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Los Guerreros de terracota, un nombre familiar para millones de personas en todo el mundo. Pero la arqueología sigue descubriendo sus secretos. ¿Cómo hicieron los antiguos artesanos para crear algo tan colosal como un ejército de 8000 soldados de arcilla? Hoy, la ciencia del Siglo 21 está haciendo asombrosos descubrimientos, rompiendo todos nuestros esquemas sobre estas maravillas mundialmente famosas.
[Música] [Aplausos]
El ejército fantasma de China. Es el año 221 antes de Cristo. En México, la ciudad de Teotihuacán se expande, camino de convertirse en la mayor metrópolis de la América antigua. En Egipto, la ciudad de Alejandría presume de un faro de 130 metros, uno de los edificios más altos del mundo. Y en China, un equipo de artesanos empieza a fabricar una de las creaciones más increíbles de la humanidad. Más de 2000 años después, en 1974, unos agricultores que cavaban un pozo cerca de la ciudad China de Sian descubren su obra: unos extraños fragmentos de arcilla esculpidos con forma humana.
La sonda realizada por los arqueólogos chinos revela un hallazgo increíble: 8000 Guerreros de arcilla, infantería, arqueros, generales, caballería, enterrados en tres fosas cerca de la tumba de uno de los hombres más poderosos de la historia, el brillante soldado y despiadado conquistador Qin Shi Huang. Hace más de 2000 años, él unificó los siete reinos enfrentados en un solo imperio llamado China.
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Se autoproclamó Primer Emperador y se hizo construir una de las mayores criptas que ha visto el mundo. Un escritor de la antigua China documentó las riquezas de esa tumba, con sus ríos y mares de mercurio y sus réplicas de palacios que reproducían perfectamente los dominios terrenales del emperador.
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Pero ningún texto antiguo decía nada de su ejército subterráneo y nunca se había encontrado nada parecido. Lo que llevó a los arqueólogos y a un mundo atónito a preguntarse: ¿Por qué razón el Primer Emperador de China habría construido 8000 soldados de arcilla de tamaño real para su tumba? Algo que ningún dirigente chino había ordenado antes. Y ¿cómo estos artesanos habían fabricado esas 8000 esculturas, cada una de casi dos metros de altura y hasta 300 kilos de peso? Algo que ningún artesano chino había hecho hasta entonces.
Este inmenso logro de Los Guerreros de terracota requiere una explicación. Hasta para un emperador, tuvo que costar una fortuna crearlos. Debió de suponer años de trabajo y un ingenio infinito, porque estaban haciendo esculturas de arcilla a una escala que nunca antes se había intentado.
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Y cuando al fin estuvieron terminadas, se enterraron para quedar ocultas para siempre. ¿Por qué Qin Shi Huang decidiría asumir ese gasto y la dificultad de ejecutarlos?
A 200 kilómetros al oeste de la tumba del Primer Emperador, el arqueólogo Yin Hongwei dirige los trabajos en otra tumba en busca de respuestas. En el año 537 antes de Cristo, unos 300 años antes de que el Primer Emperador unificara China, esta gigantesca fosa era la tumba de Qin Jinggong, gobernante del pequeño reino de Qin y antepasado del Primer Emperador. Y estas cajas de madera son un triste recordatorio de lo que aquí pasó el día en que fue enterrado: el asesinato ritual de toda su corte.
Cuando Qin Jinggong falleció, 186 personas fueron enterradas vivas con él en estos ataúdes. Cada ataúd estaba numerado y cada víctima también tenía un número asignado. Cada víctima iba en su ataúd con su número correspondiente y cada ataúd también tenía marcada una posición. Los lugares de honor se reservaban a los ministros y a las esposas del gobernante, estaban en los ataúdes más próximos al suyo. Los féretros más toscos de las filas exteriores corresponden a artesanos reales, escoltas y otros plebeyos del servicio, todos asesinados para servir a su señor en la muerte, como lo habían hecho en vida.
Este es el mayor sacrificio humano encontrado en una tumba de la antigua China, aunque no el único. En cada una de las grandes fosas habría de 100 a 200 cadáveres. Esta es, lógicamente, una cantidad enorme. Los recuentos de los cuerpos hallados en estas tumbas reales sugieren imágenes de sacrificio, pero no hay pruebas de un baño de sangre.
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Estos huesos pertenecen a varias de las personas enterradas en la tumba de Qin Jinggong y, según el arqueólogo Sanchon Lin, algunas de ellas estaban felices o, al menos, dispuestas a morir en aquel momento.
"La gente pensaba que había otro mundo en el que podía continuar con su vida después de la muerte. El séquito, los cortesanos y el servicio de los gobernantes disfrutaban de su vida con su señor mientras este vivía y, por tanto, era muy lógico que lo siguieran también en la muerte. Para ellos, la muerte era otra dimensión de la propia vida. A algunos les aterrorizaba esa perspectiva porque no querían morir, pero otros pensaban que la vida no tenía sentido sin su amo y querían seguirlo en la muerte. No les importaba, lo consideraban un gran honor."
Pero ¿cómo se mata honorablemente a los seres que uno ama? Los arqueólogos descubrieron el secreto en los huesos.
"Este cráneo humano ha sido recuperado de uno de los ataúdes de la fosa. Analizamos la composición química del hueso y el pelo y descubrimos que ambos contenían arsénico. No había rastros de arsénico en la tierra que rodeaba los ataúdes, por lo que solo quedaba una posibilidad: había utilizado arsénico para matar a sus más allegados. El arsénico se puede disolver en alcohol, así que pensamos que estas personas pudieron beber vino con arsénico y murieron envenenadas."
Cuando se llevó a la tumba a sus ministros, sirvientes y soldados, estaba siguiendo una tradición milenaria en China. Solo 300 años después, el Primer Emperador, el gobernante más poderoso de la historia de China, también enterró en su tumba oficiales, sirvientes, artistas y a 8000 soldados. Pero en este caso, eran de arcilla. ¿Qué había cambiado?
Según el historiador Hugh Gordon, que los antiguos chinos creyeran en el sacrificio humano no significaba que les gustara. "Hoy en día lo vemos como algo inhumano. En la antigüedad también se consideraba una práctica brutal e inhumana. La mayoría de los oficiales y demás sirvientes de la corte no querían morir, por supuesto, pero no tenían elección, ya que no hacerlo sería una deslealtad. El rito exigía que murieran, su honor les obligaba a seguir al monarca también en la muerte, a pesar de que ninguno quisiera hacerlo."
El sacrificio humano masivo en China terminó desapareciendo a causa de una sangría aún mayor. Menos de 65 años después del entierro de Qin Jinggong, los siete reinos de China entraron en guerra. Fue el llamado período de los Reinos Combatientes. Duró más de 250 años, miles murieron generación tras generación y la población quedó diezmada. El sacrificio de cientos de personas para la vida en el más allá se convirtió en un lujo que no podían permitirse.
"En aquel momento, la vida humana cobró más importancia debido a los continuos años de guerra. La población se había reducido considerablemente. Cada estado luchaba por conservar su población, ya que población significaba productividad."
Para cuando el Primer Emperador puso fin a décadas de guerra y unificó China, los sacrificios humanos ya eran una rareza. Los dirigentes habían adoptado formas más humanas de preparar su vida en el más allá. En una tumba de unos 300 años más antigua que la del Primer Emperador, encontramos varias estatuillas de cerámica de unas decenas de centímetros de altura. Esto indica que ya sustituían a las personas por esculturas como objetos funerarios. Las tumbas halladas desde ese momento en adelante contienen cada vez más objetos de este tipo, aunque nada comparable a esto.
El Primer Emperador heredó la tradición de las figuras funerarias y la llevó al extremo.
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Las esculturas de su tumba son de tamaño real y no hay dos que se parezcan. Sus zapatos, sus cuerpos y, sobre todo, sus caras son diferentes.
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Hay quien piensa que los 8000 Guerreros de arcilla son todos diferentes, pero nadie lo había comprobado hasta ahora. En Wellington, Nueva Zelanda, el experto en reconocimiento facial Glen Cameron está a punto de probar algo que nadie ha intentado antes: utilizar NeoFace, un programa informático de reconocimiento facial considerado el mejor del mundo.
"Se utiliza en toda Asia y en el resto del mundo con diversos fines: control de fronteras, vigilancia, inmigración. Lo utiliza mucho la policía. Permite comparar alrededor de un millón de caras por segundo. Estamos muy orgullosos de él y pensamos que puede hacer muy buen servicio en esta misión."
La misión es analizar los rostros de 100 Guerreros de terracota, comparando ojos, nariz, boca y otros rasgos significativos para tratar de encontrar coincidencias.
"Vamos a echar un rápido vistazo a estas comparaciones. Estos dos tienen la barbilla más abultada, por tanto, aquí tenemos mentones muy similares, con barbilla grande y gruesa. La posición de la boca es similar. La nariz es ligeramente diferente, pero los ojos y las cejas son muy distintos. Hay una gran diversidad de rostros aquí. Son todos muy diferentes. La forma de la cabeza es muy diferente y también hay grandes diferencias en los ojos. Este hombre parece muy triste, se nota en la posición de las cejas, casi frunciéndolas. Hay rasgos faciales muy característicos: los ojos, las cejas. Este de aquí tiene la nariz muy chata y este la tiene más prominente. Hay ciertas similitudes entre los guerreros, como algunas barbillas, la boca, la nariz, pero son todas únicas. Es realmente interesante, estoy perplejo de ver cómo pudieron producir figuras tan diferentes en tal cantidad."
8000 individuos, pero ¿eran a imagen y semejanza de los soldados del emperador o salieron de la imaginación de los artistas? Nunca lo sabremos. Pero una cosa está clara: crear 8000 esculturas de arcilla diferenciadas complicó la producción de Los Guerreros de terracota mucho más de lo que puede parecer. Hacer esculturas de tamaño real, sin duda, cuesta mucho más que hacerlas pequeñas. Quienquiera que tuviera la idea, tal vez no sabía lo difícil que iba a resultar ese trabajo.
Un día, perdido para siempre en el olvido, llegó el encargo: 8000 esculturas únicas que debían estar acabadas el día en que muriera el emperador. Todos debían ser lo bastante sólidos para sobrevivir una eternidad bajo tierra y lo bastante bellos y realistas para agradar al ojo imperial. Nunca se había hecho un encargo semejante en China.
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Y no cabía la posibilidad de fracasar.
Día 1 de la producción de Los Guerreros de terracota, hacia el año 221 antes de Cristo. ¿Cómo debió ser enfrentarse al reto de construir soldados de tamaño real cuando nunca antes se había hecho? Pregunten a este hombre y a este.
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Sambingou y Han Pinscher se ganan la vida fabricando Guerreros de terracota. De sus talleres salen miles de réplicas de Guerreros de terracota cada año, un negocio pujante que alimenta una fascinación mundial por el ejército de arcilla del Primer Emperador.
"Nuestros Guerreros de terracota se exportan a países como Estados Unidos, Alemania, Japón, Reino Unido y Francia. Fabricamos unos 150.000 Guerreros de terracota de talla pequeña cada año y unos 200 de tamaño real. Además de las estatuas tradicionales, también modificamos algunos elementos atendiendo a las necesidades de nuestros clientes. Este guerrero está jugando al golf, lo hemos hecho para el club de golf Yayuan, que es cliente nuestro. El club de golf lo entrega como trofeo a sus ganadores."
Tras más de 25 años en el negocio de las reproducciones, Han y Sambingou saben a lo que se enfrentaron los artesanos originales y lo han aprendido del modo más difícil. Como sus antiguos antepasados, tuvieron que investigar la manera de fabricar los guerreros paso a paso, a base de ensayo y error. La mayor dificultad, como entonces, tenía que ver con la escala.
"Empezamos a hacer las figuras de terracota primero de 40 centímetros, luego de 50 centímetros y finalmente de alrededor de un metro, como esta de aquí, la mitad de la estatura humana, aproximadamente. Pero los turistas las querían de un tamaño aún mayor y tuvimos muchas dificultades para empezar. Debían utilizar la arcilla adecuada. Parece fácil, pero no lo es. Los ladrillos o las figuras funerarias pueden fabricarse casi con cualquier arcilla, pero el clásico Guerrero de terracota mide casi dos metros y pesa hasta 300 kilos. Si no se utiliza la arcilla adecuada para hacer una escultura tan grande, se derrumbará."
¿Y qué arcilla es la adecuada? Una que sea lo bastante densa y viscosa para que, al secar, se quede bien aglutinada, pero no tan densa que no permita entrar el aire para secarla.
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Igual que hace 2000 años, el éxito dependía de encontrar una arcilla lo bastante firme para fabricar un Guerrero de tamaño real. Sambingou buscó por todas partes hasta que, a unos 17 kilómetros de la fosa de Los Guerreros de terracota, encontró una arcilla a la altura del trabajo.
"Esta es una arcilla roja, es viscosa y bastante densa. Buscamos en muchos sitios, pero no conseguimos encontrar otro lugar con tanta cantidad de arcilla roja, pero aquí hay mucha. Solo utilizamos arcilla roja de este lugar para fabricar Los Guerreros de terracota. Hace 2000 años, pienso que habría sido totalmente imposible hacer los guerreros de terracota con otra arcilla diferente."
Para los artesanos del Primer Emperador, encontrar la arcilla adecuada les habría permitido resolver el primer gran problema para hacer un Guerrero de tamaño real, pero no superar una dificultad aún mayor: esculpir miles de ellos y deprisa. El Primer Emperador murió en el año 210 antes de Cristo, solo 11 años después de ordenar hacer su ejército de terracota. Para tener listos 8000 guerreros en 11 años, sus artesanos debieron de hacer más de 700 al año, más del triple de la cantidad anual de figuras de tamaño real que estos fabricantes de réplicas producen en la actualidad. ¿Cómo lo hicieron?
Una pista la encontramos no en los propios guerreros, sino en algo que entonces llevaban en las manos. Yang, de Constructores de Arcos, construye réplicas de ballestas tradicionales chinas, como las que una vez llevaron algunos Guerreros de terracota. Aún hoy, la parte más difícil es fundir el disparador de metal de la ballesta, un desafío que llevó a Yang a sentir un profundo respeto por los hombres que hacían esos disparadores hace 2000 años.
"Encontramos un disparador en una ciudad y otro disparador en otra ciudad situada a 3000 kilómetros de distancia, y resulta que las piezas de los disparadores son intercambiables. En términos modernos, podríamos decir que son piezas estandarizadas. No sé cómo diseñaron estas piezas. Hoy día, tampoco es una tarea fácil, hasta un artesano con experiencia debe trabajar con mucho cuidado."
El arqueólogo Liu Yanshen es especialista en las armas que llevaban Los Guerreros de terracota. A él también le impresionan.
"Encontramos más de 30.000 puntas de flecha en las fosas. Las estudiamos y nos dimos cuenta de que las diferencias de tamaño eran de menos de un centímetro entre algunas. Solo hay una diferencia de 0,22 milímetros. La diferencia es mínima, por eso sabemos que la fabricación de armas estaba estandarizada."
Los fabricantes de armas del Primer Emperador firmaban su obra, lo mismo que quienes fabricaron los guerreros. El arqueólogo Joan Sony ha identificado sus nombres. Cada una de las estatuas lleva grabado el nombre del artesano en el sitio más oculto posible.
"Lo hacían así para que no se pudiera ver su nombre fácilmente, pero ¿por qué firmaban su obra si querían permanecer en el anonimato? Al parecer, no tenían elección, debían hacerlo para que sus jefes y sus superiores comprobaran su trabajo. Si no estaba bien hecho, podían ordenarles que lo rehicieran o, peor aún, enviarlos a la cárcel o decapitados."
Cuando empezaron su obra, los artesanos de los guerreros tenían dos grandes ventajas: sus años de experiencia en las cadenas de producción imperiales y saber que la alternativa más probable era la muerte. Ambas, sin duda, les ayudaron a resolver el inmenso problema que representaba fabricar 8000 esculturas de tamaño real en poco más de 10 años. Pero ¿cómo lo hicieron?
Los fabricantes de reproducciones modernas han aprendido que solo hay una forma de producir rápidamente una gran cantidad de estatuas de arcilla: presionar la arcilla dentro de un molde, esperar varias horas a que se endurezca, retirar el molde y apuntalar el torso de arcilla con palos de madera mientras los obreros esculpen los rasgos, fabricar la cabeza, las manos y las piernas en moldes aparte, dejar que se seque todo de 10 días a dos semanas y cocer todas las piezas por separado en el horno. Los fabricantes de réplicas comprobaron que si intentaban hacer una escultura completa, se caía por su propio peso antes de secarse o se llenaba de aire caliente y explotaba en el horno. La única forma de producir en serie para fabricar cientos o miles de réplicas de una estatua es trabajar con moldes.
Y no es solo su opinión, los arqueólogos coinciden en que hace 2000 años, los artesanos del Primer Emperador sabían que la clave de una producción masiva eficaz estaba en los moldes.
"Solo mediante la producción en serie se explica la ingente cantidad de puntas de flecha que encontramos. Las diferencias entre las puntas son mínimas. Pienso que utilizaron moldes y así lograron producir gran cantidad de puntas de flecha con diferencias minúsculas. Caso cerrado."
Aparentemente, los antiguos artesanos debieron de afrontar el desafío de la producción en serie usando moldes, exactamente igual que los fabricantes modernos. Solo hay un problema: que no lo hicieron así.
Esta figura de un guerrero rota nos da una información muy valiosa sobre cómo se hicieron los guerreros de terracota. Vemos las marcas internas de las capas que revelan que la arcilla se enrollaba. Las marcas de cómo la arcilla se enrollaba y se unía después son muy claras. Aquí hay una marca de espiral, aquí hay otra marca de espiral, una vuelta tras otra, y después todas las capas se unían dentro del cuerpo. Se ve perfectamente: una capa, otra capa, otra capa y otra capa hasta llegar hasta abajo, una capa tras otra. Por tanto, así era como hacían un Guerrero de terracota.
La ancestral evidencia no deja lugar a dudas: Los Guerreros de terracota originales no salieron de moldes. Sí que se utilizaban moldes para hacer las manos, las orejas y la cabeza, pero, por increíble que parezca, los cuerpos de los 8000 Guerreros de terracota se hicieron uno a uno y con técnicas que en su día fueron revolucionarias.
Los antiguos artesanos utilizaban un método muy sencillo: apaleaban la arcilla hasta que quedaba suave y moldeable y luego la enrollaban en tiras sucesivas. Iban enrollando las tiras de arcilla hacia arriba. A este método lo llamamos enrollado espiral.
Los artesanos del Primer Emperador fueron los primeros en fabricar estatuas así en China. El enrollado espiral parece una técnica increíblemente laboriosa para fabricar más de 700 esculturas al año. Entonces, ¿cuánto tardaban en hacerlas? El arqueólogo Sanchon Lin se ha propuesto averiguarlo haciendo el torso de un Guerrero de terracota a la antigua usanza con el fabricante de réplicas Han Pinscher y sus maestros artesanos.
"Cuando abrimos nuestro negocio, no estábamos seguros de cómo hacer un Guerrero de terracota. Estudié el método tradicional de enrollado espiral y decidimos probarlo. Tardamos un mes en acabar una sola estatua. La dificultad reside en crear una figura de 180 centímetros de altura y solo dos centímetros de grosor, así no se deformará ni caerá por su propio peso, un peligro que va aumentando a medida que la espiral va subiendo. Apuntalar la figura con palos de madera ayuda, pero la única solución real es parar y dejar secar la arcilla una y otra vez antes de seguir subiendo la espiral. Eso implica dejar de trabajar para dar tiempo a que se endurezca la arcilla, pero no demasiado, porque entonces se seca y se cuartea. Cuando vi los guerreros de terracota, me dejó asombrado al pensar lo que habían conseguido hacer en la antigüedad. Cuando empecé a hacerlas, yo las estatuas se me derrumbaban entre cuatro veces. Hoy se tardan entre 10 días y dos semanas en fabricar un guerrero con moldes, pero con el enrollado espiral puede llevar hasta un mes."
Entonces, ¿por qué los artesanos del Primer Emperador, curtidos maestros en la producción en serie, optaron por la técnica del enrollado en lugar del molde? Porque para fabricar copias de una misma escultura, tal vez el molde sea lo mejor, pero para hacer 8000 figuras diferentes, lo mejor es el enrollado.
"Hacer estas estatuas con moldes solo sería útil si quisiéramos reproducir la misma figura una y otra vez, pero ese no era el objetivo de los antiguos. Con el método de enrollar en espiral, la arcilla es más fácil conseguir que cada Guerrero de terracota sea distinto: gordo, flaco, alto o bajo. La idea era replicar un grupo de seres humanos."
Pero aunque el enrollado espiral fuera lo mejor para individualizar a los guerreros, seguía siendo un proceso muy lento. Solo se podía acelerar de una manera, y el Primer Emperador lo sabía. Los expertos creen que hizo su ejército de terracota igual que construyó su colosal cripta: con una ingente mano de obra.
Los arqueólogos han encontrado 87 nombres diferentes grabados en los guerreros de terracota, por tanto, 87 maestros artesanos debieron de dirigir su fabricación. Un equipo de aprendices trabajaría a las órdenes de cada maestro. Los expertos calculan que habría 10 aprendices en cada equipo, de modo que eran al menos 87 equipos con casi un millar de trabajadores fabricando una escultura al mes. Cada equipo podía tener 12 guerreros acabados al año y el conjunto de los 8000 en solo 8 años.
Pero los fabricantes de réplicas saben que contar con una gran fuerza laboral no habría servido para resolver un último problema, un problema que podría haber arruinado el calendario de producción. En el norte de China, las temperaturas se desploman en invierno y en verano alcanzan los 35 grados. El calor y el frío extremos destruirían las estatuas de arcilla antes de que se endurecieran.
"Por mi larga experiencia, pienso que el método del enrollado espiral utilizado hace 2000 años no era posible con estas temperaturas. Lo ideal es que la temperatura se mantenga constante a unos 20 grados centígrados para que la arcilla se endurezca uniformemente y no se agriete. Sin la ventaja de los modernos sistemas de calefacción y refrigeración, los antiguos artesanos se encontraron ante un difícil dilema: encontrar una solución para mantener los talleres a una temperatura constante de 20 grados todo el año o parar 6 meses al año. Nadie sabe lo que hicieron, pero el fabricante de réplicas Sambingou tiene su propia teoría."
Las casas cueva excavadas en las laderas de las montañas por campesinos que vivían cerca de la tumba del Primer Emperador, cálidas en invierno y frescas en verano, es el lugar ideal para vivir mientras se trabajaba en los campos de cultivo. Sambingou cree que hace 2000 años también eran el mejor lugar para fabricar Guerreros de terracota.
"En verano, la temperatura en el exterior puede llegar a los 30 grados, pero dentro de la casa cueva se mantenía entre 20 y 25 grados. En invierno, cuando la temperatura exterior puede ser de 10 grados bajo cero, el interior de la casa cueva se mantiene a una temperatura de entre 15 y 20 grados. Creo que esculpían los guerreros de terracota en casas cueva y después los horneaban sellando la entrada de la cueva, transformándola en un horno. Así cocían las estatuas dentro."
Los ensayos de los artesanos actuales nos permiten acercarnos al gran reto al que se enfrentaron los antiguos creadores de Los Guerreros de terracota: fabricar 8000 guerreros en poco más de un decenio y todos diferentes, cuando nadie lo había hecho antes. Pero la evidencia también nos revela que hacer miles de estatuas de arcilla no era el fin de su trabajo.
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Para dar gusto al emperador, los antiguos artesanos debían superar una prueba más. Hoy, los expertos están reproduciendo el trabajo final con el que remataron los guerreros de terracota. Lo que han descubierto ha maravillado a unos y conmocionado a otros.
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Después de más de 35 años, los expertos han aprendido mucho sobre la restauración de Los Guerreros de terracota, pero siguen sin saber cómo evitar una tragedia arqueológica. Los guerreros surgen de la tierra con restos de color, pero los colores se desvanecen en una semana, a veces en cuestión de minutos, tras la excavación. El experto en conservación Shou Tie y su equipo trabajan contrarreloj para salvar lo que se pueda.
"Nuestro equipo ha sido el primero al que permiten grabar los trabajando con fragmentos de Guerreros de terracota nunca vistos por el público, recién extraídos de la tierra después de más de 2000 años. Cuando se hicieron los guerreros de terracota hace 2000 años, todas las figuras estaban pintadas, pero cuando excavamos y sacamos las figuras, los colores prácticamente se esfumaron. Solo quedaron pequeñas zonas de color y estaban muy deterioradas. La pintura se desprende con facilidad tras la excavación."
Durante años, una alianza internacional de expertos de China y Alemania han luchado por conservar los colores de Los Guerreros de terracota, pero todavía no han ganado la batalla. Aunque al menos ya han identificado al enemigo: una sustancia parecida a una melaza con un característico olor a acre. Uno de los tesoros más codiciados en la antigua China: laca.
Según la conservadora alemana Katharina Blanes, cada uno de los 8000 Guerreros de terracota estaba cubierto de laca de la cabeza a los pies. "La laca es un material muy estable y ya en la antigüedad sabían que podía llegar a durar siglos. Por tanto, había razones técnicas, pero también razones estéticas y de significado. Para entender por qué alguien podía considerar que este material era bello y significativo, hay que saber lo valiosa que era la laca hace 2000 años. Era el plástico de la antigüedad, una resina muy resistente que protegía cualquier cosa del deterioro y, al secarse, su tono marrón se transformaba en un negro brillante que nada podía igualar."
Los artículos eran bienes de lujo y solo el emperador podía permitirse lacar un ejército completo. Pero la resistencia y la belleza no eran los únicos atributos que hacían que la laca fuera tan cara. Además, era difícil de obtener. La savia del árbol de la laca no puede recolectarse hasta que el árbol alcanza los seis años de edad y, aún entonces, solo de junio a septiembre, con temperaturas cálidas. Algunos expertos creen que se necesitaría la savia de 25 árboles para lacar un solo Guerrero de terracota y al menos 200.000 para lacar todos. Y la razón es que los recolectores de laca solo pueden tomar unos 10 gramos de savia de cada árbol, lo que cabe en un huevero.
"No se puede recoger mucha porque el árbol moriría. Se recoge un poco y se deja que cure." Y los árboles de la laca no son los únicos que corren peligro. La laca está relacionada con la hiedra y el zumaque venenosos. Tocarla o respirar sus vapores puede hacerte desear no haberlo hecho.
"He intentado trabajar varias veces con laca solo para experimentar y, al principio, no pasó gran cosa, pero en dos ocasiones sufrí una fuerte reacción. Una erupción me cubrió las manos y toda la cara. No era dolorosa, solo picores, pero tenía que controlarme mucho para no rascarme y no era muy agradable. Normalmente tienes esta reacción unas cuantas veces y después te inmunizas y ya no vuelve a salir, o eso pensaba."
Solo respirar los vapores de la laca durante esta entrevista le produjo otra reacción dos días más tarde. Los artesanos del Primer Emperador tenían que exponerse a la laca, pero ¿por qué lo hacen? Científicos del Siglo 21, porque saben que en la laca está la clave para salvar los colores de Los Guerreros de terracota.
El problema es que la capa de laca ha estado enterrada en la tierra húmeda durante 2.200 años. Tan pronto como la excavación deja expuesta al aire la laca mojada, su humedad empieza a evaporarse y, al secarse, empieza a encogerse hasta que finalmente se arquea, despegándose de la arcilla y llevándose la pintura con ella. Las capas de laca se desprenden en trocitos diminutos y se pierde toda posibilidad de volver a ponerlas en la terracota.
La única solución para evitar que la laca se separe de la terracota al secarse es sustituir esa humedad por otra cosa que no se evapore. Un grupo de científicos alemanes ha intentado cubrir fragmentos de esculturas con un plástico empleado para sellar tuberías submarinas. Después, bombardean el plástico con rayos de electrones de un acelerador de partículas que evaporan el agua y pegan el plástico a la laca. Pero no es viable para los arqueólogos sobre el terreno, que solo disponen de minutos para salvar la pintura de un guerrero.
"Estamos investigando y confiamos en encontrar un método sencillo y barato que sea fácil de aplicar en la excavación y ayude a preservar las capas de laca desde el primer momento."
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Si salvar los colores de Los Guerreros de terracota parece difícil, reconstruirlos con su aspecto original casi resulta imposible.
Las únicas pistas para hacerlo son fragmentos descoloridos de terracota, trocitos de pintura en el suelo y antiguos informes de la excavación. Sin embargo, en el Museo de Múnich, los visitantes pueden ver cómo eran originalmente Los Guerreros de terracota.
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Tras años de minuciosa investigación, Katharina Blanesdorf y su equipo han pintado dos réplicas de guerreros como creen que eran el día en que fueron terminados hace 2000 años.
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"Se extrañan porque no esperan verlos con tanto color. Incluso ha habido gente que se ha escandalizado porque, de algún modo, les gustaba más la versión de terracota. Mostraron su disgusto y se fueron. Y algunos nos preguntan muchas veces si estamos realmente seguros de que eran así. ¿Se basan nuestros descubrimientos y, por tanto, estamos completamente seguros de que eran así? Tendrán que acostumbrarse y les tranquilizamos diciéndoles que, naturalmente, no vamos a repintar los originales."
Ver los guerreros con sus colores originales ya es bastante sorprendente, pero las sorpresas no acaban aquí. Al analizar los fragmentos de color conservados, los expertos hicieron un descubrimiento inesperado: uno de esos antiguos colores no era como el resto. Se llama Púrpura de Yan.
Y este misterioso color. Al otro lado del mundo, en la Universidad de Stanford, California, dentro de la Fuente Lumínica de Radiación de Sincrotrón, la máquina de rayos X más potente del mundo, un equipo científico ha sometido unas cuantas escamas de Púrpura de Yan a una luz mil millones de veces más brillante que el sol para intentar averiguar su composición exacta.
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"Aquí tenemos la primera prueba material concreta. U. A. Kurkmeta y Nogumichi Tamura son físicos, pero están intentando resolver un misterio arqueológico. Estamos examinando una porción de pigmento púrpura con un tamaño de unas 50 por 50 micras, es decir, como la sección transversal de un pelo. A partir de una muestra diminuta se pueden saber muchas cosas."
El Púrpura de Yan es uno de los únicos dos colores creados íntegramente por el ser humano en todo el mundo antes del nacimiento de Jesús. El otro era el Azul Egipcio, creado por químicos para los faraones. A miles de kilómetros de China y siglos antes de que la Ruta de la Seda abriera el comercio entre China y Occidente, se especula sobre si hubo una transferencia de tecnología de Egipto a China por la semejanza entre ambos materiales, lo cual sería realmente significativo en términos de avance tecnológico y de comunicación entre dos civilizaciones.
El haz de luz de sincrotrón confirmó que el púrpura chino y el azul egipcio compartían los mismos ingredientes, con dos excepciones: el azul egipcio contiene calcio, en cambio, el púrpura chino contiene varios. Los chinos, además, añadían un ingrediente que los egipcios nunca utilizaron: óxido de plomo.
"Esto indica que los chinos inventaron ellos solos el púrpura con independencia de los egipcios. No hubo transferencia de tecnologías en absoluto. Hemos confirmado que la tecnología que emplearon para crear este material era única."
Pero si no lo trajeron de Egipto, ¿cómo inventaron el Púrpura Chino? El equipo piensa que la respuesta no está en el arte ni en la ciencia, sino en la religión.
Este traje funerario se fabricó para un gobernante chino que fue a la tumba no mucho más tarde que los guerreros de terracota. A sus fosas, un traje hecho con miles de piezas de jade. Hace 2000 años, la élite china creía que el jade tenía propiedades mágicas y los haría inmortales, y pagaban a los alquimistas para que encontraran la fórmula para fabricarlo. Ellos crearon algo parecido al jade que llamaron cristal chino, con bario y plomo, ambos ingredientes básicos del púrpura chino. ¿Acaso descubrieron el púrpura mientras buscaban los secretos de la inmortalidad?
El cristal chino y el púrpura tienen una composición casi idéntica y su aparente conexión no termina ahí. Hacia el año 250 después de Cristo, 500 años después de Los Guerreros de terracota, las creencias religiosas de China empezaron a cambiar. Ya no se enterraban en jade para hacerse inmortales sus cuerpos. El cristal chino desapareció, el púrpura chino también desapareció exactamente al mismo tiempo y ya no volvió a fabricarse.
El sincrotrón de Stanford ha arrojado su luz sobre el pasado del púrpura chino y, en todo Estados Unidos, otro potente instrumento científico ha revelado el potencial del púrpura chino para hacer un mundo mejor. Florida, un equipo científico ha descubierto que la pintura púrpura de Los Guerreros de terracota es mucho más que un bonito color. Un descubrimiento hecho aquí, en el Laboratorio Nacional de Alto Campo Magnético, sede del imán híbrido 45T, el más potente del mundo.
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"Alcanza 45 teslas de potencia magnética." El director del centro, Eric Palm, conoce una manera muy simple de demostrar lo que pueden hacer 45 teslas.
Se acercó esta arandela de acero alemán. "Se puede ver perfectamente cómo es atraída por el imán. La energía acumulada es equivalente a 20 cartuchos de dinamita. Es tan peligroso que normalmente no dejamos que personas sin preparaciones estén cerca del imán. No permitimos visitas para verlo para evitar riesgos."
Un riesgo que a muchos les echaría para atrás, pero científicos de todo el mundo, como Suchitra Sebastian de la Universidad de Cambridge, reservan visitas al imán año tras año.
"Hay que tener muchísimo cuidado para no poner nada magnético a unos centímetros del imán. Hasta podría ser letal, porque hemos visto lo que pasa si se deja suelta una pequeña llave inglesa. Es como si el imán la arrancara literalmente de las manos y es muy importante recordarlo, porque si tienes en las manos algo como una herramienta, una silla de acero, podría llegar a matar a alguien que estuviera cerca."
Entonces, ¿qué es lo que atrae a los científicos al imán híbrido 45T? Simplemente esto: si se introduce cualquier material en este núcleo magnético y, a continuación, se bombea helio líquido al interior para enfriarlo hasta varios cientos de grados bajo cero, la potencia de híbrido 45T fuerza el material a revelar sus secretos.
En 2006, Suchitra Sebastian y Neil Harrison metieron unas escamas de púrpura chino en el núcleo magnético y vieron cosas que no habían visto antes. Dentro del imán, las moléculas de púrpura chino formaron una sola onda magnética. El equipo bajó aún más la temperatura y la onda magnética dejó de tener tres dimensiones, dividiéndose en dos planos dimensionales individuales.
"Cuando vi eso la primera vez, no podía creérmelo. Fue una sorpresa enorme, una clase de descubrimiento completamente nuevo, un descubrimiento que cambiaría el mundo, porque estudiar el paso de tres a dos dimensiones podía ayudar a hacer mejores superconductores y esto podía significar trenes magnéticos más eficientes, facturas eléctricas más bajas y ordenadores más rápidos."
"Es increíble pensar que este material lleva aquí más de 2000 años, un material descubierto y creado, de hecho, por químicos chinos y que llevan 2000 años en este ejército de terracota. Es increíble pensar que estudiando este material hemos dado un gran paso en nuestro conocimiento de la física en El Siglo 21. Es absolutamente revolucionario."
¿Qué otros secretos podrían seguir guardados en este ancestral ejército de arcilla? Hace más de 2000 años, Los Guerreros de terracota fueron una visión del emperador y un brillante logro tecnológico. Hoy, la ciencia nos revela hasta qué punto fue un brillante logro y nos lleva a preguntarnos si todo lo que hemos aprendido sobre estas antiguas obras maestras solo será el principio.
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