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Es fascinante. Hola. Soy Elena Walt, soy una artista mallorquina y estoy hoy aquí en Madrid para grabar una entrevista para "Es fascinante". Lo que viendo expresar a través de mis obras es básicamente una igualdad entre mujeres de todo tipo de razas, edades, partes del mundo a través de mi manera de pintar y mi propia técnica a la hora de pintar una mujer española en mis cuadros.
Sinceramente, nunca he pensado y proyectado la cultura como tal, ya que al ser yo española siempre me veo reflejada en todos los cuadros; no de una manera completamente estética, pero sí como introspectiva. Es decir, si tú ves cualquiera de mis cuadros, verás que casi todas tienen unas cejas muy distintivas, unos rasgos bastante fuertes, como casi árabes.
Que tuviese que hablar de un tiempo periódico como tal en el cual acabo mis cuadros, diría que es muy relativo. Al fin y al cabo, depende mucho de mi estado emocional, de si me equivoco. Al fin y al cabo, pintar es como cualquier otro trabajo, y cuando ahora mismo hago algo más rápido es porque llevo 10 años trabajando en esta técnica, en este proceso, y ahora ya la espátula es como mi tercera mano. Lo que estudié fue las técnicas del Renacimiento; todo eso es con pincel, con carboncillo. Una vez me gradué, normalmente cómo funciona es que te puedes ganar una vida haciendo encargos; trabajas por encargo, empiezas pues como siempre: amigos de tus padres, gente que vas conociendo por la calle, pintas en la calle. Y lo que me pasó es que de repente le cogí alergia a la trementina, que es aguarrás con lo que limpias el pincel. No se me ocurrió otra forma de proseguir, no. Y un día, porque básicamente el médico me dijo que no podía volver a tocar el pincel o el óleo, y lo que hice fue pues la espátula, que siempre la he usado para mezclar los colores antes de usar el pincel. Dije: "¡Ay, pues puedo aplicar el color con ella!" Y lo que me ha pasado hasta ahora es que me he planteado muchísimas veces intentar cambiar de técnica o de implementar algo nuevo, pero sí que es verdad que siento como que aún no he dicho todo lo que tenía que decir con la manera con la que pinto.
En cuanto a las obras, yo ya no hago ningún tipo de encargo; sinceramente, es algo que me ahoga. En su día, porque siento que al fin y al cabo es con lo que empecé para poder vivir del arte. Una vez he llegado a poder vender lo que yo creo que viene desde aquí, y no desde pues una foto de alguien que alguien me pide que pinte, creo que es muy diferente el nivel de arte que hay dentro de esos dos conceptos. Y siento como que, gracias a Dios, he llegado a un punto donde ya no necesito hacer encargos como para poder vivir de ello.
La diferencia que encuentro que hay entre España y otros países en el mundo del arte es que España es mucho más burocrática, en el sentido de que hay como que seguir unas normas o subir unos escalones para llegar a la cima, es decir, lo comercial. Para mi gusto, funciona muchísimo más fuera de España. Aquí los precios de los cuadros tienen que tener un sentido, que es básicamente lo mejor para un artista, porque lo que le va a dar una seguridad plena, y no es lo que, lo que pasa mucho en otros países o con galerías comerciales: es que a veces inflan tus precios.
Yo soy un amante del arte clásico, sobre todo del Impresionismo. Hay un artista que se llama John Singer Sargent, que es más o menos de Florencia, Nueva York y Londres, y me inspiré muchísimo en su trazo cuando estaba estudiando. Y de ahí ya mi favorito fue Van Gogh. Quien estaba en un museo suyo en Ámsterdam, y fue donde llamé a mis padres y dije que no quería querer arquitectura, que quería pintar. Y la verdad, que gracias a Van Gogh…
Un sueño por cumplir sería exponer en las ferias más importantes del mundo, así como son ARCO, Frieze London y un par más. Y luego un sueño que ya he cumplido es el conectar con tanto, con un público de un rango tan variado. Pues justamente acabo de ir a ver un espacio con mi galerista, Arena Martínez, que es una de vuestras también diseñadoras que tenéis aquí con vosotros, y vamos a hacer una exposición el 19 de junio en Madrid, y tengo muchísimas ganas. Va a ser sobre la metamorfosis, o sea que es algo que creo que las dos podemos proyectar muy bien juntas.
Me ofrecieron pintar el escaparate para el Día de la Mujer, y yo dije que eso iba a ser un desastre, que yo no sabía si iba a poder. Y me lo pidieron por favor, por favor, que fue con Job, la marca de zapatos aquí en Madrid el año pasado. Y la verdad que cuando acabé el mural, porque lo tuve que hacer con pincel, no lo podía hacer con espátula, me quedé pues muy contenta, sobre todo conmigo misma, que es algo que, vamos, pensaba que iba a ser incapaz, y al final fue una maravilla. Que luego se borra, no te puedes llevar contigo, pero bueno, queda en el recuerdo.
Siempre he pensado que me hubiese encantado retratar a Frida y que me hubiese retratado también ella a mí, solo para ver la sinergia de energías y ver las diferencias de las épocas. Sí, he expuesto ya en varias ciudades y países, con las dos que me quedo fue una en solitario en Kit, en Londres, porque yo creo que fue la primera vez que, bueno, fue mi primera exposición en solitario, y la conexión con las personas que venían a posta para ver mis cuadros fue brutal, que no eran conocidos ni amigos, y sentir eso fue pues una pasada. Y luego la otra ha sido la última que hice en Nueva York. Más que nada porque fue un tema muy importante para mí mientras estaba estudiando, que era el cuerpo de la mujer, porque yo me pasaba unas 7 horas al día pintando al desnudo con pincel, y ya habiendo pasado cinco años con la técnica de la espátula, dije: "¡Jolín, qué ganas de volver a explorar esto y proyectarlo con mi espátula!" Un momento en el que la igualdad del cuerpo femenino está en auge y se tiene que seguir dando visibilidad.
Para mí el éxito sería poder vivir de mi sueño toda mi vida y seguir creciendo a la par con él. Yo me he dado cuenta con mi trabajo, con los artistas de mi alrededor, con cualquier trabajo que tengan amigos míos, que con voluntad y disciplina llegas a donde quieras, y eso es de una, obviamente a veces de una manera extrema, y que perdure muchos años. Pero sinceramente, no conozco a nadie que lo haya intentado al máximo y no haya empezado a encontrar un camino. [Música]