Transcription
Hagamos un experimento. Observa estos dos símbolos y elige el que te guste más. Ya anota si elegiste el símbolo 1 o el 2. Ahora quédate a ver el vídeo para saber cuál es tu tipo de personalidad.
Este vídeo es presentado por Platts, la plataforma de educación online que te enseña todas las habilidades para triunfar en la nueva economía digital. Nunca pares de aprender.
Las personas son tan variadas y complejas que, desde hace mucho tiempo, ha habido intentos por clasificarlas, a ver si es más fácil entenderlas. La astrología dice que es la posición de las estrellas al momento de nacer la que define tu modo de ser, y propone 12 signos zodiacales. El griego Galeno, basado en las ideas de los humores de Hipócrates, clasificaba a los humanos en cuatro temperamentos: colérico, sanguíneo, flemático y melancólico. Más moderno, en la grama, propone nueve arquetipos y sus conexiones, lo que te indicaría un camino espiritual. En el siglo XX se propuso la teoría de tipo A y tipo B de la personalidad. El tipo A sería la competitiva, organizada, impaciente y con más riesgo de problemas coronarios, mientras que la tipo B sería más relajada, desorganizada y saludable.
Después de realizar un test o elaborar tu carta astral, todos estos sistemas que ofrecen una descripción de tu personalidad, y cuando la ley es casi siempre acabas exclamando: “¡Y es cierto, ese soy yo!”.
Recuerdas el símbolo que elegiste al principio del vídeo. Aquí está la descripción de tu personalidad:
Símbolo 1: Eres una persona valiente que no duda en ayudar a las personas que amas, pero no te gusta tomar riesgos innecesarios. Disfrutas explorar y tener nuevas experiencias, y al mismo tiempo cuidar tu integridad y tu salud. Aunque valoras tu privacidad, disfrutas de la compañía de los demás. A veces cometes errores, pero eres muy inteligente; tienes capacidades ocultas que no has aprovechado al 100%.
Símbolo 2: Eres una persona cuidadosa y prudente, y al mismo tiempo disfrutas la aventura y lo novedoso. Valoras mucho a tus seres queridos y gozas de la convivencia, pero hay momentos en los que necesitas silencio y reflexión. Aunque preferirías no meterte en problemas, luchas por lo que consideras que es justo para ti y para los otros. Tu capacidad intelectual es grande, aunque no siempre te la reconocen. Te convendría creer más en tus habilidades.
Bien, ¿qué te parece? Del 1 al 10, ¿qué tanto le atinamos? Si obtuvimos una puntuación alta, te tenemos que confesar que no sabemos nada de ti. Acabas de experimentar el efecto Forer. En realidad, los dos textos son muy similares y hacen muchas afirmaciones vagas y ambiguas. Nuestra mente tiende a escoger sólo los datos que nos parecen relevantes, en especial si resultan halagadores. Muchas descripciones de personalidad, especialmente las astrológicas, aprovechan el efecto Forer.
A principios del siglo XX, Katherine Kubrick y su hija Isabel Briggs Myers se basaron en las ideas de Carl Gustav Jung e inventaron un sistema de clasificación de personalidades que ahora es muy popular y hasta la fecha se usa en empresas e instituciones: el Indicador Myers-Briggs. Se pueden encontrar test en línea, y a continuación te ofrecemos una versión super simplificada de la prueba. ¿Quieres tomarla?
1. ¿Qué actitud es más parecida a la tuya?
Actuar primero y reflexionar después para poder seguir actuando. Anótate una “E”.
Reflexionar primero, actuar después para poder seguir reflexionando. Anótate una “I”.
La “E” significa extroversión y la “I” introversión.
2. En cuanto a la percepción, cuando recibes nueva información, ¿confías más en…?
Tus sentidos y en los datos, en aquello que es tangible. Anótate una “S”.
Teorías generales, ideas abstractas y en tu inspiración. Entonces anota una “N”.
La “S” se refiere a sensación y la “N” a intuición.
3. Al momento de tomar una decisión, ¿prefieres…?
Tomar distancia, analizar lo que es lógico, tomar una decisión razonable. Anótate una “T”.
Hacerlo usando tu empatía, buscando consensos y que los involucrados se sientan contentos. Anótate una “F”.
La “T” es de thinking (pensamiento) y la “F” de feeling (sentimiento).
4. Por último, ¿cómo es tu relación con el mundo?
Prefieres que las cosas sean claras y resueltas, y tomar decisiones categóricas. Apúntate una “J”.
Te gusta más que las cosas sean flexibles y espontáneas, y dejar tus opciones abiertas. Anótate una “P”.
La “J” es de judging (calificador) y la “P” significa perceptivo.
Y ahí está esa secuencia de letras: tu tipo de personalidad según el indicador de Myers-Briggs. Hay 16 combinaciones diferentes, cada una con sus características y supuestas fortalezas y debilidades. Ese test es muy utilizado en el mundo corporativo, pero es muy criticado por la comunidad científica. Por ejemplo, una persona puede obtener resultados diferentes según su estado de ánimo, y los estudios indican que no permite predecir qué tan bien te vas a desempeñar en diferentes actividades.
Y a fin de cuentas, ¿para qué sirve clasificar la personalidad? La verdad es que resulta divertido y hasta gratificante sentir que uno pertenece a un tipo; decir cosas como: “Este lo que hizo Juan, típico de un ENFJ”, o “Ya sabes cómo soy, un STJ incorregible”. El problema es que etiquetar a las personas de esta manera tiende a formar estereotipos y a entorpecer el cambio en uno mismo.
¿Hay que renunciar entonces a conocernos a nosotros mismos? Claro que no. Pero sí hay que tomar en cuenta que las personas no se pueden separar en grupos como si tuvieran un rasgo de personalidad y carecieran de otro. Por ejemplo, el rasgo de introversión y extraversión está distribuido en una población a manera de curva. En este extremo estarían las pocas personas que son extremadamente introvertidas, y en este otro las que son muy extrovertidas. La mayoría quedamos en algún punto intermedio. Una persona ubicada aquí tiene más en común con una ubicada acá que con otra que está en el extremo.
Midiendo características se puede llegar al método de los cinco grandes rasgos de personalidad que, aunque no está exento de críticas, es más aceptado por la comunidad psicológica. Este modelo valora cinco dimensiones:
Apertura a la experiencia: Mide tu curiosidad y tu deseo de conocer cosas nuevas. Si es alta, es probable que seas más creativo, impredecible y tengas conductas arriesgadas. Si es baja, serás una persona más prudente y sistemática.
Escrupulosidad: Es conciencia, o sea, el esmero. ¿Haces las cosas a conciencia? ¿Qué tanta disciplina tienes? ¿Te gusta planear tu trabajo y logras alcanzar tus metas, o prefieres relajarte y tomar las cosas como vienen?
Extraversión: ¿Qué tanto te involucras con el mundo externo? ¿Interactúas de manera asertiva con los demás, o tiendes más hacia el mundo interno, a ser más reflexivo y silencioso?
Amabilidad: ¿Eres transigente o intransigente? ¿Qué tanta importancia le das a estar en armonía con los demás en comparación con tu propio bienestar? ¿Tiendes a ser cooperativo y confiado, o más suspicaz y competitivo?
Neuroticismo: ¿Qué tanto te afecta el estrés y los estímulos negativos? ¿Qué tan amenazante o acogedor te parece el mundo? Si ves los fracasos como irremediables y tardas mucho en recuperarte de una mala experiencia, tu neuroticismo es alto. Si ante circunstancias adversas tiendes a permanecer calmado y estable, tu neuroticismo es bajo.
El modelo de los cinco rasgos no crea tipos, sino que te da un resultado personalizado. Si te interesa, hemos preparado un test para ti; te dejamos el link en la descripción, pero no lo tomes como un diagnóstico serio; para eso hace falta acudir con un experto en psicología.
Investigaciones hechas con gemelos han mostrado que cada rasgo depende la mitad de la herencia genética y la mitad de la crianza y la educación. Dos niños nacidos el mismo día y con el mismo ADN pueden tener personalidades muy diferentes. Además, la personalidad puede ir cambiando a lo largo de la vida. Ciertos trastornos mentales están relacionados con rasgos de personalidad extremos. Neuroticismo alto puede indicar mayor riesgo a padecer depresión, y baja escrupulosidad se relaciona con fobias y ataques de pánico. Algunos estudios han mostrado que ciertos rasgos están correlacionados con la salud; por ejemplo, un estudio entre ancianos japoneses mostró que los más extrovertidos, escrupulosos y con más apertura tendían a vivir más.
La buena noticia: los rasgos no son fijos, pueden cambiar. Entonces, sin caer en estereotipos ni clasificaciones supersticiosas, ser consciente de los rasgos de tu personalidad puede ayudarte a transformarla, con ayuda de un profesional de la salud mental, y quizá tener una vida más larga, saludable y feliz.
Curiosamente, ya que suscribiste a nuestro canal… ¡suscríbete y no te pierdas nuestros vídeos! Y conoce Platzi: ¡tiene más de 700 cursos sobre programación, marketing, diseño, producción y emprendimiento! Aprende con expertos de cada industria y haz realidad esa idea que tienes, o dedícate a lo que más te apasiona. Entra a platzi.com y recibe un mes gratis para que nunca pares de aprender.