pretendientes pidiendo justicia. Surge Atenea y pone paz entre ambas partes. Es aquí donde termina la historia.
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