Transcription
El Señor esté con ustedes.
Santo Evangelio según San Juan.
Gloria a ti, Señor.
[Música]
En aquel tiempo, dijo Jesús: "Les aseguro que el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido. Pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guardián y las ovejas escuchan su voz, y él va llamando por su nombre a las ovejas y las saca afuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen porque conocen su voz. A un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él porque no conocen la voz de los extraños".
[Música]
Jesús les puso esta comparación. Pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: "Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos, pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta; quien entra por mí se salvará, y podrá entrar y salir y encontrar pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia".
Palabra del Señor.
[Música]
Queridos hermanos, hoy es el domingo del Buen Pastor. La imagen del pastor es muy bíblica y para profundizar en esta imagen.
[Música]
Tenemos que hablar de Jesús, de la Iglesia y de los sacerdotes. En primer lugar, ¿de quién debemos hablar? De Jesús. Jesús es el Buen Pastor. Jesús es el Pastor con mayúsculas. Jesús es el Pastor, lo dice el Evangelio de hoy, que ha venido a traer vida y vida, eh, abundancia. Jesús es el Pastor inigualable. Jesús es el Pastor que va delante de las ovejas porque él es el camino y también él es la puerta para entrar a la casa del Padre. Jesús es el Buen Pastor que va detrás de las ovejas cuidándolas para que los lobos no las destrocen. Y los lobos tienen nombres: demonios, ideologías, perversidad, inmoralidad, corrupción, pornografía, etcétera, etcétera. Jesús es el Buen Pastor que va al lado de las ovejas comunicándoles amor, ternura, misericordia, perdón. Jesús es el Buen Pastor que está en medio del rebaño. Nadie está más cerca de nosotros que Jesús. Jesús es el Buen Pastor que entra en tu vida, que se mete en tu corazón, que te transforma. Qué bonito sería que todos los días te dirigieras a Jesús con el salmo que hoy hemos cantado: "El Señor es mi pastor, nada".
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En la segunda lectura de hoy, Pedro nos dice que Jesús es el pastor y el guardián de nuestras vidas. Primer propósito de hoy: tratar todos los días a Jesús, el Buen Pastor. Todos los días busca a tu Pastor con mayúsculas, Jesucristo. Él no falla. Tú y yo fallamos porque somos de barro. Jesús es el Buen Pastor que nunca te va a fallar.
En segundo lugar, ¿de qué tenemos que hablar hoy? De la Iglesia. ¿Por qué? Porque la Iglesia es el rebaño del Señor. En el Evangelio de hoy, Jesús usa la imagen de las ovejas. Y fíjense algo muy interesante: Jesús habla de ovejas, no de cabras. Tenemos que ser como ovejas que siguen la voz del Pastor, ovejas dóciles que se dejan guiar por Jesús, el Buen Pastor. Las cabras son bien complicadas para ser guiadas. "Está loca como una cabra" es una expresión del lenguaje coloquial. La palabra "caprichoso" viene del latín "capra", que significa cabra. No seas como una cabra, no seas una persona caprichosa. Sé como una oveja dócil, mansa, que sigue al Pastor. Y el Pastor se llama Jesucristo. Podemos decir, hermanos, que la conversión lleva a pasar de ser como una cabra a ser como una oveja. Hoy, en la primera lectura, aparece Pedro lleno del Espíritu Santo porque ha vivido el acontecimiento de Pentecostés y le dice a los judíos israelitas: "Conviértanse y reciban bautismo en nombre de Jesucristo". Lo primero que dice Pedro es: "Conviértanse". Tenemos que convertirnos todos los días, dejar de ser cabras, personas caprichosas, y ser como ovejas, es decir, hacer la voluntad de Dios.
Voy a hacerles una pregunta. El que responda correctamente, le invito el desayuno de hoy.
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¿Qué pasó hace 23 años, un día como hoy? ¿Qué pasó el 30 de abril del año 2000? ¿Quién fue canonizada? Santa Faustina Kowalska fue canonizada un día como hoy. Y en el diario, en el número 678, dice lo siguiente: "La esencia de todas las virtudes está la voluntad de Dios". Si tú haces la voluntad de Dios, te estás ejercitando en todas las virtudes. Hermanos, el caprichoso no hace la voluntad de Dios, hace sus caprichos. Hagamos la voluntad de Dios. Seamos ovejas mansas, dóciles. Y ya sabes cuál es la voluntad de Dios: que vivas los diez mandamientos, las obras de misericordia, las bienaventuranzas. En definitiva, que sigas a Jesús, que reflejes a Jesús, que no vivas en pecado.
Y en tercer lugar, hoy, ¿de qué tenemos que hablar? De los sacerdotes. ¿Por qué? Jesús es el Pastor con mayúsculas y Jesús ha instituido el Sacramento del Orden. Los sacerdotes son pastores. Jesús cuida el rebaño a través de los sacerdotes. Los sacerdotes son ministros sagrados. Por eso hay que rezar por la fidelidad y la santidad de los sacerdotes. Lo que Él quiere es que un sacerdote caiga, porque el sacerdote está para llevar a los fieles a Jesucristo. Santa Faustina Kowalska, en el número 941 del diario, dice lo siguiente: "Qué grande es la dignidad del sacerdote, pero también grande su responsabilidad". Y dice Santa Faustina: "A un sacerdote se le ha dado mucho, se le va a exigir mucho". Y es verdad. Queridos hermanos, el sacerdote tendrá que responder ante Dios por la salvación de sus fieles. Por eso, recen para que los sacerdotes tengan ese celo por la salvación de las almas. El sacerdote no es un líder político, no es un líder social. El sacerdote es ministro sagrado y cuando celebra los sacramentos, actúa "in persona Christi", en la persona de Cristo. Recen para que los sacerdotes tengan ese celo por la salvación de las almas. San Juan María Vianney, el santo patrono de los párrocos, decía: "Si yo tuviese un pie en el cielo".
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"Y hubiese que todavía puedo salvar a un pecador en la tierra, regresaría a la tierra". Eso se llama celo por la salvación de las almas. Y Don Bosco decía lo siguiente:
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"Perdón, nunca se va solo ni al cielo ni al infierno. Colgada de su sotana se llevan miles de almas". Si el sacerdote es ejemplar, ¿a dónde lleva a los fieles? Al cielo. Si es infiel, escandaloso, si da mal ejemplo, ¿a dónde lleva a los fieles? Al infierno. Así que recen por mí, por este pecador, para que puedan colgarse de mi sotana.
Hoy es la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones a la Vida Sacerdotal y Consagrada. Queridos hermanos, hay una profunda crisis vocacional en el mundo. En muchos lugares están cerrando los seminarios. Aquí en el Perú también han bajado increíblemente las vocaciones a la vida sacerdotal y consagrada. Tienen que rezar por los sacerdotes para que sean fieles hasta la muerte, santos. Y también tienen que rezar por las vocaciones a la vida sacerdotal y consagrada. En el siglo XIX, había una chica inglesa llamada Elisa Bogan, que iba al Santísimo, hacía su adoración eucarística y le pedía a Jesús: "Formar una familia cristiana y tener un hijo sacerdote". Todos los días iba al Santísimo a hacer su adoración eucarística con esas intenciones: formar una familia cristiana y tener un hijo sacerdote. Dios escucha nuestras oraciones. Esta chica se casó cristianamente, tuvo 14 hijos, seis sacerdotes. El Señor se complace. Seis hijos sacerdotes. Queridos hermanos, hay que confiar en el poder de la oración. Por favor, recen por las vocaciones a la vida sacerdotal y consagrada. Necesitamos sacerdotes, necesitamos consagrados. Los sacerdotes no nos abastecemos y ustedes merecen una buena atención. Pero también ustedes pueden contribuir mucho al aumento de vocaciones a la vida sacerdotal y consagrada si forjan en sus hogares un ambiente verdaderamente cristiano. En una sociedad donde Dios es sótano, no surgen vocaciones a la vida sacerdotal y consagrada. Por eso, qué importante es que las familias sean ambientes donde se vive la fe, donde Jesús es lo primero. Entonces, de ahí surgen vocaciones.
Vamos a pedirle hoy a María Santísima, nuestra Madre, que nos ayude a estar muy unidos a Jesús, el Buen Pastor. Que la Virgen nos ayude a ser ovejas, no cabras. Que la Virgen cuide a todos los sacerdotes, que les dé santidad. Y le pedimos hoy de manera especial a la Virgen por el aumento de vocaciones a la vida sacerdotal y consagrada.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Jesús, en ti confío. En ti confío. De María, la salvación del alma mía. San José, ruega por nosotros. Santa Faustina, ruega por nosotros.
[Aplausos]
Queridos hermanos, hoy es el domingo del Buen Pastor. Número uno: Jesús es el Buen Pastor con mayúsculas. Jesús nos ha dicho en el Evangelio de hoy: "Yo he venido para traer vida y vida en abundancia". Jesús es el Pastor que trae la verdadera vida y que ha sido llevado al matadero como cordero para que nadie se pierda. Acude a Jesús, el Buen Pastor, todos los días con este salmo tan bonito que hemos cantado: "El Señor es mi pastor".
Número dos: La Iglesia. Nosotros somos el rebaño del Señor y tenemos que ser cabras, ovejas. Tenemos que ser ovejas, no cabras, ovejas dóciles, mansas. No seas una persona caprichosa. Haz la voluntad de Dios. Y ya sabes cuál es la voluntad de Dios: que vivas con Jesús, que reflejes a Jesús, que imites a Jesús, que hagas el bien, que no vivas en pecado.
Y número tres: Los sacerdotes, que son los pastores que hay en la Iglesia, que cuidan el rebaño. Y por eso hay que rezar todos los días por los sacerdotes, por su santidad, su fidelidad. Acuérdense lo de Don Bosco. Tienen que rezar por todos los sacerdotes para que se puedan colgar en sus sotanas. Si no, se van a ir al infierno. Ese chicharrón. Si un sacerdote es fiel, lleva mucha gente al cielo, mucha gente. Pero si es infiel, si no comunica el Evangelio, sino ideologías, si desvía a la gente, si no enseña bien, lleva mucha gente al abismo. Por eso hay que rezar por la santidad de los sacerdotes.
Y también hoy rezamos por las vocaciones a la vida sacerdotal y consagrada. Estamos viendo una profunda crisis vocacional y tiene que haber recambio generacional en los sacerdotes. Los sacerdotes vamos envejeciendo y tienen que venir sacerdotes jóvenes. Pero si los seminarios han disminuido el número de sus seminaristas, vamos a tener un gravísimo problema. Por eso, a rezar por las vocaciones a la vida sacerdotal y consagrada.
Vamos a pedirle hoy de manera especial a la Virgen, nuestra Madre, para que aumenten en todo el mundo las vocaciones a la vida sacerdotal y consagrada.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Jesús, en ti confío. En ti confío.