📱

Get Our Mobile App

Take your business learning on the go!

Download on the App StoreGet it on Google Play

¿Por qué amamos a las mascotas más que a la gente?

CuriosaMente7:16

Transcription

¿Te llevas mejor con tu gato que con la gente? Pues cuatro de cada diez mujeres sienten que reciben más apoyo de su mascota que de su pareja. Pero no sólo son ellas: cada vez son más las personas que tienen mascotas y es mayor su importancia en nuestras vidas. 70% de nosotros a veces dormimos con ellas. 65% de la gente les compra regalos de navidad y 23% les prepara comida especial. ¿Por qué amamos a nuestras mascotas?

Esta pregunta fue propuesta por nuestros benefactores Ana y Alberto. ¿Quieres proponer preguntas y votar por las mejores? Te invitamos a unirte a nuestras comunidades dando clic en el botón unirse o en patreon.com/curiosamente.

En la naturaleza es posible ver diferentes especies formando vínculos sociales, pero la mayoría ocurren por una relación simbiótica, es decir, que de alguna manera ambos se benefician de esa relación. En cautiverio también se han visto algunas amistades curiosas, aunque no se entiende muy bien si sólo se trata de compañía o algo más. Y nosotros ¿por qué tenemos mascotas? Han sido parte de la sociedad humana desde hace mucho tiempo y claro que primero se trataba de una cuestión de conveniencia; nos ayudaban a cazar, a eliminar plagas o nos proveían de alimento, pero también se tiene evidencia antigua de que había razones sentimentales: entierros para perros y animales tratados como dioses.

En el año 887 el emperador japonés Uda le dedicó unas palabras a su gato negro en su diario. Menciona que lo ha tenido por 5 años y que no solo le impresionan sus muchos talentos, sino que tiene el deseo de darle siempre los mejores cuidados. También cuenta que hablaba con su gato y un día le dijo: tienes las fuerzas del yin y el yang … y sospecho que en tu corazón sabes todo de mí. El emperador describe que después de esas palabras el gato lo miró ahogado de la emoción y con un corazón tan lleno que fue incapaz de responder. ¡Suena ridículo! CON UN POCO DE PENA Pero la verdad es que todos hemos sido el emperador Uda.

Otra de las mascotas más queridas son los perros. Desde el siglo XIX ya habían adquirido el título de “el mejor amigo del hombre” y en 1980 la mayoría de los dueños no solo los consideraban mascotas, sino parte de la familia. Se han ganado nuestro corazón, y no sin razón, se ha visto que los perros entienden más nuestras emociones que los primates y son tan cooperativos con nosotros, que ellos mismos prefieren a las personas empáticas. Y ellos influyen bastante en nuestra forma de ser: se sabe que las personas cercanas a su perro se vuelven más compasivas, empáticas, chiqueonas y con mejores habilidades de comunicación.

Un estudio reciente encontró que los dueños consideran que su relación con su perro es tan satisfactoria como la que tienen con otras personas, y a veces hasta más. Los resultados mostraron que los perros ofrecían compañía, afecto y confiabilidad como un mejor amigo, pero con una necesidad de protección, similar a la que se tiene con los hijos, pero con una menor cantidad de interacciones negativas, como los regaños o peleas de poder. E incluso algunos sentían más apoyo de su perro que de su pareja. Y no es que las personas del estudio eran malas en sus relaciones humanas, simplemente el perro parece ofrecer algo único.

Otro estudio encontró que si se le pusiera un valor a la satisfacción que te da la compañía de tu mascota valdría unos 90,000 dólares al año, algo similar a reunirte con tus amigos o tu familia una o dos veces a la semana. Y es que se ha comprobado que tener mascotas reduce nuestros niveles de cortisol, la hormona del estrés, y con ello se reduce la presión arterial y frecuencia cardiaca. Se ha comprobado que en situaciones de estrés ayudan a calmarnos más que la presencia de amigos o familia. Ayudan a reducir los síntomas en personas con trastornos como autismo, TDAH, ansiedad, depresión y trastorno de estrés postraumático.

En un estudio se puso a infantes con TDAH a leerle a un perro y a otros a una marioneta de perro y los que le leyeron al perro real mejoraron más sus habilidades sociales. En adolescentes con diabetes se observó que aquellos que cuidaron un pez eran más disciplinados en revisar sus niveles de glucosa. En adultos mayores proporcionan compañía, ayudan a sobrellevar enfermedades y calmar el dolor. También se ha visto que nos ayudan a tener más confianza y amor hacia nosotros mismos. Estar con nuestra mascota aumenta nuestros niveles de oxitocina, la hormona del amor y del apego, lo que explica por qué nos sentimos tan conectados con nuestras mascotas. Y si escoges bien a tu mascota te ayuda a lograr tus objetivos, ¿quieres hacer más ejercicio? Un perro, ¿aumentar tu calma? Quizá un pez.

Probablemente ya te estés imaginando por qué formamos lazos tan estrechos con nuestras mascotas, a veces más fuertes que con otros de nuestra especie. Ya vimos que nos ayudaban a sobrevivir, pero también nos hacen sentir bien físicamente, sabemos que ofrecen la necesidad de cuidado de un niño, la compañía de un amigo y el apoyo de una pareja, todo sin demasiada confrontación y en una relación donde tenemos el control. Otra explicación es que seleccionamos las características que nos gustan y los hicimos irresistibles para nosotros: animales bonachones y juguetones, con ojos grandes, frentes redondeadas y otras características que los hacen ver como juveniles. Conservar estas características juveniles o neoténicas, son un estímulo innato para captar nuestra atención, estimulan el afecto y nos incentiva a cuidarlos, al igual que lo hace un bebé.

Con las personas nuestro amor suele estar condicionado: por sus creencias, valores y actitudes, podemos amar a alguien y luego ya no, pero con las mascotas esto no sucede: los queremos aunque se la pasen de holgazanes y hasta cuando hacen travesuras. Y, por su parte, también son muy tolerantes: tampoco es como que te van dejar de querer por tus defectos. Así que, por todos estos motivos es como acabamos amando al solovino y durmiendo con el michi piojoso. Claro que por más que pretendamos que nuestras mascotas nos responden o les pongamos voz a su pensamiento, no hay que humanizar a los animales, porque al final, si los queremos hacer felices debemos entender que sus necesidades y las nuestras no son iguales. ¡Curiosamente!

Recuerda darle like a este video si amas a tu mascota. Les agradecemos muchos nuestros benefactores por seleccionar estos videos, le mandamos un enorme saludo, especialmente a: Alex Najera, Asdrubal Valladares, Daniel Guerrero, DanielStudios, Edgar Cruz, Esaú Bojórquez, Francisco Tejeda, LumpyMammot, Manuel Espejo, Marco Islas, Nancy Serrano, Sara Vargas, Andresmorenomeneses, bau109, Manuel Manrique, Manuel Expósito, Manuel Moreno, Mari Ar, Marianxelo, Netthy By Wolfgang, Noemi Moreno, Oddgoo, Pez Goldfish RIP, Poncho Gutiérrez, Raúl Sánchez, Robert Paulson, Rogelio Alanis, Rogelio Jimenez, Sebastián Robles, Shared, Sonia, Temo Glez, Tere Hernández, TonyMon y TucuChess.

Un último dato para los curiosos que se quedaron al final. En 2024, sólo en Estados Unidos, la industria de las mascotas representó 152 mil millones de dólares de gastos, una industria que se cree que seguirá en aumento.