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Evangelio día Vienes 08/05/26 - Padre Carlos Rosell 🎂🥳- Juan 15, 12-17 - La vid verdadera.

Cooperadores de la Verdad (Católico)18:40

Transcription

El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu.

Lectura del Santo Evangelio según San Juan. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos, "Este es mi mandamiento, que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando. Ya no llamo siervos porque el siervo no sabe lo que hace su señor. A vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido. Soy yo quien los he elegido y os he destinado para que vayáis y déis fruto y vuestro fruto dure. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Eso os mando, que os améis unos a otros."

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Hay una palabra que sale varias veces en el evangelio de hoy. ¿Qué palabra es? La palabra amigo. ¿Qué palabra es la palabra amigo? Hoy Jesús nos dice, "Ya no los llamo siervos, los llamo amigos." Y esto, queridos hermanos, nos debería llevar a todos a ponernos de rodillas, porque Dios, ese Dios que se hace hombre, el Emmanuel, nos ha dicho hoy que somos sus amigos. Jesús, el Señor, el todopoderoso, que por nosotros se ha hecho hombre, es nuestro amigo. Meditemos, queridos hermanos, siempre sobre lo que significa la amistad con Jesús. Somos amigos de Jesús. Pregunto a ver si ahora se aciertan. por nuestros méritos. ¿Sí o no? No. Yo los he elegido a ustedes. Es Jesús quien nos elige por puro amor, por pura gracia, por pura misericordia. Somos amigos de Jesucristo por gracia, no por méritos. Dios es Dios. Nosotros somos criaturas pecadoras. Queridos hermanos, tenemos que darle todos los días gracias a Jesús porque él nos ha elegido para ser sus amigos. Y la amistad con Jesús implica unas características que quisiera mencionar brevemente. En primer lugar, la confianza. A un amigo se le tiene confianza o se sospecha de él. A un amigo se le tiene confianza. Hay que confiar en Jesús. Antes de la misa les he repartido una novena muy bonita, la novena del abandono. Hay que abandonarnos en Jesús. Jesús es nuestro amigo y quiere de nosotros una gran confianza. Pase lo que pase. Hay que decirle a Jesús todos los días, Jesús, tú eres mi mejor amigo. Yo me abandono en ti. Ocúpate de mi vida. Había un santo sacerdote que usaba esta jaculatoria. Jesús, ocúpate tú de mí, de mis cosas, que yo me ocuparé de ti, de las tuyas. Qué bonito. Jesús, ocúpate tú de mí y de mis cosas, que yo me ocuparé de ti y de las tuyas. Hermanos, ¿cómo está nuestra confianza con Jesús? Tiene que ser total.

Una segunda característica de nuestra amistad con Jesús es el consuelo. Un verdadero amigo nos consuela. Por eso no hay lugar en nuestra vida cristiana para andar inquietos o tener falta de paz. Vayamos siempre al sagrario, vayamos al santísimo. Ahí nos está esperando nuestro mejor amigo para traernos consuelo, porque todos tenemos cruces, todos tenemos problemas, todos tenemos dificultades, pero cuando hay una sólida amistad con Cristo, nunca vamos a perder la paz, porque Jesús siempre nos consuela, siempre. Él nunca nos falla. Hermanos, dejemos que Jesús se meta en nuestra vida. Él trae el consuelo, él trae la paz, él trae la verdadera alegría.

Y la tercera característica tiene que ver con la primera lectura que nos habla del primer concilio que hubo en la iglesia. Hoy estoy preguntón. Pregunto, vayan despertándose algunos. ¿Cuál fue el primer concilio que hubo en la iglesia? Concilio de Jerusalén. Se ve que algunos de ustedes han sido alumnos del padre Carlos Rosel. Hemos escuchado un pasaje que está en Hechos 15. Hay un concilio, una reunión, porque hay un problema en la iglesia. Siempre hay problemas porque la iglesia está formada por pecadores. La iglesia es santa por Cristo, no por nosotros. Surge un problema. El problema es hay que circuncidar aquellos que no son judíos y quieren ser cristianos. Ese es el problema. ¿Los circuncidamos o no circuncidamos? El Espíritu Santo actúa sobre los apóstoles. Lo importante no es la circuncisión, lo importante es aceptar a ¿quién? A Jesucristo. Y por eso los apóstoles guiados por el Espíritu Santo determinan, el que quiera ser miembro de la iglesia tiene que renunciar a la idolatría y a la fornicación. Eso sí. Si tú quieres ser amigo de Jesús, tienes que llevar una vida limpia, no una vida sucia. La amistad con Jesús nos conduce a dar frutos. Yo, dice Jesús en el evangelio, los he llamado para que den frutos. Y Jesús dice, "Les doy un mandamiento nuevo, que se amen los unos a los otros como yo los he amado. Si yo soy amigo de Jesucristo, un verdadero amigo de Jesucristo, se tiene que notar en nuestra vida. Por ejemplo, ¿cómo tratamos a los demás? ¿Cómo es nuestra vida? Un amigo de Jesús lleva una vida limpia, tiene el buen olor de Cristo, no tiene olor azufre, sino olor a Cristo. Por eso hoy que cumplo 56 años, escuchen bien, 56 años, para que ya no me estén preguntando, el mejor regalo que me pueden hacer es rezar para que el padre Carlos Rosel de Almeida sea un verdadero amigo de Jesús y que su vida sea coherente y que lleve una vida limpia y que tenga el buen olor de Cristo. Quien es amigo de Cristo tiene el buen olor de Cristo y transmite el amor que ha recibido de Cristo a los demás. Ámense los unos a los otros como yo los he amado.

Queridos hermanos, hoy hagamos examen de conciencia. ¿Cómo está nuestra amistad con Jesús? Mi confianza en Jesús es 100%. Experimento el consuelo que trae Jesús a mi vida porque le estoy abriendo mi corazón, estoy dando frutos, se nota que soy amigo de Jesús, que la Virgen Santísima, nuestra madre, la primera imitadora de Cristo, nos ayude a ser siempre verdaderos amigos de Jesús. Eso es lo más bonito que nos puede pasar en la vida. Ser amigos de Jesús el Emmanuel, Dios con nosotros, el único que salva. Que así sea. Amén.

Como hacemos todos los viernes en nuestra parroquia, rezamos a ese corazón que solo sabe amar y perdonar. Rezamos las letanías al Sagrado Corazón de Jesús.

Señor, ten misericordia de nosotros. Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros. Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros. Señor, ten misericordia de nosotros.

Jesucristo, óyenos. Jesucristo, óyenos.

Jesucristo, escúchanos. Jesucristo, escúchanos.

Dios, Padre celestial, ten misericordia de nosotros.

Dios, Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.

Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.

Trinidad Santa, que eres un solo Dios, ten misericordia de nosotros.

Corazón de Jesús, hijo del Padre eterno, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, formado en el seno de la Virgen, Madre, por el Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, de majestad infinita, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, templo santo de Dios, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, santuario de justicia y de amor, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, digno de toda alabanza, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, rey y centro de todos los corazones, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, en quien mora toda la plenitud de la divinidad, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, en quien el Padre halló sus complacencias, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos nosotros hemos recibido, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, deseo de los collados eternos, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, paciente y muy misericordioso, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, liberal con todos los que te invocan, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, fuente de vida y de santidad, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, colmado de oprobios, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús desgarrado por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, traspasado por una lanza, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, víctima por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, salvación de los que en ti esperan, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren, ten piedad de nosotros.

Corazón de Jesús, delicia de todos los santos, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios que quita los pecados del mundo, perdónanos, Señor.

Cordero de Dios que quita los pecados del mundo, escúchanos, Señor.

Cordero de Dios que quita los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros.

Jesús manso y humilde de corazón, haz nuestro corazón.

Oremos. Oh Dios todopoderoso y eterno, mira el corazón de tu amadísimo hijo y las alabanzas y satisfacciones, que en nombre de los pecadores te tributa y concede aplacado el perdón a estos que piden tu misericordia en el nombre de tu mismo hijo Jesucristo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

Estamos en el mes de mayo, mes de María. Escuchemos la reflexión que toca hoy. Día octavo. María, madre castísima. María es modelo de castidad. Pero, ¿qué es la castidad? Es la virtud por la cual damos gloria a Dios con nuestra sexualidad. Gracias a la castidad no somos juguetes de nuestros impulsos sexuales. La castidad nos da el buen olor de Cristo y conviene decir que la castidad es para todos, es decir, para los casados, los solteros, los sacerdotes, los consagrados, etcétera. Cada uno, según su estado de vida, debe respetar su sexualidad, pues es un don de Dios. La devoción a María es un medio eficaz para vivir la santa pureza. Propósito de hoy, acudir todos los días a María, pidiéndole que nos ayude a vivir la castidad.

Hacemos la consagración a nuestra madre. Le decimos, "Oh, señora mía, oh madre mía, yo me ofrezco del todo a ti y en prueba de mi filial afecto te consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón. En una palabra todo mi ser. Yo que soy todo tuyo, oh madre de bondad, guárdame y defiéndeme como hijo y posesión tuya. Amén."

Queridos hermanos, hoy sale una palabra varias veces en el evangelio que hemos escuchado todos. ¿Qué palabra? Amigo. La palabra amigo. Jesús es nuestro mejor amigo. Jesús nos dice, "Ya no les llamo siervos, les llamo amigos." Jesús es el amigo con mayúsculas. Es Dios hecho hombre, el único que salva. La amistad con Jesús lleva la confianza. Hay que tener una confianza 100% en Jesús. Pero confianza no significa ser confianzudos, porque Jesús es Dios y se adora a Jesucristo y nos ponemos de rodillas ante Jesús. Confianza, sí, pero confianzudos no. Dios es Dios. Jesús, además trae consuelo. La amistad con Jesús trae consuelo. Por eso el verdadero amigo de Jesús nunca está aplastado, nunca pierde la paz y la amistad con Jesús trae frutos. Les doy un mandamiento nuevo. ¿Cuál es? Que se amen los unos a los otros como yo los he amado. Si Jesús es nuestro amigo, se tiene que notar en nuestro trato con los demás. Hermanos, que se note que somos amigos de Jesús porque damos muchos frutos, porque practicamos las obras de misericordia. Que la Virgen nos ayude a todos a ser verdaderos amigos de Jesús.

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

Sagrado corazón de Jesús, confío. Dulce corazón de María, sea la salvación del alma. San José, ruega por nosotros.

El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. Amén.

Pueden ir en paz. Demos gracias a Dios.