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Nuestro cerebro no diferencia bien si algo está ocurriendo de manera real o imaginaria. Si tú eres capaz de visualizarlo con mucha realidad, metiendo tus sentidos, una vez más, le recordamos a nuestro cerebro que ya ha sabido concentrarse antes y que, además, es una situación que es agradable cuando estás bien concentrado. Bueno, es lo que hablábamos antes, que es que la filosofía de neurociencia está tan cerca. Lo que es de vital importancia es que introduzcas en el día por lo menos 20 minutos de un placer culpable. Nuestro cerebro fabrica estados, fabrica química y fabrica electricidad interna que hace que nuestro nos sentamos de una u otra manera.
Ana, bienvenida al podcast.
Jo, muchas gracias, Pepe. Qué gusto estar aquí. Por fin. ¡Qué nos ha costado vernos! Ha costado, nos ha costado, pero hay que perseverar. Así que los dos somos de perseverar. Así que encantadísima, muchas gracias. Por favor, preséntate para quien no te conozca, de la gente que nos escucha, ¿quién eres? ¿A qué te dedicas?
Pues mira, yo, bueno, soy Ana Ibáñez y soy neurocientífica. Me llaman entrenadora de cerebros porque es verdad que dentro de mi labor en neurociencia yo me dedico a eh a la neurociencia aplicada. Y eso es a entrenar cerebros para vivir mejor. Entonces, tengo una labor profesional que tiene distintas patas; una de ellas es eh pues ser la directora de unos centros de entrenamiento cerebral que se llaman Mind Studio, y ahí es donde entreno cerebros y con mi equipo, o sea, entrenamos cerebros en el día a día, o sea, le hacemos ejercitar los cerebros igual que si tienes un entrenador personal con el que entrenas tu tu cuerpo. Eh, otra de las labores que tengo es la la de la divulgación, donde forma parte pues esto, acudir a podcast, dar conferencias. Doy conferencias pues la verdad es que por todo el mundo y también tengo dentro de divulgación pues soy escritora y he escrito un libro que se llama *Sorprende a tu mente*. Estamos hablando de él.
Gracias.
Gracias.
Y la tercera pata de lo que hago dentro de neurociencia es la investigación, porque neurociencia es una eh es una ciencia muy viva, es la ciencia que estudia el sistema nervioso, donde el primer, el principal órgano es el cerebro y eh cada día estamos descubriendo cosas con el cerebro y yo, bueno, tengo la de ver tantos cerebros en mi día a día en los centros que tenemos una investigación muy activa. Así que la tercera pata de mi profesión es tener un laboratorio de neurociencia dónde estamos analizando el cerebro, el comportamiento humano y ver cómo entrenarlo mejor. Así que bueno, a grandes rasgos eso desde el punto de vista profesional. Pero obviamente pues hoy tengo una faceta humana que convive muy bien con esto. La neurociencia es mi pasión, pero mi pasión son los viajes, es mi familia, es las cosas nuevas, la ciencia, la… Sofía, que estábamos hablando… Soy una persona pues muy curiosa que disfruto mucho con la vida. Así que esa soy yo, a grandes rasgos.
Muy bien, es interesantísimo.
No, yo te sigo mucho en Instagram y me encanta ver eh que esto que estás diciendo es lo que muestras, ¿no? Porque siempre viajes o naturaleza o descanso. Siempre me gusta mucho esto que dice siempre de “aquí, en casa de re… aquí no escucho la de paro, no… aquí también entrenamos”, ¿no? Porque es verdad que hay que predicar uno mismo con el ejemplo.
No, porque si no sí, total, y creo que eso es fundamental, o sea, una de las razones por las que yo me dedico a esto es porque me encanta la mente humana. Siempre me llamó la atención y lo que me llamaba la atención desde muy joven era porque hay personas que viven bien en un entorno que es igual a otra persona que tiene el mismo entorno y la otra persona lo está viviendo mal. O sea, a mí me interesa mucho el la capacidad que tenemos todos de diseñar días bonitos aunque tu entorno sea muy difícil. Y yo soy muy consciente de eso en mi vida también. Entonces, sé qué cosas me hacen bien, qué cosas no, qué cosas pareciera que te hacen bien y luego cuando la reflexionas dices, pues no. Y y claro, para mí hay unas máximas que que son tener tiempo de calidad con mi gente, el viajar, el que mi trabajo sea un lugar de desarrollo y donde tenga cierta libertad. Para mí la libertad de mi tiempo le doy mucha importancia. Y eso que entreno en las personas para que lo puedan ver más, porque nuestro cerebro nos puede dar más de eso, que sea más fácil diseñar días bonitos. Eh, pues la primera que lo aplica, la primera que me entreno soy yo. Entonces, sí que es verdad que que para mí eh nunca he pretendido ser algo profesional que no soy personal o viceversa, o sea, se funde todo, o sea, la persona que ves en Mind Studio o en mis conferencias, que además soy muy coloquial, por eso es la persona que soy. Me sentiría muy mal y fíjate que es curioso, Pepe, porque yo me acuerdo hace muchos años cuando eh trabajando en ingeniería –yo soy ingeniero químico también– eh nos hacían unos test de personalidad para ver cómo eras de manera profesional y lo que valoraban en esa época era que tú como persona y como como profesional fueras muy distinto; es decir, que como profesional pudieras ser muy agresivo aunque como persona fueras una persona muy empática y amable, y que hubiera un gap entre ellos lo encontraban bien. Y yo ahora que que conozco claro muchísimo el cerebro me doy cuenta de que no es así, que para estar bien en tu trabajo te tienes que sentir bien de forma personal y viceversa. O sea, que que que se fundan ambos mundos es muy positivo.
Claro, es que es la misma persona, porque al final di es como si salías de trabajo, ahí dejas dejas tu cerebro de trabajo allí y y el de casa lo llevas contigo, ¿no? Lo llevas con…
Efectivamente, o sea, esto de de disociar… en nuestra vida personal y profesional, hombre, obviamente lo tienes que hacer y determinados ambientes pues lo tienes que hacer un poco, pero yo siempre abogo y y no sé, y animo mucho a la gente a que se muestren como son. Claro, y creo que eso reporta mucha satisfacción y felicidad y autenticidad, que además eso se nota, entonces como que te relacionas mejor con la gente.
Yo coincido mucho con eso que dices, porque a mí también algunas empresas que me han contado y tal para dar formación a directivos y tal me dicen, o sea, “lo quiero mucho como para toma decisiones e y demás”, y yo digo, “yo esto centro en ser buena persona”, porque yo creo que si eres buena persona y desarrollas prácticas y herramientas para ser buena persona, entonces serás mejor líder, entonces tomarás mejores decisiones y entonces tomarás… serás mejor empleado, serás mejor trabajador, más empático, más humano, pero tienes que empezar por ti, o sea, no no no es como el esteticismo, para que seas buen líder, bueno, porque es mi campo, ¿no?, pero buen líder y ya luego en casa vas a ser un capullo.
Claro, claro. Sí, eso no…
Verdad que no, Pepe, o sea, eso no te lleva a buenos lugares.
Sitio, no, eh… ¿Cómo nos puede ayudar el cerebro a vivir mejor? Esto me me encanta la pregunta.
Mm, es que también me encanta el cerebro o a la mente, porque yo también coincido en que la misma situación a dos personas la ven de vida de una forma completamente distinta. Entonces, decíamos antes que el cerebro puede ser tu mayor aliado en una buena vida y tu mayor enemigo para una mala vida. ¿Cómo nos puede ayudar el cerebro a vivir mejor? Sí.
Y esa y es tal cual. Fíjate, a mí me gusta decir eh tenemos que conseguir que nuestro cerebro trabaje para nosotros y no en contra de nosotros. Y hay muchas veces en la vida que notas, j, es que es como que está trabajando en contra, me está metiendo a lugares oscuros, no quiero tener este tipo de pensamientos ni me quiero y me quiero comportar de otra manera. Esa esa sensación de secuestro, que además es un secuestro y es un secuestro cerebral idalino. Estuvo muy bien que pusieran ese nombre porque es tal cual es un secuestro. Y a mí me gusta decir, pues es que estás secuestrado, no eres tú, pero tenemos que salir de esta de este lugar donde te han metido. Bueno, pues e lo que vemos ahora, porque lo que te digo yo, yo entreno cerebros para solucionar cosas concretas o para conseguir objetivos concretos. Porque entreno muchos atletas en alto rendimiento también, o sea, que no solo es eh solucionar, sino que es potenciar lo que ya tenemos dentro. Y lo que te diría es que para vivir mejor necesitamos que nuestro cerebro sea flexible. Y eso significa salir de algo que nuestro cerebro tiende a hacer por inercia, que es a hacer automatismos y dejarte funcionando de una determinada manera siempre. Tenemos que pensar que nuestro cerebro funciona porque hace unos enlaces y hace unas conexiones neuronales que generan unos enlaces neuronales de nuestras neuronas, ¿no?, que son las células de nuestro cerebro, que hacen los caminos neuronales que hacen que nosotros tendamos a automatizar y a repetir situaciones que nuestro cerebro ya sabe que han terminado bien, independiente de que sean muy incómodas para ti, pero bueno, por ejemplo, lo sabemos que cuando salimos por la mañana al trabajo no nos lo pensamos, bueno, depende. Si hay tráfico te pones Ways o Maps, pero pero normalmente haces lo mismo siempre. Eh, somos mucho más autómatas de lo que nos damos cuenta, pero eso no solo es con los actos que hacemos en el día a día, sino que es con la tendencia que tenemos de nuestros pensamientos, es con la manera en la que afrontas las cosas, eh es con el estado de ánimo que sueles tener de base, es todo eso es automatismo, o sea, cómo tu cerebro ha programado que ese eres tú, entre comillas, y te lleva para ahí. Entonces, ¿qué ocurre? Que si esa programación es buena, tú estás muy contento contigo, pero si la programación es mala, tú te has creído que eres de esta manera y y tu cerebro te deja ahí, porque para él, por ejemplo, el que tú te preocupes y y vivas la vida y los retos de la vida con preocupación no le parece que sea algo malo, si esa preocupación a ti no te ha matado y no te ha matado… Nuestro cerebro quiere nuestra supervivencia, ¿no? Entonces, si no te ha llevado a un lugar donde ha amenazado tu vida, pues se queda tan contento y te lleva por lugares que cerebralmente no son buenos, porque está activando áreas, por ejemplo, de la preocupación que desgasta muchísimo y que te hacen vivir peor. Pero tu cerebro puede quedarse ahí. Entonces, si yo te digo que para vivir mejor necesitas un cerebro flexible, la flexibilidad cerebral te hace que para ti sea mucho más fácil salir de esos patrones de preocupación, que en vez de que sea en este caso tus núcleos amigdalinos los que manden y que frente a una novedad te diga, “Oye, preocúpate, porque esto puede salir mal”, si tu cerebro es flexible vas a conectar otras áreas del córtex prefrontal que necesitan un poco más de energía, por eso nos cuesta más eh activarlas. Y esas áreas frente a un reto en vez de decirte, “cuidado que esto puede salir mal”, te va a decir, “Oye, esto es una oportunidad, aquí puedes vivir cosas buenas que ya has guardado como emociones dentro y emociones como pueden ser el orgullo después de haber hecho un esfuerzo, eh la satisfacción que tienes después de haber entrado en algo que es incómodo en el que no te sentías seguro, pero esa sensación luego de de ¡Jo!, de satisfacción, de seguridad, “Oye, qué bien puedo afrontar esto”. Todas esas memorias nuestro cerebro las tiene guardadas, pero no salen de forma automática si ya lo que ha automatizado es eh cuidado frente a un reto voy a tener precaución. Entonces, la flexibilidad cerebral hace que nosotros podamos utilizar áreas cerebrales en función de lo que vamos necesitando, por ejemplo, eso frente a una novedad. Bueno, está bien tener un poco de alerta de, “Oye, cuidado, porque esto es nuevo”, pero no necesitas preocupación, lo que necesitas es que tu cerebro conecte con áreas que te digan, “a ver qué necesito yo para afrontar esto, lo he hecho antes, sí o no”, y entonces te lleve por ahí. Y eso eso es flexibilidad cerebral. Y eso con todo, dormir bien es flexibilidad cerebral, tener buen estado de ánimo de base es flexibilidad cerebral. Lo que no es flexibilidad cerebral es, por ejemplo, que algo que te que te cae mal o que te… bueno, pues que te saca un poco de lo que tú querrías eh si entras en en un bloqueo mental y te cabreas, por ejemplo, o te entristece y te quedas alojado en esa emoción, eso ocurre porque no tienes flexibilidad cerebral. O sea, si tu cerebro es flexible, algo le cae mal, pero enseguida empieza a trabajar para ti y te lleva a otro estado más constructivo. O sea, que eso la la flexibilidad cerebral es lo que se trabaja hoy en día en los entrenamientos cerebrales. Es como ir activando las distintas áreas.
Qué bueno. Y cómo vamos a hablar un poco de remedios caseros para flexibilidad, aterricemos esto porque a mí a mí me interesa muchísimo, o sea, es que me parece fascinante. Yo estoy estudiando ahora la guía de psicología…
¡Qué bien! El profesor de psicobiología nos dice que el cero es fascinante porque si lo reducimos a su mínimas presiones, al final una masa encerrada en caja negra sin luz que solo recibe información de los nervios y demás y se encarga de eh de dar, o sea, recibir inputs y outputs, pero es donde vives, es es todo lo que percibes, todo lo que vives.
Entonces, vamos a aterrizar un poco la flexibilidad cerebral, que a mí me interesa. ¿Cómo podemos… pues eso? Eh, vale, tienes un estímulo externo como puede ser, “voy a dar una charla delante de 500 personas”, no das nunca una… esto pues es una oportunidad o esto va a ser el… claro, pues un caos, voy a morir… Claro, “oye, tu cerebro lo lógico es que te diga de… no te va a decir, ‘te voy a morir’, o sea, tú no percibes ‘me voy a morir’, pero percibes como, uf, esto esto es muy duro, puede salir mal, o o no te dice, ‘puede’, te dice, ‘vas a ir mal, seguro que te equivocas, vida’… Claro.
Bueno, me encanta lo que lo que dice tu profesor eh porque eh porque es así y entonces y partiendo de de esta caja negra es como te voy a explicar esto otro, o sea, realmente nuestro cerebro es una caja negra. Tenemos que pensar que es un órgano al que no llega luz, solo llegan inputs y él reacciona a estos inputs eléctricos, sensoriales, todo lo que llega a través de los sentidos, etcétera, y del exterior e pero tiene un trabajo de reprogramación o de programación constante, o sea, nuestro cerebro está recibiendo cosas, le da sentido y en función del sentido que le da saca una actitud, un pensamiento o un movimiento muscular, ¿no? Reacciona. Entonces, eh tenemos que entender que la programación primera que tiene nuestro cerebro es el mundo es una amenaza. Y esto es no por nuestro cerebro del siglo XXI, sino que esto es por nuestro cerebro de Homo sapiens sapiens de hace miles, muchos miles de años, donde realmente había una amenaza para la especie humana que era salir y que te comiera una bestia, un animal. Pero hoy en día en el siglo XXI no tenemos tigres que estén…
El oscuro que es nuestro cerebro tenemos que pensar que es lo que va a intentar dominar todo, o sea, nos va a sobre preocupar de manera natural, obviamente eh con la vida, con la genética, hay personas que tienden a preocuparse más y otras menos. O sea, el grado de de supervivencia claro cerebral es distinto en las personas, pero de base tenemos que pensar que cualquier novedad o algo que nos exija, ojo, enfrentarnos a algo nuevo nos va a asustar. Por eso, si tú vas a dar una conferencia frente a 500 personas y no lo has hecho antes, para tu cerebro la conferencia es un tigre que te está acechando, 500… o 500… tal cual son 500 ojos, no te pierden de vista y nosotros también, no es menor, porque cualquier situación nueva nos conecta con algo que es, “Oye, yo soy capaz de hacer esto, me van a aceptar, me van a juzgar, qué va a pasar con esto, porque como especie humana tenemos mucha necesidad de que se nos quiera y de que se nos acepte”. Entonces, en una situación nueva nuestro cerebro no tiene referencias de si se nos quiere o se nos acepta, o sea, eso también. Entonces, ¿cómo engañamos a nuestro cerebro y le decimos, “Oye, esta conferencia no son 500 tigres que van en contra de mí”? Bueno, pues eh tenemos que hacer algo. Y esto es muy concreto y nos sirve para cualquier situación en la vida que nos enfrenta a algo nuevo o a un reto que nos asusta, y es: nosotros tenemos que calmar a nuestro cerebro diciéndole, “Esto no es una situación de supervivencia, esto va a salir bien”. Le tenemos que tranquilizar para que él no vaya para allá y sin embargo lo vea como un lugar de oportunidad. Si nosotros logramos hacer esto, la neuroquímica o la química cerebral y la electricidad cerebral va a cambiar y va a empezar a funcionar a nuestro favor. La manera más sencilla que hay es eh cerrar los ojos y hacer un ejercicio de visualización que yo trabajo con el alto rendimiento, o sea, con los grandes tenistas que conocemos, con grandes atletas olímpicos, con CEOs de empresas, hacemos este mismo ejercicio, que es, “Oye, ante este evento, cierra los ojos, conecta con la visión de de ti en esta situación ya terminada y terminada con éxito y mete todos tus sentidos en ello”. O sea, tú visualízate en esta situación que está ocurriendo y ocurriendo con éxito. Entonces, en el caso de una conferencia, tú imagínate delante de 500 personas, pero pasándolo bien, conectando con el público, teniendo… Claro, que eso que estás diciendo tú, el público lo está recibiendo como un aprendizaje, como algo que les hace sentir mejor. Entonces, conecta con esa energía, que es que es una energía buena, que es constructiva, no es de… no es de “tengo que decir algo y a ver si si cae bien o ellos me están juzgando”. No, no es eso, tú te conectas con tu energía expansiva de que lo que estás haciendo tiene un buen impacto sobre los demás y los demás lo están recibiendo como tal. Conéctate con terminar la conferencia, conéctate con el aplauso, conéctate con las personas que van a venir a verte después y decir, “¡Jo!, qué bueno que he venido a escucharte, he aprendido algo nuevo”. Entonces, si tú haces eso, metiendo tus sentidos, o sea, lo visual, te imaginas ahí, lo sensorial, imaginas las luces encima del escenario, etcétera, lo que haces es calmar a tu cerebro. Porque de repente él identifica que esa situación es familiar porque tú la estás viviendo visualizándolo, te quita miedo. E hay una cosa a nivel cerebral que sabemos que que lo lo vemos en en resonancia magnética funcional, que son las imágenes que podemos hacer del cerebro y vemos claramente que cuando un cerebro frente a un reto, algo desconocido, le hacemos una imagen a ese cerebro, obviamente lo que ve que es que están activadas las áreas del miedo, las áreas de esto que hablábamos que tienden al secuestro amigdalino, las áreas que te protegen y que te que te hacen conectar con con ese juzgarte, no a ti mismo… Si a esa misma persona le sacas de la máquina y le haces este ejercicio de visualización: “Di, bueno, ahora piensa en esa situación, imagínate en ella hecha con éxito, disfrutándolo, las personas…” Y ahora hacemos otra imagen, lo que ven en esa imagen es que el cerebro ha cambiado por completo su grado de activación. Ahora está activando áreas del córtex prefrontal que te hacen darte seguridad, traer de ti pues eh las herramientas que sabes, “Oye, esto va a salir bien”, y es totalmente distinto. Entonces, eh eso es una práctica que todos podemos hacer, porque nuestro cerebro no diferencia bien si algo está ocurriendo de manera real o imaginaria. Si tú eres capaz de visualizarlo con mucho eh con mucha realidad, metiendo tus sentidos. Entonces, nosotros todos frente a un reto podemos cerrar los ojos, visualizar ese reto, imaginar que está saliendo bien y engañar a nuestro cerebro para que él, imaginando esto, empiece a activar la las conexiones y la neuroquímica que haría si efectivamente eso estuviera ocurriendo de verdad. Y esto en el entrenamiento cerebral práctico del día a día, ya te digo con atletas y con altos directivos, con profesionales que tienen retos todos los días, es algo que hacemos. Hay que imaginar y darle esta imagen, y eso es una manera de flexibilizar, una vez más ahí es flexibilizar otra vez nuestro cerebro y entrenarlo para que conecte las áreas que necesitamos en el siglo XXI, que necesitamos que no vea tigres sino que vea oportunidades. Que es curioso porque es como que utilizamos [Música] eh a ver si lo formulo bien: para engañar aquello que nos hace percibir una amenaza utilizamos lo mismo, es decir, utilizamos el cerebro para engañar al cerebro, y eso es fascinante, Pepe.
Eso es fascinante. A mí me encanta porque es realmente así, o sea, es curioso porque nuestro cerebro nos domina, claro… o podemos dominarlo con el cerebro, con el cerebro mismo podemos dirigirle y ahí hay una imagen que a mí me me gusta mucho y que la digo siempre que puedo, que es: No te creas…
a tu cerebro. O sea, es verdad que es una máquina maravillosa, complejísima, pero es una máquina que programamos nosotros con nuestros pensamientos, con nuestras acciones, con hacia dónde nos dirigimos a un grado que es de verdad fascinante. Yo lo veo porque yo puedo hacer electroencefalogramas y leo las frecuencias cerebrales y veo cómo cambia un cerebro en función de lo que le haces hacer tú, de lo que decides hacerle.
Eh, entonces hay una imagen que me gusta, que es pensar nosotros, nuestro cerebro, a que esté dentro; nos lo podemos sacar, poner en frente y establecer un diálogo con él: de hacia dónde te quiero llevar. Y es fascinante los cambios. Hay bueno, por suerte, esto que antes sonaba como muy místico o como raro, ahora es, es muy científico. Entonces podemos ver cómo podemos alterar patrones cerebrales, y patrones cerebrales es cambiar frecuencias cerebrales, cómo disparan las neuronas entre sí cuando tú le fuerzas a hacer cosas distintas. Y esto que estamos hablando de la visualización es una manera directa, práctica, en la cual tú estás cambiando funcionamiento cerebral. O sea, que es, imagínate, o sea, tenemos mucho más poder del que pensábamos; él tiene mucho poder sobre nosotros, pero eh nosotros tenemos mucho poder. Por eso en el libro, creo que la eh mi libro trata totalmente de eso, fíjate, y se llama *Sorprende a tu mente*. En realidad debería llamarse *Sorprende a tu cerebro*, pero parece que, que editorialmente asustaba más. Lo lógico, o, o bueno, se debería llamar *Sorprende a tu cerebro* en ese sentido.
Claro, porque se trata de eso, de cómo yo le, yo domino a mi cerebro, le cambio y utilizo las deficiencias que tiene, por ejemplo, esa de no saber diferenciar entre si algo está ocurriendo de manera real o no, pues yo puedo incidir sobre esto; voy a utilizarlo a mi favor. Voy a demostrarle que esta situación está terminada con éxito y a ver qué pasa. Y por aterrizarlo más todavía, o sea, yo me siento, tiene que hacer alguna duración exacta, me ayuda al, un tipo de música. A mí me gusta mucho en Spotify ponerme ondas cerebrales y cosas de esas y tal. Y tal, eso ayuda, ayuda a llevar, em, también imagino la posición de la espalda, porque hago mucha meditación también, no ayuda.
¿Cómo es el paso a paso de decir: vale, yo me tengo que sentar, poner 5 o 10 minutos? Porque la gente es muy de esto, no, de cuánto tiempo tengo que hacerlo para saber que está funcionando.
Claro. Mira, ahí te respondería: eh, la fórmula es de cada uno de nosotros. O sea, todo lo que he dicho que te funciona a ti es porque tú tienes una sensibilidad especial con la música; te viene bien la música. Te notas que la, la que, que las, la postura corporal te ayuda o no a determinadas cosas. Y es verdad que son cosas generales que a todos nos ayudan; es decir, si tú cuando visualizas te pones una música de fondo que te calma, que puede ser de esas que dices tú, de alfa, que a ti te vienen bien, no a todo el mundo. Entonces hay como que probar, pero hay que, como por así decirlo, rescatar cosas que tú sabes que te hacen bien para visualizar. Necesitas estar en un ambiente tranquilo. Entonces, ¿qué es tranquilidad para ti? Si tú sabes que para ti un ambiente tranquilo es un lugar que igual tiene menos luz y que tienes una música de fondo bajita, genial. Entonces ese es tu momento de visualización, porque tú ya sabes que es un lugar tranquilo. Entonces haces un ritual que es meterte ahí, cerrar los ojos y navegar por esta visualización el tiempo que a ti te viene bien. En el fondo, lo que hay que sentir es que te, te sumerges en él. O sea, que realmente te recreas un poco en esta situación. Pero mira, es interesante saber que cada uno llegamos a estados parecidos, pero por vehículos distintos. Hay para gente que la, la calma la tienen, que tienen mucha actividad corporal, por ejemplo, mucha, o sea, tienen un sistema nervioso muy activado, que la calma no la consiguen en un sitio interior, bajando luz, por ejemplo, y escuchando música, sino que la calma es para ellos pasear y moverse. Ellos pueden hacer ejercicio de visualización mejor si están en algún tipo de movimiento. Bueno, ahí es difícil cerrar los ojos, pero, pero puedes, puedes activar ese lugar eh caminando primero, dando un paseo, y de repente cerrando los ojos en ese, en ese lugar después de haberte, te movido, y ahí es tu visualización. En el fondo, cada uno de nosotros deberíamos buscar qué nos hace sentirnos tranquilos, qué ya hemos experimentado que nos tranquiliza, y ahí cerrar los ojos y y hacer este ejercicio. Tiempos es que es muy personal, pero sí que es verdad que no tiene que ser menos de 3 minutos, pero no tiene por qué ser media hora; o sea, es ese, ese rango. A mí hay algo que a nivel cerebral me gusta mucho, porque veo que enfoca a esa calma y que es eh mirar una fuente de luz. No sé si has hecho alguna vez las meditaciones con vela; sí que ayuda mucho a la gente que está empezando a meditar, le ayuda mucho, porque te despista y hay una cuarta que es visual. Entonces miras la llama de la vela, eh o un foco de luz, algo, y entonces luego cierras los ojos y se te queda esta figura no del, entonces. Y si tú llevas a tu mente a ir viendo cómo está esa figura y luego se va deshaciendo, es un lugar donde calmas mucho a tu cerebro. Entonces es posible empezar una visualización, por ejemplo, haciendo eso, porque sabes que calmas a tu cerebro. Por ejemplo, ¿qué te funciona a ti? Eh, esto yo lo he probado por muchos caminos y esto es lo que mejor me va. Yo lo tengo tan automático ya, porque claro, esto que estamos hablando es algo que hay un momento que lo haces con muy poco esfuerzo. Entonces yo ni siquiera necesito cerrar ya los ojos, o sea, para mí es muy automático. A mí me funciona muy bien el movimiento y la música también. A mí me tengo muy asociada la calma con haberme movido físicamente, escuchando algo que me agrada, la naturaleza, el aire en la cara. A mí esto me gusta mucho, eh. Entonces eso me, me reporta lugares como muy, muy buenos de calma y también de como de visión, me hacen ser muy visionaria este tipo de cosas. Pero, pero fíjate ahora para visualizar frente a un reto, hay algo que, que se, ya que se consigue automático porque ya lo has entrenado antes, y es nada: frente a una situación, yo percibo cuando noto como el primer, como el primer fogonazo, quizás un poco de, de susto o de uf, de, de alerta, inmediatamente después mi cerebro engancha a: ¿cuál es el beneficio de esto? Claro, y en cuanto engancha con eso, eh funciona; o sea, quito el miedo y dicho.
Perdona que una puesa muy largo, pero es algo que ayuda mucho al cerebro. Ayuda mucho al cerebro que nosotros, en vez de poner la, el foco sobre nosotros, a mí me gusta pensar que somos personas que tenemos una GoPro encima. No, esta, esta que debes conocer tú bien, ¿no?, también de tu época, de tus viajes y todo. Claro, yo, claro, en Patagonia pues andábamos todo el día con la GoPro. Entonces, est, esta, esta camarita, ¿no?, que, que graba todo y además con gran ángulo. Nosotros tenemos mucha tendencia a que, a que esta esté como mirando hacia nosotros. Entonces nos autorcriticamos y piensas que demasiado, instancia. Y fíjate que la tenemos que girar, y algo que ayuda mucho a nivel cerebral es girar la cámara hacia el resto y pensar más en el impacto que tú quieres hacer en los demás; o sea, importa, importa más el sentido con el que tú haces las cosas. Entonces te empiezas a calmar porque dices: mira, esto puede salir bien o mal, pero yo me quedo tranquilo de que mi, mi razón para hacer esto es buena. Entonces yo, si vuelvo la cámara sobre mí, digo: oye, yo lo estoy haciendo bien, porque mi propósito es bueno, ¿no? Que esto nos puede pasar, por ejemplo, en nuestra época de escritura con el libro, te lo puedes tomar de distintas maneras: puedes escribir un libro pensando: buf, a ver si me consideran un buen autor, a ver si doy la talla, tal, o, o no. O puedes hacerlo como un acto generoso y decir: no, voy a escribir el libro que yo creo que va a ayudar, y mi sentido es ese; estoy segura de que va a salir mucho mejor este segundo libro, y tú te quitas mucha presión. Entonces eso, que tu mente lo haga todo el tiempo automático y te diga: ¿cuál es la razón después de hacer esto? En vez de juzgarme, de demostrar que valgo o no valgo, ¿no? Mi razón de ser es mejorar un poco el mundo exterior con lo que yo sé. Si funciona, fantástico, y si no, pues mi intención era buena. Creo que esto ayuda mucho a, a nivel cerebral.
Qué bueno, quería llevarlo con una, con una concepto de tu libro que me encantó, que se llama *burbuja de concentración*, que ahora si no puedes explicar lo que es, e y hay un tipo, creo que es americano, que es fascinante, que se llama J.S.W. Skin, no sé si lo conoces; él es campeón de ajedrez, campeón de jiu-jitsu, y él habla mucho de la importancia de cambiar. Es que me recordó mucho tu libro, esto de cambiar de un estado de descanso total a un estado de concentración total, sí. Y entonces él habla de algo, parece que, a una burbuja, un proceso en el que tú cerebralmente cambies de decir: vale, aquí estoy tranquilo, estoy sano, aquí voy a muerte a por esa. ¿Cómo es ese proceso? Eso es, que es fascinante, y y es algo que en el entrenamiento cerebral eh ya enfocado más al alto, o sea, a todo el mundo eh porque entrenar realmente nos podemos entrenar absolutamente todo sin tener ningún problema; es una manera de tener tu cerebro fit, ¿no?, en forma. Pero una de las cosas que, que queremos en el alto rendimiento es la facilidad de nuestro cerebro para cambiar estados, para pasar de un estado de relajación a un estado de concentración. Y esto es una cosa energética, porque para nuestro cerebro concentrarse es importante saber que necesita más energía para concentrarse; o sea, concentrarse necesita activar unas áreas que son del hemisferio izquierdo, que tiene involucradas áreas del frontal y el prefrontal izquierdo, que, que exigen eh energía para activarse. Por así decirlo, nuestro riego cerebral, hay áreas conecta muy rápido, no hace falta tener mucha energía, como es nuestro cerebro límbico, como es esta amígdala. Por eso nos asustamos sin ningún problema; no necesitamos mucha energía para asustarnos, no mucho esfuerzo tampoco. Necesitamos mucho esfuerzo para sentir, no necesitamos demasiado esfuerzo para percibir el mundo, pero sí necesitamos más esfuerzo para percibir el mundo de manera positiva, porque ahí tenemos que activar áreas cerebrales que ya necesitan más energía para darle un significado positivo a aquello que estamos recibiendo, y necesitamos más energía todavía para concentrarnos. Entonces tenemos que ayudar a nuestro cerebro a que tenga la energía necesaria para concentrarse. Y esto es lo que, claro, este tipazo eh nos dice que es cómo hacer este cambio rápido. Para ello hay algo que ayuda mucho, que es esta burbuja que yo llamo burbuja de concentración; es decir, una vez más recordarle a nuestro cerebro que ya ha sabido concentrarse antes y que además es una situación que es agradable cuando estás bien concentrado. Si nosotros somos capaces de animarle a nuestro cerebro a dar más energía para ir a estado, eh lo va a hacer más fácil. Entonces, por eso hay una transición entre no concentrarse, o sea, o estar haciendo cualquier cosa y concentrarse, y ahí necesitamos que haya un balance de unas frecuencias cerebrales. O sea, que nuestro cerebro esté funcionando con una electricidad adecuada para poderse concentrar, que es una mezcla de frecuencias alfa, que son las frecuencias de la calma, para que tú puedas poner tu atención sobre algo en vez de estar con el baile sambito de aquí para allá; ent estás esa calma primero, y luego en estas frecuencias beta, que son unas frecuencias más energéticas, que son las de la concentración. Entonces para pasar de no concentrarse a concentrarse tienes que ir convenciendo gradualmente a tu cerebro para que se concentre. Y entonces si tú le recuerdas: oye, mira, eh esta situación de concentración te requiere esfuerzo, pero, pero tiene, tiene buena sensación intrínseca, eh él te va a ayudar más. Hay cosas que nosotros podemos introducir en esta burbuja para que nos ayude. Entonces, ¿qué puedes introducir? Pues cosas que son una vez más sensoriales y te hacen que tu cerebro recuerde este momento de concentración que ya voy en otros momentos. Entonces yo animo mucho a que pongas una música que no sea de concentración necesariamente, pero que sí que sea una música que a ti te guste y que te dé frecuencias alfa de la calma, de satisfacción. Entonces, si tú te pones una canción que es un poco animada ya, eh pero que es la que utilizas para pasar de estar moviéndote a ir a tu espacio donde te vas a concentrar, a sentarte, a ir sacando las cosas, o sea, como este ritual previo frente a la concentración, si lo acompañas de una buena canción, tu cerebro va a estar mucho más de acuerdo en hacerlo, porque está acompañado; no le estás castigando diciendo: pues ahora del todo a nada, o sea, claro, del todo a nada, de estar pasándolo bien, ahora te fastidias y te concentras. No le estás metiendo con una música, le estás engañando; estás diciendo: oye, estamos pasándolo bien, estamos tranquilos, es una música que reconoces que te boca buenos momentos y mientras estoy preparando mi concentración. Entonces una parte es la música, por otra parte es lo visual. Ojalá en esa concentración no te pongas muchas cosas que te despiste, pon cosas que te dan calma, eh visuales. A mí me funciona muy bien tener una vela, porque tienes esta cosa it de luz que, que, que, que es un foco de luz y que te lleva un poco la atención sobre ella, y sobre todo si es una vela de olor, estás metiendo el sentido del olfato, que lo estás anclando también con este momento de concentración. Entonces tu cerebro empieza a identificar que ese lugar donde te sientas, esa luz, ese olor, eso significa concentración para él; o sea, ya tiene todo: la música, el olor, todas estas cosas, y es un lugar que es agradable. Entonces él va a tener muchas más ganas de concentrarse. Y entonces ¿qué ocurre con esto? Que, que yo lo cuento porque a mí me pasaba. Yo cuando escribí el libro, me venía contar en cuántos países escribí este libro, porque bueno, de hecho me acuerdo cada capítulo escribirlo en sitios muy distintos, pero yo necesitaba el mismo tipo de energía para escribir el libro. Además eso es muy importante como escritor, ¿no?, que, que, que tenga una coherencia de, de tono. Entonces si tú estás con, con una actividad muy distinta, pues no le das una coherencia de tono a tu libro. Entonces yo tenía una vela de olor que me la llevaba siempre y siempre intentaba meterme en esta burbuja de concentración, que lo hacía pues eso, con esta vela de olor, que tenía esta luz, con esta canción. Entonces fue fuera donde estuviera yo, me metía en esta burbuja que iba creando yo en cualquiera de los espacios. Entonces para la, para concentrar esto ayuda mucho, mucho. Tenemos que hacernos lo agradable, porque es que es eso, concentrarse es algo que le cuesta a nuestro cerebro, y, y, y también dentro de este momento previo a sentarte, que no deja de ser un reto, tenemos que hacer lo mismo que hablaba antes de los retos: dile a tu cerebro, imagínate otra vez pasándolo bien en esta sensación de concentrarte cuando ya estás metido en este flujo, lo agradable que es, la satisfacción que tienes después de haber hecho algo bien hecho, aliméntate de eso previo y él va a trabajar para ti para que te puedas concentrar. Y y lo veo todo como, como que corrígeme si me equivoco, eh, pero también sobre todo desde el accidente, yo creo que tratamos de, o sea, me gusta que me esto de los sentidos, porque tratamos de resolverlo casi todo muy desde el plano mental, ¿no?, que yo creo que el diálogo interior es fundamental, los pensamientos y tal. Pero muchas veces también desde el plano corporal e también ayuda, ¿no?, porque aparte del oído, yo, yo me he ayudado mucho sentar y hacer unas respiraciones profundas antes y relajar y notar, ver dónde noto tensión y decir: vale, me relajo; o sea, creando esa burbuja de concentración a raíz de tus consejos, decía: vale, una parte del ritual va a ser también relajar el cuerpo, porque yo me notaba que aunque sí, yo me estaba un poco viendo que, bueno, que estaba poniendo música, una vela y tal, pero que la mandíbula la tenía apretada, el ceño lo tenía fruncido, sí, que est, tenía tensión corporal.
Sí, qué bueno que digas eso, Pepe, porque es tal cual. De hecho, fíjate que en la burbuja de concentración, lo más impactante, y está muy bien que me lo digas porque no lo he mencionado, la burbuja lo más importante es lo que puedes hacer corporalmente antes, porque si tú pegas un movimiento vigoroso, o unos saltos, o sueltas, sabes, la cosa es como soltar nuestro cerebro, frente a soltar, nos da unas ráfagas de frecuencia alfa, de la calma, que te van a ayudar mucho más a concentrar. Eh, lo corporal, si me dices a mí desde el punto de vista de lo que yo veo en neurociencia es: podemos llegar a estados cerebrales muy avanzados utilizando solamente el cuerpo, olvidándonos de la mente, porque estamos tan acostumbrados a, a lo tal que nuestro cerebro ya se las sabe todas, por así decirlo; o sea, es como tú te puedes estar dando 20.000 vueltas a un problema, o no. Mira, te lo pongo más fácil: tú puedes tener una discusión con alguien que, eh puedes tener una discusión con tu pareja y quieres llegar a buen término porque quieres a esta persona, pero, pero necesitas ser entendido, y él necesita que, que tú le entiendas, y puedes estar en lo verbal, taca taca TACA, no verbal, te seguro que si esa pareja decide dejar de hablar y se dan un abrazo, mete corporal estamos hablando aquí, y se dan un abrazo y no se hablan, se dan un abrazo y se conectan con transmitirle al otro lo que están sintiendo, las cosas empiezan a volverse mucho más fácil; o sea, lo corporal entiende cosas que la mente no entiende. Lo corporal anticipa cosas que la mente no entiende. Entonces es un camino directo hacia lo emocional, lo corporal, que, que es tremendo. O sea, tú puedes estar a todos los niveles, eh, o sea, en estados de ánimo, tú puedes estar eh sintiéndote triste, y entonces estar con pensamientos que son de tristeza, tu energía es de tristeza, tu cerebro está fabricando tristeza, que si te pones una buena música y te fuerzas a moverte, estás desde lo corporal engañando una vez más al cerebro, porque él identifica: espera un momento, música buena, movimiento, espera, esto yo lo relaciono con estar bien, entonces ¿por qué estoy fabricando estar mal a nivel neuronal si lo que estoy recibiendo del exterior es estar bien? Entonces él empieza a cambiar, no me he equivocado, entra en un dilema y gana lo corporal; es impresionante, lo corporal gana, y enton se empieza a fabricar cosas que se fabrican cuando estás escuchando buena música y moviéndote. Entonces lo corporal es increíble, y la respiración es el camino directo a calmar el cerebro o acelerarlo, o acelerarlo.
Exacto. Porque fíjate que es curioso, pues siempre solemos hablar de calmar, pero si estamos hablando de nuestro sistema nervioso, del sistema nervioso simpático y parasimpático, que en realidad eh lo podemos ver muy fácil: el simpático es nuestro acelerador, es lo que nos sube las revoluciones, que lo necesitamos porque eh cuando tú tienes una activación que es bajita, que estás deprimido, que te faltan ganas de vivir, necesitas activar tu sistema parasimpático, o sea, eh simpático, perdón, necesitas acelerar, eh, y en cambio cuando estás estresado, pues necesitas reducirlo. Bueno, pues estos sistemas, la manera más fácil de activarlos es a través de la respiración: respiraciones profundas, inhalaciones profundas, eh están activando tu sistema parasimpático, te calman, y y respiraciones muy cortas activan el simpático, aceleran. Entonces si tú estás bajo de energía y quieres activarte, pues haces respiraciones mucho más cortas, casi de las que tenemos relacionadas con el estrés, y te vas a activar, y al revés. Entonces es directo. O sea, que Pepe, obviamente lo que tú sientes es lo que estás trabajando en ti, que lo haces desde el conocimiento, no solo de manera intuitiva, pero intuitivamente llegarías a lo mismo. Efectivamente, la respiración activa muchísimo eh nuestro organismo o lo desactiva en función de lo que quieres. Esto lo vi también en el tipo este que te hemos dicho antes, Win; él decía: cuando no puedes cambiar la psicología, cambia la fisiología. Entonces el, bueno, pues qué buenas frases, muy buenas frases por principio de esto, así cortitos, pero que tal cual, esa es una manera directa de entrenar nuestro cerebro. De hecho, o sea, nosotros lo vemos: mira, tú cuando estás entrenando cerebralmente, y nosotros entrenamos eso leyendo actividad cerebral, colocando unos sensores, leyendo actividad, haciéndote unos ejercicios a tiempo real con una pantalla, lo que estamos haciendo es activar a quien lo necesite o desactivar determinadas áreas, ¿no?, o sea, es, eh, es, es una cuestión, claro, de la actividad de tu sistema nervioso en función de lo que estás haciendo; vemos que la persona está cambiando su patrón respiratorio, o sea, directamente. Eh, entonces llegas desde, llegas desde ahí, sí. Qué interesantísimo esto.
El, el, me, me impactó mucho también porque yo soy una persona mm que le gusta trabajar bien, e en tu libro decías que es importante meter momentos de descanso y decir a tu cerebro: “Esto me lo estoy regalando a mí para descansar, para mi placer”. Claro, e porque somos muy tendentes a, pues por ejemplo, los que nos dedicamos a escribir muchas veces, H, cuando yo me pongo por las noches a leer, en vez de leer por placer, digo: “A ver si voy a leer, a ver si me puedo inspirar para luego escribir algo, para algo sobre esto que me inspire para ponerlo de fuente de referencia”. Y muchas veces me engaño a mí mismo y lo veo más eso, leer es un placer, y lo veo más como empezar a verlo como un trabajo. Entonces, me estoy forzando a leer libros de, de ficción, los libros de fantasía tipo, pues Dune y todos estos. No sí, ¿cómo introducir o cómo introduces tú estos momentos de descanso al cerebro? Esto es para descansar, es para tu placer, relájate, disfruta, no hay peligro, métete un baño de agua calientita con espuma.
Sí, bueno, es que a mí me pasa igual porque claro, compartimos eso que, que por suerte mucha gente lo comparte ya. Y es que nos dedicamos a cosas donde trabajo y placer se funden. Entonces, lo pasamos tan bien que no se vuelve trabajo muchas veces, pero sí, aunque no, no tengamos esa sensación de trabajo pesado, tenemos que pensar que es mucho esfuerzo a nivel cerebral. Entonces tenemos que dejarle descansar, eh en esto es uno de los grandes descubrimientos de neurociencia: es que si nosotros queremos tener un cerebro que funcione bien y que pueda llevar su riego bien a todas partes sin quemarse, o sea, que puedas hacer una carrera de medio y largo plazo sin quemarte, en vez de hacer carreras cortas, no a nivel cerebral, es fundamental que nuestro cerebro tenga momentos de desconexión, y desconexión real. Para el cerebro es hacer cosas que no tiene en un objetivo definido, o sea, que a él realmente le podamos, en esta imagen que te decía, le podamos sacar de nosotros, ponernos lo en frente e iniciar un diálogo y decirle: “Oye, gracias por todo lo que me das de esfuerzo, que es fantástico, que yo lo disfruto. Porque además me gusta lo que hago, pero bueno, podríamos no gustarnos, ¿vale? Y que igual nos diera esfuerzo, pero en el diálogo es: Pero no te preocupes, que yo veo que te tengo que dejar descansar, que sé que necesitas momentos en los que no te exija nada”. Y no exigir nada es volvernos, por así decirlo, improductivos, y una sensación que es incómoda para en este siglo XXI, además, para quienes hacemos cosas que nos gustan mucho, que es tener la sensación de perder el tiempo; porque perder el tiempo de manera cerebral es sinónimo de: “Eh, estoy no utilizando mi tiempo para algo que debería utilizarlo porque tiene una producción de alguna manera”, no. Entonces, por eso esto, estos minutos de desconexión yo lo llamo “placeres culpables” y digo para tu cerebro: “Eh, lo que es de vital importancia es que introduzcas en el día por lo menos 20 minutos de un placer culpable”, y te vas a sentir culpable por hacerlo porque vas a tener la sensación de perder el tiempo. Entonces, bueno, a veces así que no, esa debe ser la guía. Entonces, si tú, entonces claro, yo pongo una imagen que, que a veces cuando lo digo en conferencias y además en conferencias de, pues cuando, cuando hago por ejemplo un comité de dirección de una empresa muy grande, que igual tengo a los 100 CEOs de la empresa que han venido de todo el mundo al este y yo les digo: “Pues mirad, hacedme un favor, o sea, placer culpable para vosotros es que mañana a las 12:30 del mediodía, a una hora que duele porque en esa hora casi todos estamos trabajando, tú te pones un alarma y a las 12:30 te fuerzas a dejar lo que estás haciendo y te metes 20 minutos de hacer algo que no deberías estar haciendo”, y algo por ejemplo que no debes estar haciendo es ponerte a ver un trozo de una serie que estás viendo que no te, que no la harías nunca verlo en ese momento; pues te bajas del teléfono, del iPad o de la tablet donde quieras y te ves 20 minutos de algo que estás viendo en la tele y te fuerzas a, a hacerlo. Si lo pasas bien viendo eso, o, o te pones a escuchar una música, o te pones a llamar por teléfono, o sales de tu puesto de trabajo y te vas a hacer algo, algo que a ti te pique y que digas: “Yo no debería estar haciendo eso”. Cuando tú haces esto diciéndole a tu cerebro: “Esto es para ti, yo te regalo este momento de desconexión absoluta y sé que no debería hacerlo, pero creo que te lo mereces por todo lo que me das”. Bueno, pues ese acto con nosotros de, de darnos estos, de esa, yo lo llamo rebeldía, o sea, de esa rebeldía de decir: “Bueno, sí, la vida tiene un montón de cosas, yo debería, debería, debería, pero ¿sabes qué? Esto lo hago porque me da la gana”. Estos 20 minutos, eso fuera de quedar como de manera anecdótica para nuestro cerebro es fundamental, es la diferencia entre que nuestro cerebro piense que no le escuchamos y que va a piñón fijo y que le vamos a exigir, exigir, exigir, o que interiorice: “Ah, no, o sea, de repente me deja descansar y no me pide nada”. Y es muy sorprendente porque cuando lo haces, y yo soy la primera que lo hago, o sea, esto no lo digo desde la teoría, yo lo hago y lo experimento en mí, cuando yo hago eso, yo normalmente hago mis, mis minutos de placer culpable en momentos donde me noto que estoy como un poco ya sobrecargada, no, e te das cuenta cómo sube tu energía después, o sea, tu cerebro te regala de vuelta energía. Entonces, es, es, es fundamental. Entonces, esa balanza entre deber y placer a nivel cerebral es básica, y esto lo vemos por ejemplo, claro, yo siempre el alto rendimiento deportivo nos ayuda mucho a entender cómo funciona el cerebro porque ellos están jugando siempre mucho entre el esfuerzo, el sufrimiento, el descansar, porque si no se lesionan. Entonces ahí lo vemos, entonces, eh los grandes atletas, eh las grandes cabezas deportivas y cuerpos deportivos esto lo conocen muy bien hoy en día. Entonces, si no están disfrutando, ven que su rendimiento es distinto, que se lesionan, eh hay, yo tengo gente muy conocida en el mundo deportivo que estaban enganchando lesiones y que el trabajo fue este: “Oye, espérame, es que tu cerebro no está identificando que el disfrute es algo importante, tenemos que enseñarle, tenemos que programarle en el disfrute”. Y programarle es que haya minutos en el día donde él, eh disfrute, porque el disfrute no es desde el decírtelo, es desde el sentirlo, es que tu cerebro realmente se lo tienes que hacer vivir, o sea, no sirve de nada el que alguien te venga una vez más desde lo mental y te diga: “Jo, con la suerte que tienes, deberías estar disfrutando esto”, y tú dices: “Sí, es verdad, debería, pero no lo siento”, claro, no lo siento porque mi cerebro no lo programa, programar disfrutes es fundamental, fundamental. Tal, eso es una de mis grandes labores porque hemos identificado que hacer las cosas bien siempre es con esfuerzo, no es que con disfrute también, o sea, los talentos que cada uno de nosotros tenemos, eh obviamente los vamos a sacar a la luz con esfuerzo y tenemos que esforzarnos, pero luego tenemos que parar y dejar disfrutar, ese, ese balance en el día a día es importantísimo. Bueno, yo tengo clarísimo en mi vida, eh clarísimo.
¿Cómo lo haces tú? ¿Cómo? Buf, yo mira, eh mira ahora cuando nos hemos visto antes que nos ha costado mucho poner esta entrevista, eh una de las razones por las que nos cuesta poner o me cuesta poner en la agenda es porque, eh siempre tengo un balance, e yo en una semana que me está pasando ahora, yo en una semana puedo tener, eh tres conferencias grandes distintas, porque cada conferencia para mí es distinta, yo no, yo no soy una speaker que tengo una conferencia y entonces suelto la misma cosa a todo el mundo, no, no, yo lo trabajo y en función de lo que tengo que hacer. Entonces, eso me exige energía. Entonces, yo puedo tener conferencias, dirijo mis centros, o tengo tal, pero yo siempre al lado de una actividad potente tengo, tengo un momento de descanso. Entonces, si estoy trabajando mucho en una ciudad, después me dejo el tiempo para disfrutar de la ciudad, o intento juntar un viaje con ver algunos amigos allí, o entonces claro, no, no tengo una agenda que sea solo de esfuerzo, sino que en mi agenda está programado el disfrute también. Y luego en el día a día me permito el acto de rebeldía de poder decir que no a cosas que ya incluso tengo agendadas. Y esto, y esto te genera mucha culpa porque cuando tú tienes algo agendado decir que no cuesta mucho, pero, pero, pero para mí siempre lo digo y lo hemos hablado al venir, ¿verdad? Te digo: “Joo, es que ¿de qué serviría que yo me dedique a entrenar cerebros para que no se estresen si mi cerebro fuera el primero estresado?” O sea, yo tengo que predicar con el ejemplo, y en lo que decíamos en casa de este herrero de verdad que no hay cucharas de palo, o sea, yo soy la primera que esfuerzo, disfrute, dejo tiempo para mis amigos, me dejo tiempo para los viajes. Mira, la semana que viene tengo un montón de cosas que hacer, me estoy tomando cinco días para viajar, eh de disfrute, porque lo necesito en contraposición a todo lo demás que estoy haciendo, o sea, que ese balance siempre, o en el día a día, pues de repente ves que lo tienes demasiado cargado y digo: “Pues mira, tengo que anular estas tres citas, pido perdón, explico por qué”, es mucha gente me lo agradece también, me dicen: “Oye, qué bien, Ana, que, que me estás diciendo exactamente lo que estás predicando, ya está, te estás cuidando”. Sí, fundamental, fundamental para tener luego la energía, y luego te das cuenta de que tienes la capacidad de hacer muchas cosas, yo hago muchas cosas, pero no desde el estrés. Claro, es que muchas veces es como: “No, no es tanto todo lo que tienes que hacer, sino cómo lo haces también”, porque dices: “Vale, yo tengo que hacer esto, esto, esto, esto, y lo puedo hacer desde un lugar de estrés y de prisas, no sé qué, decir: Bueno, pues lo voy a disfrutar, porque si lo voy a hacer igual, pues me lo voy a pasar bien”. Claro, bueno, y hablando de concentración, de lo que estábamos hablando antes, para tu cerebro, como necesita energía para concentrarse, tú te das cuenta que eres mucho más eficiente cuando empiezas a hacer las cosas así, cuando, cuando tú tienes más balanceado las dos cosas, te das cuenta de cuándo te pones, o sea, yo cuando me pongo a escribir, yo escribí el libro en un tiempo récord, o sea, eh cuesta explicarlo, yo escribí el libro en dos meses y medio con todo lo demás, eh yo no dejé de hacer todo lo demás, yo lo escribí por las noches y fue lineal, empezaba un capítulo, empezaba y lo terminaba, o sea, era, era lineal, eh, ¿pero por qué podía hacer eso? Porque estaba utilizando la energía, o sea, cuando yo a mi cerebro le digo: “Vamos a escribir”, él me acompaña y me dice: “Pues sí, ah, me concentro, me meto en esta burbuja de creación, de pasarlo bien, etcétera”, eh, y no pierdo el tiempo porque, porque le estoy dando descanso por otro lado. El problema es cuando entras en esta sensación que yo obviamente también he vivido antes, eh en esta sensación de tener muchas cosas y en realidad no tener buena energía para nada, me tengo que concentrar, pero no tengo energía de concentración, tengo que disfrutar, tampoco tengo energía de disfrutar, no sé, esta sensación de que no estás viviendo bien ninguno de tus momentos, eh eso es, eso una vez más es un cerebro que está poco flexible en esto. Entonces está como haciendo todo con esfuerzo, no un cerebro flexible, cuando tiene que concentrarse se concentra, cuando tiene que descansar descansa, y, y eso es, eso es por lo que tenemos que entrenarnos cerebralmente, eso es lo que te cambia la vida, poder hacer las cosas que necesitas en cada momento con la buena activación cerebral para cada momento, y también dejar la tecnología de lado, yo creo, no, porque cuando, pues los que tenemos a lo mejor también este trabajo que siempre tienes mensajes que responder, que muchos son oportunidades importantes y tal, y te vas a disfrutar… yo mismo, ¿cuánto disfruto con los niños? No… Claro, bueno, es que vaya niños que tienes, Pepe, que yo me hubiera gustado sacarlos aquí, vaya niños que tienes bonitos, ¿verdad? Estamos encantados, mu… estamos hablando, estamos encantados porque mis momentos de, de descanso y disfrute son esos que además son duros también, no, pero es lo que tú dices, estamos intentando… Bueno, lo hemos conseguido muchas veces, no cambiar el cómo lo vemos esto y es verdad que funciona mucho el, el lo que te dices, el desde dónde lo vives de: “Oye, esto lo toca aprovechar, que anoche esto…” Es una, una pequeña intimidad, no, pero estamos quitándole el pañal a la niña y anoche puse un rador y tendí sus primeras ritas, y pero si nació ayer… Entonces es verdad que es muy importante y por eso te hablar del trabajo de atención, no al [Música] final, yo creo que hay que concentrarse para disfrutar, porque si estás viendo una serie o dices: “Voy a 20 minutos de placer culpable”, y mientras estás haciendo ese estás mirando el móvil a ver si tienes algo, no… No, ya fastidiado, ya fastidiado. Entonces, hay, hay que incluso tener atención para…
Sí, sí, es verdad, o sea, creo que es el gran, eh quizás el, el como la gran búsqueda ahora misma de los, ahora mismo de los cerebros es poder estar en el presente y poder tener la atención sobre lo que quieres, y de hecho, o sea, esto se sabe mucho porque ahora mismo, eh la gran lucha del mundo de las empresas, de lo comercial, de lo que nos quieren vender es captar tu atención, o lo más valioso, claro, es nuestra atención y nuestro tiempo, ¿dónde pones la atención? Que, que eso es una imagen que tenemos que tener, tú vives donde pones la atención y, y ahí es donde está tu vida y todo lo demás, eh está oscuro mientras tú pones la atención en un sitio. Entonces se convierte en una decisión de: ¿Qué quiero vivir? O sea, ¿dónde pongo mi atención? Porque todo lo demás desaparece, y esa es una gran lucha. Y es difícil, y obviamente vivimos en una época donde tenemos tanto input de fuera que nuestra atención está todo el tiempo pidiéndola. Entonces, no vamos a cambiar eso, quiere decir, o sea, no nos podemos hacer monjes y decidir: “Bueno, sí, podemos”, pero no, no, no, lo más fácil, monjes a ratos, monjes… eso es Pepe, se trata de ser monjes a ratos, de decir: “Oye, espérate, yo soy consciente de que está dividida, pero voy a darle una razón lo suficientemente importante a mi cerebro para volverme un monje a ratos y decirle: Ahora esta, esta es tu burbuja de atención”. Donde la primera cosa que deberíamos meter, como una vez más para hablarle a nuestro cerebro y que nos dé la energía para hacer eso, porque eso requiere energía otra vez más, es dar un buen motivo, y el buen motivo creo que debería ser: “Esto lo elijo yo, sabes que yo ahora en este, yo decido cómo quiero vivir este momento y quiero, y decido, eh cómo mirarlo, qué significado darle, y aquí que no se meta nadie, o sea, este es mi diseño de vida”. Entonces, si tú estás con tus niños, eh dices: “Pues mira, estos 10 minutos que tengo yo decido que quiero conectarme sensorialmente con ellos, que quiero…” Y puedes hacer cosas para llevar la atención, que es e porque le viene muy bien concentrarse en cosas para llevar atención, eh lo mejor es focalizar cosas. Entonces tú, por ejemplo, puedes decidir para que no se te vaya la cabeza a otros sitios: “Oye, voy a poner la mano, por ejemplo, voy a sentir el corazón de mi hijo o de mi hija, entonces voy a llevar la atención ahí solamente al corazón y voy a, a sentirme todo lo sensorial”. Entonces empieza ahí un baile que además es una sincronicidad, en este caso es muy bonito además, eh, porque cuando escuchamos el corazón de alguien o lo percibimos cerca, el nuestro empieza como a acasar. Entonces, es una manera de empezar a estar en ese momento presente y acompañándote de eso, o, o puedes definir estar en un lugar que quieres disfrutar y dices: “Bueno, pues voy a escuchar los sonidos que hay aquí, voy a sacar todo lo demás”, o sea, se trata de, eh concentrarte en algo y bajarle el volumen a todo lo demás que lo rodea, no fijarte solo en una cosa. Entonces, una de las técnicas, por ejemplo, para fomentar más nuestra atención en algo es una muy simple: es poner nombre a todos los objetos que te rodean, se trata de una, llamamos en neurociencia una atención abierta o un foco abierto a uno más cerradito. Entonces, si tú quieres, por ejemplo, sentarte a concentrarte o, o traer tu mente al presente, pues en el lugar donde estás, voy a nombrar las cosas que hay: lámpara, cuadro, sofá, micrófono, y en ese ejercicio estás empezando a utilizar tu hemisferio izquierdo y entonces te hace venir más acá. Entonces, todo es una lucha, nuestra vida ahora mismo es un baile, prefiero baile a lucha, nuestra vida es un baile entre un foco abierto en percibir muchas cosas, la multi atención y el tener atención concentrada cuando necesitamos, y ambas están bien, ambas nos sirven, hay que poder hacer el cambio. Y has mencionado el estrés y en el libro dices una cosa muy importante que, que dice Séneca también hace 2000 años, a mí es, me parece fascinante, no, que es que cuando lo llama pasión, no, nosotros lo podemos llamar a lo mejor emoción, no me gusta negativa, pero sí desagradable o intensa, tal, que desvíes los síntomas en sentido contrario a la emoción, no, por ejemplo, cuando habla de la ira él dice que normalmente tú ves a la gente iracunda con los puños apretados, las mandíbulas enfadados, no sé qué, entonces dices: “Si quieres que se te vaya la ira tienes que hacer lo contrario: pasos lentos, voz baja, relajarte”. Y luego el, el él no dice el cerebro, pero dice el alma acompaña el cuerpo, no. Bueno, es lo que hablamos antes, que es que la filosofía de neurociencia está tan cerca, eso es impresionante. Claro, pues a mí me chifla la filosofía también, sí, se trata de, eh cuando tú estás haciendo algo con lo que no estás a gusto o, o simplemente quieres cambiar un comportamiento, en el fondo la imagen es: “Para cambiarlo necesito recordarle a mi cerebro lo que es esta otra cosa que es la que quiero adquirir”, o sea, que si tú estás triste, eh y le traes una imagen de cuando él estaba fabricando otra cosa, alegría en este caso, y le traes la imagen de tú alegre, de repente le está recordando: “Oye, es que yo eso también lo sé fabricar porque ya lo he fabricado en el pasado”. A mí me gusta hablar de fabricación, eh, porque nuestro cerebro fabrica estados, fabrica química y fabrica electricidad interna que hace que nosotros nos sentamos de una u otra manera. Entonces, entonces siempre puedes jugar con los opuestos, si tú, y es curioso cómo lo puedes llamar, o sea, tú puedes tener tensión corporal y, y estar metido… La tensión corporal te está dando un patrón, o es que todo es de ida y vuelta, no, o sea, tienes un patrón respiratorio muy concreto cuando tienes tensión, tienes una activación muscular muy concreta, tienes un gesto en la cara muy concreto, no, tienes una postura corporal muy concreta. Entonces, tú dices: “Bueno, pues quiero ir a la otra, voy a recordarle a mi cerebro lo que es la otra”, y tú mismo te vas a una situación de: “A ver cómo sería yo sintiéndome tranquilo”, posiblemente te vas a poner una música, vas a soltar, te vas a levantar, eh vas a ir relajando los músculos de la cara. Cuando haces cualquier cosa de meditación o de yoga, cuando te hacen este, este ejercicio previo de hacer un barrido corporal para ir soltando, de repente te das cuenta y dices: “Pero ojo, es que estaba muy tenso”. Ahora, cuando me han dicho… y vas notando la calma que te reportas solamente conscientemente haber ido cambiando tus músculos o poniendo atención en relajar partes del cuerpo. Entonces, nuestro cerebro siempre puede llamar a los opuestos para generar ese opuesto, y esto cuando lo sabes es increíble, esto es muy bueno enseñárselo a los niños, por ejemplo, e cuando un niño se encuentra mal y está por ejemplo enfadado, tenemos que pensar que a su sistema se le ha olvidado lo que es no estar enfadado, en ese momento le está fabricando enfado. Entonces, eh si tú le llamas más atención sobre esto, dices: “Ah, es que eres un tal, siempre te cabreas”, entonces le estás echando más leña al fuego porque le estás, le estás dando a entender a él y a su cerebro que esa es su única forma de actuar, y esto no, esto es temporal. Entonces, si haces lo contrario y le recuerdas, o sea, primero lo acoges, no, y le dices: “Bueno, es normal que estés enfadado, oye, pero acuérdate qué bien se siente…”.
Cuando no lo estás. Te acuerdas cuando estabas en no sé dónde tal? Y es curioso. Pero esto le recuerda a tu niño, pero es que le está recordando a tu cerebro. Oye, es verdad, se pasaba bien de esta otra manera; es más cómoda. Si tú metes algún elemento que le recuerda a esta forma de funcionar de otra manera, donde estar más alegre, más suelto y tal, su cerebro va a cambiar. Entonces, jugar con esto es fate, es tan básico, eh, o sea, es de: te das cuenta que es de sentido común, pero no lo sabemos. Tendemos a creernos que lo que hacemos y lo que sentimos es lo que tenemos que sentir y hacer, porque nuestro cerebro es así o nuestra personalidad es así, y no. Una vez más hablamos de la flexibilidad cerebral, no de la posibilidad de cambio. Quería ir terminando la entrevista, me enrollo muchísimo.
Pepe, has visto? No, no, no, pero… sí. Yo te he traído para eso; yo me he encantado de que hables todo lo que quieras. Yo estaré aquí horas, eh. Yo también, por eso es el problema, eh. Me gusta mucho. Bueno, la parte de tu libro, el contenido que compartes y demás, siempre intento rescatar qué es lo verdaderamente importante. ¿No? Y para ello, una pregunta que… que… que es una especie de ejercicio, que es: imagínate que cuando mueres… eh… bueno, no me gusta llamarlo Dios, pero antes de irte, a alguien que te da… alguien que te da la oportunidad de decir… antes de que te vayas, puedes dejar aquí las tres cosas más importantes que has aprendido en tu vida, que piensas que todo el mundo debería saber. Al decir esto, van a ser las tres cosas de Ana y Báñez. ¿No? ¿Qué tres lecciones o qué tres aprendizajes o qué tres cosas dices: no puedes vivir sin esas tres cosas?
Oh, Pepe, ¡vaya pregunta tan filosófica! Muy bien, muy bien, está a tu altura la pregunta, madre mía. ¿Eh? ¿Qué tres cosas, eh? La primera, aunque suene un poco cursi, fíjate, eh, creo que la… el conectarte, siempre intentar conectarte siempre con una energía amorosa constructiva; porque la energía amorosa, eh, yo la identifico como… como pasión, eh, gratitud, ganas de hacer el bien, como esta sensación que te llena, que… que te expande, que es muy agradable de vivir, que te das cuenta que es muy expansiva. Que cuando tienes esta… este… estás viviendo esa energía, ves que alrededor se está como transmitiendo esta energía y todo funciona bien. Entonces, creo que el… el ser consciente que… que necesitas llenarte de esa… de esa energía y esa actitud para… para mover bien tu vida es fundamental; o sea, es: busca, busca el amor. Busca dónde… de dónde lo recibes. Porque esa es una energía que la energía ni se crea ni se destruye, no, solo se transforma. Pero es verdad que esa energía hace que se transforme todo lo demás, y… y también se ensucia. Quiero decir, tú puedes ser una persona muy amorosa, pero el día a día puede ir apagándote este tipo de energía. Pero todos podemos conectarnos con: Oye, ¿dónde me recargo yo otra vez de esta energía amorosa? Entonces me parece muy importante conocer los focos en tu vida que te la dan. Por ejemplo, tú lo ves. Claro, porque tú… tú puedes tener un día muy complicado, pero estoy segura de que si estás cerca de tus hijos, te… te vuelves a teñir de una buena energía amorosa. ¿No? Es algo que es muy bonito, ¿no?, de ser padre; o sea, es un foco que, además, lo vas a tener toda la vida. Los hijos nos… nos dan esa energía de fondo, ¿no?, y nos la quita muchas veces, y nos la quitan también, pero la amorosa te la deja; es una… es como una… como un amor incondicional, ¿no? Entonces… ah, conéctate con eso, conéctate con cómo lo puedes mantener vivo; o sea, eso.
De todas maneras, la segunda es menos… más profunda que esta, eh, que diría: ¡Jo, juega, juega con la vida! O sea, ¡juega, pásalo bien, eh, tómate las cosas de una manera más ligera! Porque fíjate, a nivel cerebral, eso te ayuda mucho; te… te saca del secuestro amigdalino, te vuelve mucho más inteligente, ser más juguetón, y es muy curioso. O sea, la agilidad, las ideas, todo lo que viene de… de… de pensar que la vida no es tan seria y… y que te da el humor, que tiene mucha más holgura de lo que pensamos a priori. Y eso… simplemente, yo creo que todos, que nosotros y cualquiera que nos escuche, si tú vas y te sorprende y dices: “Jo, pues es verdad, en este momento que… que por algún motivo tuve que soltar el control, porque quise o porque no tuve otra alternativa, solté el control, me dejé llevar, jugué un poco más con esto, ¡y qué bien salió!”, nuestro cerebro funciona así. Entonces, ¡juguemos más con la vida! Esa también la metería. Y la tercera… ¿eh? ¿Qué te diría de la tercera? A ver, la tenía ahí mientras te decía lo del jugar, pero ahora se me ha ido… Ah, sí, sí, ya sé cuál es: confiar más. Fíjate, yo veo mucho en esta sociedad que… que pensamos que tenemos que estar en control de todo; tiene que ver un poco con jugar, y a mí me gusta pensar… para que entre la magia en tu vida, y la magia entra… no… no sé cómo es a nivel… es una cosa muy energética. No, yo, desde la ciencia, que es lo primero que me gustó a mí como ingeniera química, lo que me llama mucho la atención es la energía que nos rodea, que es mucho más de lo que nosotros percibimos; o sea, esto… estamos rodeados absolutamente de energía todo el tiempo, somos átomos que en vibración, o sea, es energía. Entonces, si tú confías más en la energía que te rodea y te dejas fluir más, empieza a ocurrir algo que yo lo llamo… queda un poco también místico, ¿no?, pero empieza a pasar algo que es la magia, que te empieza a llevar, que por algún momento, por algún motivo, te empiezan a pasar cosas que están destinadas para ti. Y eso es opuesto a querer controlar todo; desde el control, eh, tú estableces caminos, pero no dejas que entre la magia. O sea, no le dejas… estás controlando. Entonces, no… no… no puede obrar por ti el… cosas que están posiblemente destinadas desde la energía del universo y no te llegan. Entonces, es… es esta sensación de: no lo puedes controlar todo, y está bien que no lo controles todo. Deja que la magia entre. Así que esas tres: el amor, el jugueteo y no controles todo. Deja que la magia haga su… su papel; y algo que intuitivamente cada uno de nosotros, si nos conectamos, ya nos hemos dado cuenta que pasa esto en nuestra vida. No sé si me he ido muy mística, pero… no, pero genial.
Diría… ¿un libro que me recomiendes y te gusta mucho? Eh, jo… últimamente… a ver, espérate, ¿qué libro? Claro, es que me voy tanto a… a mis cosas, que… que para que tengan como… o sea, me voy a veces a cosas como que son muy… demasiado técnicas. Pero bueno, uno que no es… que no es mucha novedad, pero que a mí me gusta mucho, que es el… el de James Clear, de Hábitos Atómicos, que posiblemente te lo ha dicho más gente que yo. Creo que no. Ah, no, pues mira qué bien. Pues lo metemos. Pues sí, es muy bueno, es muy bueno ese libro. Quizás es un poco… es un poco largo a veces, o sea, como que cae mucho sobre lo mismo, pero creo que tiene grandes cosas para… para vivir mejor; va un poco en la línea de lo que a mí me gusta hablar, de cosas… oye, concretas, que hacen que tu cerebro se reprograme mejor y vivas mejor. Así que Hábitos Atómicos es un libro que le costó 7 años escribir; o sea, quiero decir, es una… es una solidez de libro, no es casualidad, es un libro muy pensado, muy bien hecho y que creo que es de cabecera de… de toda la gente que nos interesa en estas cosas. Yo lo tengo por… Ah, ¿lo tienes por…? Sí, claro que sí. Hay que tenerlo. ¿Y una persona que me recomiendes entrevistar, que digas: “Tienes que hablar con… con él o con ella”? Idealmente, fíjate, te digo mujeres, porque es verdad que muchas me dicen que no, no sé por qué, y al final casi siempre acabo trayendo a hombres porque me dicen que sí. Entonces digo yo: quiero traer más mujeres a ver. Eh, jo, me gustaría decirte… ay, tengo que pensar, ¡qué mal! Espérame, que no me viene así justo, porque conozco a tanta gente… tan… y mujeres también. A mí me gustaría que pudieras entrevistar a mujeres que… que son muy esforzadas, pero que han aprendido a vivir bien desde ese esfuerzo; o sea, que disfrutan más de… de la vida, porque eso es una cosa que las mujeres, por cómo somos, nos cuesta; o sea, que… que ligamos el hacer las cosas bien con mucho esfuerzo. Entonces, alguien que… que te hable más de eso, pero a ver, déjame que te… que te digo… tengo que pensarlo. Pepe, ¿me lo puedes decir luego? Te lo digo luego. Vale, y lo pones en el podcast, porque quiero… me gustaría… me gustaría un cerebro femenino de estos que digo… necesitamos propagar más estos cerebros femeninos. Voy a pensarlo, vale. Además, alguien que realmente… que sea factible que traigas, porque hay gente que… o me dijo un día un amigo: “Elon Musk”, dije: “¡J*, claro que sí!”, a casa, a casa. Voy a visualizarlo para que ocurra, ya lo voy a pensar, lo voy a pensar, prometo darte un nombre que…
¿Dónde te puede encontrar la gente? Bueno, me pueden encontrar en muchos sitios, pero bueno, en redes sociales caemos ahí porque es la manera más fácil de llegar. Entonces, tengo dos cuentas: una es… por Instagram, Ana Iváñez GU BG, y tengo mi otra… mi otra cuenta que es MindStudio.puntos, que son nuestros centros. Entonces, ahí… pues en Ana cuento cosas más generales, en Mind Studio cuento cosas más del entrenamiento cerebral; en nuestra web, que es mindstudio.puntos, y ahí es donde suelo subir todo, porque luego, claro, mis conferencias muchas veces las subo ahí, muchas son privadas. Entonces, no pueden… no puede hacer público general. Pero uno de mis propósitos en el 2025 es poder hacer muchas más conferencias abiertas. Así que espero que… poder hacer… pues visualízalo. Lo voy a visualizar. Claro que sí, sí sí, ahí lo tengo como objetivo muy claro. Bueno, el LinkedIn también, eh, subo cosas. Sí, así que ahí estoy. Pues muchas gracias a ti. Un placer. Igualmente. Un placer para el cerebro, ¿no? Eso, un buen placer culpable. Bueno, porque hemos sacado tiempo, pero ha sido muy útil. Muchas gracias. Gracias a ti. Gracias a ti. ¡Qué bien!