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Evangelio día Martes 24/02/26 P Carlos Rosell - Mateo 6, 7-15 La verdadera oración. El Padre nuestro

Cooperadores de la Verdad (Católico)11:50

Transcription

El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu.

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos, "Cuando oren, no usen muchas palabras como hacen los paganos, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No hagan como ellos, porque el Padre de ustedes ya sabe lo que a ustedes les hace falta antes de que se lo pidan. Ustedes oren así. Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Porque si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes. Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes."

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Si hemos estado atentos al evangelio, hoy tenemos que meditar sobre la oración más bonita que tenemos, la oración de los hijos de Dios, la oración que nos ha enseñado Jesús. ¿Cómo se llama esa oración? El Padre Nuestro. San Agustín decía, "Busca en la Biblia todas las oraciones que hay y de alguna manera todas esas oraciones están en el Padre Nuestro."

Hermanos, ¿cómo estamos rezando el Padre Nuestro? Hay que recitar bien el Padre Nuestro, no añadir ni quitar ninguna palabra, pero además hay que meditar lo que decimos, recitar bien el Padre Nuestro y meditar cada palabra, saborear cada palabra. Hermanos, ¿cuántas peticiones tiene el Padre Nuestro? Siete, siete. Las meditamos, las vivimos. Solamente voy a fijarme en tres. La primera, la cuarta y la última.

¿Cuál es la primera? Santificado sea tu nombre. ¿Cuál es la primera? Santificado sea tu nombre. ¿Qué estamos diciendo, hermanos? Vamos a meditar brevemente en esta primera petición. Santificado sea tu nombre. ¿Qué pedimos? Pedimos nuestra propia santidad. Yo les pregunto, ¿nosotros añadimos algo a la santidad de Dios? No. Si Dios es infinitamente santo. Dios es infinitamente santo. Yo no añado nada a la santidad de Dios. Entonces, ¿qué significa santificado sea tu nombre? Le estoy pidiendo a Dios que me haga santo, de tal manera que la gente cuando me vea y vea mi comportamiento, digan, esa persona es católica. Y su comportamiento da gloria a Dios. Gloria a Dios por el comportamiento de esa persona. Hermanos, en la primera petición le estamos pidiendo a Dios que nos haga coherentes.

Creo que todos sabemos quién fue San Juan María Vianey. Sabemos, fue un santo sacerdote, es el patrono de los párrocos. Y cuando él llegó al pueblo donde se santificó Ars en Francia, su fama de santidad comenzó a crecer. Era un sacerdote coherente y en toda Francia se hablaba de él. Decían, "Hay un sacerdote santo en Ars." Y una persona escuchó la fama de ese sacerdote Juan María Vianey, y le dijo a sus amigos, "Quiero ir a conocerle solamente por curiosidad. Todo el mundo dice que es un santo." Ese señor vivía en Lón y viajó hasta Ars solamente por curiosidad, no para hablar con él, no porque quería estar en una misa con él, no por curiosidad. Llegó Ars, lo vio, se confesó con San Juan María Viany, quedó impresionado y cuando regresó a León, sus amigos le dijeron, "¿Y qué viste en ese padre? ¿Qué viste?" Y este señor dijo, "He visto a Dios en un hombre." Qué bonito. "He visto a Dios en un hombre. Santificado sea tu nombre. Significa, Señor, ayúdame a reflejarte, a ser santo, para que la gente cuando me vea diga, "Gloria a Dios. Dios es santo." Y hace santo esa persona.

¿Cuál es la cuarta petición, hermanos? Hoy los estoy jalando a todos. Danos hoy nuestro pan de cada día. ¿Qué estamos pidiendo? ¿Qué estamos pidiendo, hermanos? En primer lugar, ¿qué estamos pidiendo? El pan eucarístico. Cuando nosotros decimos, "Danos hoy nuestro pan de cada día". En primer lugar, estamos pidiendo que no nos falte la Eucaristía, el pan vivo bajado del cielo. Y el segundo lugar, que no nos falte lo necesario para una vida digna, porque somos unidad de cuerpo y alma. Pero en primer lugar estamos pidiendo que no nos falte la Eucaristía. Por eso valoremos la misa, vivamos bien la misa. Hay lugares en el Perú, hermanos, donde no hay misa dominical porque no hay sacerdotes. Valoremos la misa. Que nunca nos falte la Eucaristía y por supuesto que nunca nos falte también el alimento de cada día, lo necesario para una vida digna y que nos preocupemos de las personas más necesitadas. Todo eso pedimos cuando decimos, "Danos hoy nuestro pan de cada día." Ya.

Y la última petición, ¿cuál es, hermanos? Líbranos del mal. Y aquí mal, ¿a qué se refiere? ¿Quién me dice? Al En latín decimos, "Líbéranos a malo." A malo significa del Hemos traducido en castellano, líbranos del mal. Pero si vamos al original, estamos diciendo, "Señor, líbranos del diablo." El existe, ¿sí o no? Sí. Y la gran victoria del es hacernos creer que no existe. Hermanos, cuando rezamos el Padre Nuestro, estamos haciendo una oración de protección. Le pedimos a nuestro Padre Dios que nos proteja de los engaños, de las mentiras del El existe, no es cuento chino, pero ¿quién es más fuerte? ¿Cristo o el Cristo. Y Jesús nos fortalece, nos protege, nos cuida y Jesús quiere que nos abandonemos en nuestro Padre Dios.

Pidámosle hoy a María Santísima, nuestra madre, que nos ayude a rezar bien el Padre Nuestro, saborear cada palabra y tomar conciencia de lo que estamos pidiendo. Que así sea. Amén.

Hermanos, hoy el evangelio nos presenta la oración de los hijos de Dios. La oración que Jesús nos enseñó, la oración más bonita, el Padre Nuestro. Recitemos bien el Padre Nuestro. No quitando ni añadiendo ninguna palabra, pero también meditemos todo lo que decimos. ¿Cuántas peticiones tiene el Padre Nuestro? Siete. Animo a que mediten cada una de esas siete peticiones. Solo he hablado hoy de tres. De la primera. ¿Cuál es la primera? Santificado sea tu nombre. Le pedimos a Dios que nos haga santos, que nos haga coherentes, que la gente cuando nos vea diga, "Gloria a Dios." esa persona viene a misa, se nota que viene a misa por su comportamiento. ¿Cuál es la cuarta petición? Danos hoy nuestro pan de cada día. ¿Qué estamos pidiendo en primer lugar? La Eucaristía, el pan vivo bajado del cielo. Y por supuesto, hay que comer. Pedimos que no falte ese alimento tan necesario y que no falte el alimento para las personas más necesitadas. Y la última petición, líbranos del mal. El mal es un abstracto o es un ser pervertido y pervertidor. Es el hermanos. El existe y cada vez que nosotros rezamos el Padre Nuestro, hacemos una oración de protección. Nuestro padre Dios nos cuida. Jesús nuestro Señor nos ha enseñado que Dios es nuestro padre y pase lo que pase, Dios Padre camina con nosotros.

Que la Virgen Santísima nos ayude a recitar y meditar siempre el Padre Nuestro.

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Sagrado Corazón de Jesús, Dulce Corazón de María, sea salvación del alma mía. San José, ruega por nosotros.

El Señor esté con ustedes. Y con tu espírit.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. Amén.

Pueden ir en paz. Demos gracias a Dios.