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⚡🇺🇸 Las 6 MISIONES MÁS SECRETAS y LETALES de la FUERZA DELTA (1st SFOD-D)

Armapedia20:58

Transcription

No es exactamente un secreto que la Delta Force, CAC First Sot D o Fuerza Delta, es una de las unidades de operaciones especiales más poderosas, determinantes e impresionantes de todos los tiempos. Creada en 1977, ha sido utilizada por Estados Unidos para algunas de las misiones internacionales más delicadas e importantes de las últimas cuatro décadas. Desde el fracaso en el desierto iraní en 1980, pasando por Mogadishu, Panamá e Irak, hasta una reciente captura en Venezuela que sacudió al sistema internacional.

En este video revisaremos seis de las operaciones más increíbles de la Fuerza Delta, pero no solo analizaremos las operaciones donde todo salió según el plan. También nos adentraremos en los operativos más caóticos, arriesgados e influyentes de la historia de la Delta Force. Misiones que provocaron cambios de régimen, que capturaron o eliminaron a dictadores y líderes terroristas perseguidos durante años, y que se ejecutaron en algunos de los entornos más hostiles, peligrosos y brutales que se pueden imaginar. Te habla Jorge Rojas. Bienvenido a Armapedia.

Operation Eagle Claw, Operación Garra de Águila. Verás, en 1980, Estados Unidos enfrentaba una de las crisis más delicadas y complejas de su política exterior. 52 diplomáticos y ciudadanos estadounidenses llevaban meses retenidos en Irán después de que militantes iraníes tomaran la embajada de Estados Unidos.

Más allá de los intentos diplomáticos, las negociaciones no avanzaban, la presión internacional crecía y, puertas adentro, el margen político se agotaba. Entonces, el gobierno estadounidense decidió avanzar por otro camino, uno mucho más riesgoso. La Delta Force, una unidad creada apenas 3 años antes y aún sin historial operativo relevante, recibió la misión más ambiciosa e imaginable para un debut: infiltrarse en Irán, rescatar a los rehenes desde el corazón de la capital y sacarlos del país sin que el régimen iraní pudiera reaccionar a tiempo.

El plan original era complejo, largo y dependía de una sincronización perfecta entre múltiples fuerzas. La operación se dividiría en varias fases claramente definidas. Primero, aviones de transporte llevarían a los operadores de Delta Force hasta un punto remoto del desierto iraní, conocido como Desert One. Allí se encontrarían con helicópteros provenientes de un portaaviones en el Golfo Pérsico que servirían para trasladar al equipo hacia las cercanías de Teherán. Una vez en tierra, los helicópteros llevarían a los operadores a un segundo punto oculto donde pasarían el día escondidos. Esa misma noche, Delta Force se movería en vehículos civiles hasta la embajada estadounidense. El asalto debía ser rápido y preciso, neutralizar a los guardias, asegurar el edificio y liberar a los rehenes. Luego vendría la extracción, que era aún más compleja que todo lo previo.

Sin embargo, desde un comienzo, nada salió como planeado. Durante el vuelo hacia Desert One, varios helicópteros sufrieron problemas mecánicos por las condiciones climáticas adversas. De los ocho helicópteros asignados, dos quedaron fuera de servicio antes de llegar al punto de reunión. Eso ya dejaba la misión al borde de lo aceptable. Una vez en Desert One, un tercer helicóptero presentó fallas graves, reduciendo el número operativo por debajo del mínimo necesario para continuar. Finalmente, se abortó la misión, pero eso no acabó con el caos. Mientras las fuerzas intentaban retirarse del área, un helicóptero chocó contra un avión de transporte cargado de combustible. La explosión fue devastadora. Ocho militares estadounidenses murieron en el acto y gran parte del equipo quedó destruido en pleno desierto iraní. Un verdadero desastre.

Y te preguntarás, ¿por qué pongo en este video una operación donde todo salió extremadamente mal? Bueno, porque aunque parezca trillado, de los errores se aprende. La operación Garra de Águila dejó en evidencia graves problemas de coordinación entre fuerzas, deficiencias en el entrenamiento conjunto y una cadena de mando poco preparada para misiones de alta complejidad. Ese fracaso llevó a la creación del United States Special Operations Command, conocido como SOCOM, y al Joint Special Operations Command o JSOC. Estructuras que buscaban integrar a las fuerzas especiales bajo un mando unificado y evitar que errores similares volvieran a repetirse. Para los primeros, Delta Force fue un debut desastroso, pero fue parte de lo que los volvió una fuerza especial.

Tier One Operation Acid Gambit. En diciembre de 1989, Estados Unidos lanzó una operación conocida como Causa Justa, que fue básicamente una invasión a Panamá para derrocar al general Manuel Antonio Noriega, acusado de narcotráfico, corrupción y de haberse convertido en una amenaza directa para los intereses estadounidenses en la región. En medio de esa operación militar de gran escala, la Delta Force recibió una misión puntual extremadamente delicada y con muy poco margen de error. Esta consistía en rescatar a un solo hombre: a Kurt Muse. Kurt Muse era un ciudadano estadounidense y colaborador de la CIA que había sido detenido por el régimen panameño tras operar una radio clandestina desde la cual transmitía mensajes contra Noriega. Por esta razón, fue encerrado en la Cárcel Modelo, una prisión de máxima seguridad ubicada en pleno centro de la ciudad de Panamá. El lugar estaba rodeado de barrios densamente poblados, fuerzas enemigas y una fuerte presencia militar panameña. La operación recibió el nombre de Acid Gambit.

Sobre el papel, el objetivo era muy simple: entrar a la prisión, sacar a Muse y salir. En la práctica, era una pesadilla logística. Esta debía ejecutarse mientras la invasión de Panamá ya estaba en marcha, lo que aumentaba el caos y reducía aún más las posibilidades de sorpresa. Cualquier paso en falso o error podía dejar a los Delta Force encerrados en una prisión rodeados de soldados armados enemigos. Durante semanas, la Delta Force entrenó cada detalle del asalto. El plan exigió una sincronización absoluta con el antecedente de la operación Eagle Claw. Sabían que debían demostrar su profesionalismo y dar vuelta a la página de manera definitiva.

Finalmente, la operación se lanzó el 20 de diciembre de 1989. Durante la noche, los operadores irrumpieron en la prisión utilizando cargas explosivas para abrir accesos y avanzaron rápidamente por los pasillos. Los guardias fueron neutralizados con rapidez y precisión, completamente sorprendidos por el asalto. Poco después, el equipo especial encontró y liberó a Kurt Muse. Estos subieron a la azotea de la prisión, donde se daría la extracción por helicóptero. Sin embargo, en ese momento, las fuerzas panameñas reaccionaron y los atacaron con un fuego intenso. El helicóptero, un MH-6 Little Bird, logró despegar con el equipo y Muse, pero mientras se alejaba recibió impactos críticos que dañaron gravemente sus sistemas. El piloto se vio obligado a realizar un aterrizaje de emergencia en territorio hostil, lejos de cualquier zona segura. Aquí parecía que esta operación también terminaría en tragedia para los estadounidenses, pero lejos de entrar en pánico, el equipo de Delta Force aseguró el perímetro, protegió a Muse y estableció comunicaciones para pedir apoyo. Los operadores se prepararon para resistir un ataque enemigo, pero un segundo helicóptero logró alcanzar la zona rápidamente, evacuar al equipo y completar la extracción. La operación Acid Gambit fue un éxito. Cuatro operadores sí resultaron heridos durante el aterrizaje forzoso, pero ninguno murió. También muestra las cosas que hacen tan efectiva a una fuerza especial como esta: la planificación, la ejecución bajo presión y la capacidad de adaptarse a un desastre inesperado.

Operation Gothic Serpent, Operación Serpiente Gótica. En 1993, Somalia era un estado colapsado y muy peligroso. El gobierno había dejado de existir. Distintas facciones armadas y criminales se disputaban el control del territorio y la población civil sufrió una crisis humanitaria devastadora. En ese contexto, las Naciones Unidas habían desplegado fuerzas de paz con apoyo de Estados Unidos para garantizar la llegada de ayuda humanitaria. Uno de los principales responsables del caos era el caudillo somalí Mohamed Farrah Aidid, líder de una poderosa milicia que atacaba convoyes humanitarios, asesinaba cascos azules y utilizaba el hambre como arma política. Tras varios ataques contra fuerzas de la ONU, Estados Unidos decidió lanzar la operación Serpiente Gótica. El objetivo era claro y limitado: capturar a los principales lugartenientes de Mohamed Farrah Aidid para debilitar su estructura de poder y forzar una salida negociada. Para eso, se desplegó a la Task Force Ranger, una fuerza de élite compuesta por operadores de la Delta Force, Rangers del ejército y otras unidades especiales. Este plan buscaba evitar una ocupación prolongada y apostaba por golpes rápidos y quirúrgicos. De hecho, la operación que acabaría con los lugartenientes de Aidid en Mogadiscio debía durar menos de una hora, pero nada salió como planeado.

El 3 de octubre de 1993, helicópteros Black Hawk comenzaron a desplegar tropas en pleno centro de Mogadiscio, cerca del Hotel Olympic, donde se creía que se reunirían dos de los hombres clave de Mohamed Farrah Aidid. Los operadores de Delta descendieron por cuerdas, aseguraron los edificios y capturaron a los objetivos sin mayores dificultades iniciales. Sin embargo, a partir de ahí, todo empezó a salir mal. Hubo varios problemas, pero el principal fue que un UH-60 Black Hawk fue alcanzado por un lanzacohetes RPG en la cola y se estrelló en medio de la ciudad, en territorio enemigo. Rápidamente, lo que comenzó como una operación de capturas se transformó en una operación de rescate bajo fuego. La Delta Force y los Rangers se dirigieron al sitio del accidente, pero las calles de Mogadiscio se llenaron rápidamente de milicianos armados. Miles de combatientes, muchos de ellos civiles armados, rodearon a las fuerzas estadounidenses, dando lugar a un brutal combate urbano. La Delta Force tuvo un rol clave en la defensa del lugar del impacto, asegurando el perímetro y protegiendo a los heridos mientras enfrentaban oleadas constantes de ataques. La situación empeoró cuando un segundo Black Hawk fue derribado en otra zona de la ciudad. Ahora había dos pájaros caídos y dos puntos críticos que defender, con fuerzas limitadas y una munición que comenzaba a escasear. Durante largas e intensas horas, los operadores especiales estadounidenses tuvieron que pelear contra miles de enemigos, completamente aislados y superados en número. Recién después de casi 18 horas de combate continuo, una fuerza de rescate compuesta por tropas estadounidenses, malayas y pakistaníes logró abrirse paso hasta las posiciones sitiadas y evacuar a los sobrevivientes. En esta operación, 18 soldados estadounidenses murieron y más de 70 resultaron heridos. Las bajas somalíes fueron mucho mayores, en el rango de los cientos, aunque nunca se estableció una cifra exacta. Y si esta historia te suena conocida es porque probablemente hayas visto la magistral película Black Hawk Down de 2001, que cuenta este episodio. Aunque la operación Gothic Serpent logró capturar a los objetivos, claramente estuvo lejos de salir como estaba planeada. Fue, en verdad, un maldito desastre, pero para la Delta Force, Mogadiscio se convirtió en un símbolo no exactamente de victoria total, sino de sacrificio y resistencia extrema. Una operación que mostró hasta dónde puede llegar una unidad cuando no hay escape posible y la única opción es aguantar y seguir luchando.

Operation Red Dawn, Operación Amanecer Rojo. En 2003, Estados Unidos había logrado derrocar al régimen de Saddam Hussein en cuestión de semanas. Bagdad, la capital, había caído. El ejército iraquí se estaba desintegrando y el gobierno del partido Baaz dejó de existir formalmente. Sin embargo, Saddam Hussein, el principal objetivo político y simbólico de la guerra, seguía prófugo. Su sola ausencia alimentaba rumores, mantenía viva la resistencia armada y se convertía en un factor de inestabilidad permanente. Mientras no fuera capturado, Saddam Hussein seguía siendo un símbolo capaz de cohesionar insurgentes y leales al antiguo régimen. Como podrás imaginar, la misión de encontrarlo recayó en la Delta Force y en una unidad conjunta conocida como Task Force 121, integrada por fuerzas especiales y de inteligencia estadounidense. Fue una búsqueda muy larga y paciente, basada en información fragmentaria, interrogatorios y vigilancia constante. Durante meses, los operadores estadounidenses siguieron pistas falsas, rumores y delaciones interesadas. Saddam Hussein se movía entre casas seguras, apoyado por una red de familiares leales que lo ocultaban en zonas rurales del llamado Triángulo Sunita.

Recién en diciembre de 2003, la inteligencia estadounidense logró reducir el área de búsqueda a una zona agrícola cercana a Tikrit, la ciudad natal de Saddam Hussein. La información apuntaba a dos posibles ubicaciones: una casa de campo y un escondite subterráneo cercano. Rápidamente, se armó un operativo para asaltar ambos lugares antes de que se perdiera la oportunidad. La operación recibió el nombre de Operation Red Dawn y los dos objetivos fueron designados como Wolverine One y Wolverine 2. En la noche del operativo, los operadores de la Fuerza Delta avanzaron rápidamente sobre la casa principal, asegurando el perímetro y registrando cada habitación. No había rastros de Saddam Hussein. Sin embargo, a pocos metros de la vivienda, detectaron un área de terreno alterado. Bajo tierra, escondido de forma rudimentaria, se encontraba un pequeño refugio subterráneo conocido como Spider Hole (agujero de araña). Este tenía el espacio justo para que una persona se ocultara agachada. Y bueno, allí encontraron justamente a una persona escondida: a Saddam Hussein. No hubo resistencia, no hubo disparos. Según los reportes, al descubierto, Saddam Hussein se identificó y afirmó estar dispuesto a negociar. La Delta Force aseguró al prisionero de inmediato y posteriormente confirmó su identidad mediante pruebas de ADN. La operación se completó sin bajas y sin enfrentamientos armados. La captura de Saddam Hussein tuvo un impacto inmediato y marcó un antes y un después en la guerra de Irak, aunque por supuesto no acabó con la insurgencia iraquí. Aún así, la operación Amanecer Rojo mostró una faceta distinta de la Delta Force: paciencia, inteligencia y precisión quirúrgica. No fue una acción espectacular solo de la Delta Force ni un combate épico, pero sí una de las capturas más importantes de la historia militar moderna.

Operation Kayla Müller. Para 2019, el Estado Islámico ya no era el poderoso califato territorial que había dominado enormes zonas de Irak y Siria. Sus ciudades habían caído, su estructura militar estaba fragmentada y gran parte de sus combatientes habían muerto o se habían dispersado. Sin embargo, su líder en ese momento, Abu Bakr al-Baghdadi, seguía libre. Aunque su poder real se había reducido, al-Baghdadi seguía funcionando como símbolo y como autoridad ideológica para ISIS. Mientras este estuviera vivo, el grupo conservaba una referencia central. Capturarlo o eliminarlo se había convertido en una prioridad absoluta para Estados Unidos. Por supuesto, la labor recayó en manos de la Delta Force. No obstante, en este caso, la operación no solo tenía una justificación logístico-militar, sino también un enorme componente emocional y de justicia. La operación recibió el nombre de Kayla Müller en homenaje a una trabajadora humanitaria estadounidense secuestrada y asesinada por ISIS años antes. No se trataba solo de neutralizar un líder terrorista, sino de cerrar una herida abierta.

Durante meses, agencias de inteligencia estadounidenses y aliadas rastrearon movimientos, mensajeros y refugios en busca de Abu Bakr al-Baghdadi, que había aprendido a moverse con mucha cautela. Era algo así como un Osama bin Laden moderno. No obstante, a principios de octubre de 2019, la inteligencia estadounidense logró ubicarlo. Abu Bakr al-Baghdadi se ocultaba en un complejo en la provincia de Idlib, al noreste de Siria, una región densamente poblada y controlada por distintas facciones armadas. Sin perder el tiempo, a finales de octubre se lanzó un asalto nocturno. Helicópteros de los Night Stalkers transportaron a los operadores de la Delta Force a baja altura, volando durante horas para evitar radares y sistemas antiaéreos. El ingreso a Siria implica atravesar espacio aéreo hostil y coordinación silenciosa con fuerzas aliadas. Durante la aproximación, uno de los helicópteros sufrió daños menores, pero la misión continuó sin alteraciones. Al llegar al complejo de al-Baghdadi, el equipo actuó con rapidez. Los operadores Delta aseguraron el perímetro y se enfrentaron a resistencia armada casi de inmediato. Guardias y combatientes del Estado Islámico abrieron fuego, pero fueron neutralizados en cuestión de minutos. La Delta Force avanzó de manera metódica, despejando edificios y protegiendo a civiles que se encontraban en el lugar. En medio del caos, Abu Bakr al-Baghdadi intentó huir a través de un sistema de túneles subterráneos acompañado por al menos dos de sus hijos. Los hombres de la Fuerza Delta lo siguieron, apoyados por un perro militar K9 llamado Conan. El K9 ingresó al túnel en persecución del líder de ISIS, pero al verse sin salida, Abu Bakr al-Baghdadi detonó un chaleco explosivo que traía encima, provocando su propia muerte y la de los dos menores que lo acompañaban, así como heridas al K9 Conan. También parte del túnel colapsó por la explosión. Una vez que la residencia fue asegurada, la Delta Force confirmó la identidad del objetivo mediante pruebas de ADN y realizó un registro exhaustivo del complejo. Se recuperaron documentos, dispositivos electrónicos y material de inteligencia clave para futuras operaciones. Todo el procedimiento se llevó a cabo sin bajas estadounidenses, ni humanas ni animales, solo heridos. En menos de 2 horas la operación estaba completa. La muerte de Abu Bakr al-Baghdadi tuvo un impacto inmediato a nivel global cuando Donald Trump la anunció en su primer mandato. Para el Estado Islámico significó la pérdida de su figura central. Aunque el grupo no desapareció del todo, su capacidad de reorganización se vio seriamente afectada. Para Estados Unidos fue una demostración clara de alcance, precisión y persistencia. Por último, para Delta Force fue una nueva prueba de la madurez y maestría que alcanzó el grupo. Lejos del desastre de su operación debut en Irán en 1980, esta operación muestra cómo el First D puede capturar al líder de una de las organizaciones terroristas más poderosas del mundo sin siquiera sufrir una baja.

Operation Absolute Resolve, Operación Resolución Absoluta. Obviamente, no podríamos terminar este video sin hablar del último gran golpe de la Delta Force: la captura de Nicolás Maduro. El líder chavista llevaba años en la mira de Estados Unidos, acusado de narcotráfico, tráfico de armas y vínculos con el llamado Cártel de los Soles. Aún así, su captura con vida y extracción de Venezuela sorprendió al mundo entero. Aquí en Armapedia la cubrimos con mucho detalle. Verás, el 3 de enero de 2026, en las primeras horas del día, se lanzó el operativo militar denominado Operation Absolute Resolve u Operación Resolución Absoluta. Este fue planificado durante meses por agencias de inteligencia y fuerzas especiales estadounidenses con un nivel de detalle que incluyó el seguimiento de los movimientos, hábitos e incluso la vida cotidiana de Nicolás Maduro y su entorno. Después de meses de tensiones y presión estadounidense, esa madrugada se lanzó el sorpresivo operativo. La Delta Force, junto con los Night Stalkers, fueron los elementos centrales de toda esta operación. Mientras otras unidades se encargaban de asegurar el espacio aéreo y bombardear zonas clave del Fuerte Tiuna, así como de neutralizar posibles respuestas externas, los operadores Delta avanzaron hacia el objetivo con una misión clara: capturar a Nicolás Maduro con vida y extraerlo del país en el menor tiempo posible. En este caso, para ser exitoso, el operativo tenía que ser quirúrgico y muy limpio. Dar de baja a Nicolás Maduro hubiese resultado en un escándalo internacional. Era necesario capturarlo con vida. Aprovechando la sorpresa y la confusión inicial, los operadores Delta aseguraron rápidamente el perímetro de la residencia. Se dice que fue aquí, en ese momento, cuando dieron de baja a 32 de los guardias cubanos con los que contaba Nicolás Maduro alrededor de su residencia en Fuerte Tiuna. La resistencia de la Guardia Presidencial Venezolana y de los cubanos fue limitada y desorganizada. Parte del personal de seguridad fue reducido sin disparos, mientras otros intentaron huir o simplemente abandonaron sus puestos al comprender la magnitud de lo que estaba ocurriendo. En cuestión de minutos, el control del complejo estaba en manos estadounidenses. Nicolás Maduro fue localizado dentro de la residencia con su esposa y primera dama, Cilia Flores. La velocidad del operativo y la claridad del objetivo dejaron poco margen de reacción. Ambos fueron asegurados y trasladados de inmediato a un punto de extracción previamente establecido. La fase de extracción era particularmente crítica. Cada minuto que pasaba aumentaba el riesgo de una respuesta militar venezolana o de disturbios a gran escala. Por eso, una vez confirmado el control del objetivo, la Delta Force abandonó el lugar sin demoras. Helicópteros MH-60 Black Hawk trasladaron a los detenidos fuera de Caracas hacia el USS Iwo Jima y desde allí fueron llevados fuera del país en una secuencia cuidadosamente coordinada. Toda la operación duró poco más de 2 horas. Hubo seis heridos de las fuerzas estadounidenses, pero no hubo bajas confirmadas de ellos. Un punto clave para evitar una escalada mayor tanto dentro de Venezuela como en el plano internacional. La noticia de la captura de Nicolás Maduro por la Fuerza Delta, confirmada por el mismísimo presidente estadounidense Donald Trump, recorrió el mundo en cuestión de minutos. Gobiernos, organismos internacionales y medios de comunicación reaccionaron con sorpresa, incredulidad y debate. Desde el punto de vista militar y táctico, la operación fue absolutamente histórica e impresionante. Capturar a un jefe de estado en funciones en su propio país, dentro de una base militar, sin una guerra declarada y con una acción limitada en el tiempo, marca un precedente difícil de ignorar y repetir.

Como puedes ver, no se trata de una improvisación ni de un golpe aislado. Es el resultado de casi 50 años de experiencia acumulada, entrenamiento constante, aprendizaje a partir de fracasos y éxitos, y una larga lista de operaciones ejecutadas en los entornos más hostiles del planeta. La Delta Force o First D no es solo una unidad especial de asalto, es una herramienta diseñada para escenarios donde no hay margen para el error, donde las decisiones políticas, estratégicas y militares se cruzan en segundos y donde el resultado de una misión puede alterar el curso de una disputa geopolítica, una guerra regional o incluso de la historia.

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