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El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu.
Lectura del santo evangelio según San Mateo. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos, "No crean que he venido a abolir la ley los profetas. No he venido a abolir, sino a dar plenitud. En verdad les digo que antes pasarán el cielo y la tierra, que deje de cumplirse hasta la última letra hilde de la ley. El que salte uno solo de los preceptos menos importantes y se los enseñe así a los hombres, será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos."
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Nuestro Señor Jesucristo nos dice hoy en el Evangelio, "No crean que yo he venido a abolir la ley los profetas, sino a darles plenitud." Jesús trae la gracia, nos da el Espíritu Santo para cumplir toda la ley, todo el decálogo. Y además Jesús nos da la gracia, nos unge con el Espíritu Santo para cumplir nuestra misión profética. Y yo quisiera fijarme en esto último. Nosotros somos profetas. desde el día de nuestro bautismo. Y lo que vivieron los profetas del Antiguo Testamento también nosotros lo vivimos. Y así como los profetas del Antiguo Testamento fueron fieles a Dios, nosotros tenemos la gracia que trae Jesucristo para ser fieles y ser auténticos profetas.
Por eso, hermanos, brevemente vamos a fijarnos en la primera lectura y vamos a señalar tres puntos que vivió Elías y que nosotros también tenemos que vivir. Además, pregunto, ¿elías del Antiguo Testamento o del Nuevo Testamento? Del Antiguo Testamento. ¿Y nosotros somos del Antiguo Testamento o del Nuevo Testamento? Somos del Nuevo Testamento, de la plenitud de los tiempos. Por lo tanto, nosotros tenemos más gracia que Elías, porque ya ha venido Jesús y Jesús nos da la fuerza al Espíritu Santo para ser auténticos profetas.
Veamos lo que pasó con Elías. En primer lugar, nos encontramos en un monte. ¿Qué monte? El monte Carmelo. Y hay un reto. Elías lanza un reto a 450 profetas de Baal. Primer punto. Elías era minoría o mayoría. Minoría. era minoría. Hermanos, no importa si somos la minoría, no importa. Lo que importa es si estamos con Dios, lo que importa es si vivimos en la verdad. Estos 450 profetas de Baal, pregunto, ¿vivían en la verdad o en la mentira? En la mentira. Baal no existe, es un Dios falso. No importa si somos la minoría, lo que importa es si vivimos con Dios. Eso es lo más importante. Y el profeta tiene que vivir con Dios y vivir en la verdad, no en la mentira. Cuando una persona se deja seducir por una ideología, ya sea de izquierda o de derecha, está en la mentira y la mentira hace daño. El profeta vive en la verdad y al profeta no le interesa si es la minoría.
Segundo punto, tenemos a Elías. versus 450 profetas de Baal. Y hay un reto. Elías les dice, "Hagan su altar, yo voy a hacer mi altar. Pongan un novillo, yo pongo mi novillo. Y cada uno que invoque a su Dios, a ver quién responde. Comiencen ustedes." Los 450 profetas de Baal comienzan a clamar a Baal. Baal no existe. Comienzan a danzar, se flagelan. Pregunto, ¿vaal respondió? ¿Sí o no? No, porque no existe, es un Dios falso. Esos 450 profetas de Baal representan a las falsas espiritualidades. Hermanos, hoy también hay falsas espiritualidades. leer el horóscopo, ir al brujo, ir al chamán, ir a que te lean las cartas, hacer los ritos de la nueva era. Hay personas que me dicen, "Padre, yo practico el yoga, pero solo como ejercicio." Hermanos, el yoga no existe solo como ejercicio. Ya las mismas posturas están imitando a divinidades y están invocando, entre comillas, divinidades. Y no existen divinidades, existen espíritus malignos. Hay que formarse. Nosotros si somos discípulos de Cristo, seguimos una espiritualidad cristiana centrada en la Eucaristía, en los sacramentos, en la escucha de la palabra de Dios, en el amor a la Virgen. No hagamos cosas raras, no vivamos espiritualidades que no están en la verdad, si no estamos imitando a los 450 profetas de Baal, falsos profetas de un Dios falso.
Y termino, tercer punto, al final, ¿quién es el que responde? ¿Quién? Dios, el Dios verdadero o Baal, verdadero. El Dios vivo y verdadero. Los 450 profetas de Baal buscan respuesta. No hay ninguna respuesta. Elías se pone a orar con fe. Señor, respóndeme. Yo soy tu siervo. ¿Y qué pasó? Cayó un rayo y pulverizó la víctima. Y fíjense qué es lo que exclama el pueblo. Yahé es Dios. Yahvé es Dios. Yahé Elohim. Yahé Elohim. El triunfo, hermanos, al final es de Dios. El triunfo es de la verdad. El triunfo es del bien. Por eso el profeta nunca se desanima. Ahora estoy escuchando de parte de muchas personas y entiendo, padrecito, me preocupa el Perú. ¿Qué va a pasar con el Perú? Hermanos, lo importante no es si somos mayoría o minoría, lo importante es si estamos con quién, con Dios. Si estamos con Dios, vamos siempre a salir adelante porque nuestra confianza está puesta en el Señor como lo estuvo Elías.
Hermanos, Jesucristo trae todas las gracias, nos unge con el Espíritu Santo para que nunca nos desanimemos, para que cumplamos nuestra misión profética, para que anunciemos la verdad, para que hagamos todo el bien posible. Eso es lo más importante. Si estamos con Dios, si estamos con Dios, siempre salimos victoriosos. Que la Virgen María nos ayude a todos a cumplir nuestra misión profética. Que así sea.
Hoy es miércoles, día dedicado a San José. Vamos a rezar las letanías a San José. Recordemos que San José es el patrono del Perú. Pidamos por nuestro querido país.
Señor, ten misericordia de nosotros. Señor, ten misericordia de nosotros.
Cristo, ten misericordia de nosotros. Cristo, ten misericordia de nosotros.
Señor, ten misericordia de nosotros. Señor, ten misericordia de nosotros.
Cristo, óyenos. Cristo, Cristo, escúchanos. Cristo, escúchanos.
Dios, Padre celestial, ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.
Santa Trinidad, un solo Dios, ten misericordia de nosotros.
Santa María, ruega por San José.
Ilustre descendiente de David, ruega.
Luz de los patriarcas, ruega.
Esposo de la Madre de Dios, ruega.
Custodio, el Redentor, ruega.
Casto Guardián de la Virgen, ruega.
Padre nutricio, el Hijo de Dios, celoso defensor de Cristo, servidor de Cristo, ruega.
Ministro de la salvación, ruega.
de la Sagrada Familia, ruega por José justísimo, ruega, José Castísimo, ruega, José prudentísimo, José valentísimo, ruega por nosotros.
José fidelísimo, espejo de paciencia, amante de la pobreza, modelo de trabajadores, gloria de la vida doméstica, ruega.
Custodio de vírgenes, apoyo en las dificultades, sostén de las familias, consuelo de los desgraciados, esperanza de los enfermos, ruega.
Patrón de los exiliados, rue, patrón de los afligidos, ruega.
Patrón de los pobres, patrón de los moribundos, ruega.
Terror de los demonios, protector de la Santa Iglesia, ruega.
Cordero de Dios que quita los pecados del mundo, Cordero de Dios que quita los pecados del mundo, Cordero de Dios que quita los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros.
Le estableció, Señor, de su casa y todas las tierras.
Oremos. Oh Dios, que en tu inefable providencia te dignaste elegir a San José por esposo de tu santísima madre, concédenos, te rogamos que merezcamos tener por intercesor en el cielo al que veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
Hermanos, escuchemos la meditación que toca hoy, día décimo de este mes de junio, mes del sagrado corazón de Jesús. Día décimo, corazón de Jesús, lleno de bondad y amor. Jesús es pura bondad. En él todo expresa bondad, sus miradas, sus palabras, sus gestos, todo su ser. En verdad, el corazón de Jesús es una fuente de bondad infinita. El Señor nunca nos maltrata ni nos trata con dureza. Aprendamos del corazón de Jesús a ser bondadosos. Si nos llamamos verdaderos devotos del Sagrado Corazón de Jesús, seamos bondadosos con los demás. De manera especial empecemos por nuestra casa. Colaboremos con la gracia de Dios para que nuestro corazón refleje la bondad del corazón de Cristo. Propósito de hoy, tratar con bondad a todas las personas con las que nos encontramos a lo largo del día.
Mirando la imagen del Sagrado Corazón, hacemos nuestra oración. Oh Jesús, a tu corazón confío esta intención. En silencio. Pongamos nuestras intenciones en el corazón de Cristo. Mírala. Después haz lo que tu corazón te diga. Deja obrar a tu corazón. Oh Jesús, yo cuento contigo. Yo me fío de ti. Yo me entrego a ti. Yo estoy seguro de ti. Todo lo temo de mi fragilidad. Más todo lo espero de tu bondad. Amén.
Jesús nos dice en el evangelio de hoy, "Yo no he venido a abolir la ley y los profetas, sino he venido a traer la plenitud." Jesús trae la plenitud, la gracia, nos da el Espíritu Santo para cumplir toda la ley y para cumplir nuestra misión profética. Juntos hemos meditado hoy sobre un profeta del Antiguo Testamento. ¿Qué profeta? Elías. Y he señalado tres puntos. Primer punto, Elías era minoría o mayoría. Minoría. Era minoría, pero estaba en la verdad. Y eso es lo más importante. No importa quién es la mayoría o quién es la minoría. Lo que importa es si estamos en la verdad, si estamos con Dios. Segundo punto, los 450 profetas de Baal, falsos profetas de un Dios falso, invocan a su Dios. respondió, "No son las falsas espiritualidades. A mí se me parte el corazón cuando escucho que un católico va al brujo, anda al santísimo o que lee el horóscopo o que practica los ritos de la nueva era. Son falsas espiritualidades. Busca al Dios vivo y verdadero." Y el tercer punto, al final, ¿quién respondió? El verdadero Dios. Y la gente termina aclamando, alabando al verdadero Dios. Yahé Elohim. Yahé Elohim. El Señor es Dios. El Señor es Dios. Hermanos, si estamos con Dios, vamos a triunfar. El que está con Dios triunfa. Triunfa la verdad, triunfa el bien, triunfa el amor. Que la Virgen nos ayude a cumplir nuestra misión profética.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Sagrado Corazón de Jesús, en vos confí Dulce Corazón de María, sea salvación del alma. San José ruega por nosotros.
El Señor esté con ustedes. La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. Pueden ir en paz. Gracias a Dios.