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Los HISPANOS SON POBRES por ESTO | MARCELO GULLO lo deja CLARO

Pax Hispánica10:26

Transcription

Una de las uno de los de los argumentos que se suelen utilizar mucho para fomentar la leyenda negra es el argumento de que España o el Imperio español acabó generando, después de las independencias, países pobres. Mientras que el imperialismo anglosajón lo que lo que acabó haciendo son potencias económicas. No, y se pone mucho de ejemplo el caso de México, como como hoy día un país pobre, y sin embargo, Estados Unidos como un país rico. Eh, claro, intentan contraponer precisamente: “Pues aquí estuvo el Imperio español y mirad el resultado: un país pobre; aquí estuvo el Imperio inglés y mirad el resultado: un país rico”.

En su libro, en su último libro, trata precisamente en el capítulo 6 y capítulo 7 eh ambos ejemplos. En el caso de México, dice de cómo un territorio español desarrollado se convirtió en un país subordinado a Estados Unidos. Eh, cuéntenos un poco qué pasó aquí para que México pasase de ser uno de el territorio más importante del imperio más importante que había en ese momento a a convertirse en un país subdesarrollado.

Bueno, es una pregunta interesantísima que me llevó a hacer el último capítulo del libro. Usted sabe que cuando yo estaba promocionando mi libro en España, el segundo libro publicado en España –nada por lo que pedí perdón la última vez que estuve charlando– lo hice con un grupo de jóvenes, y justamente ese grupo de jóvenes, después que yo lo había explicado lo que había hecho América: 30 y pico de universidades, porque España siembra América de universidades, de bibliotecas –la siembra de bibliotecas, de colegios secundarios, de hospitales– me dice uno de ellos: “Bueno, dice, no habrá sido tan bueno la obra de España, porque los hispanoamericanos, como México, son pobres; los Estados Unidos son ricos”. Y yo traté de explicarle que era el autor de la teoría de la insubordinación fundante, que había dedicado la mitad de mi vida a estudiar eh el origen del Poder y la riqueza de las naciones; que producto de eso había hecho algunos libros, entre entre ellos este, la insubordinación fundante, otro que se llama “Insubordinación y desarrollo”. Pero ellos parecían como no querer escuchar, porque hay un prejuicio muy eh muy fuerte en España, en Hispanoamérica, que su desarrollo justamente se debe a la desgracia de que vino España a América, y que encima somos católicos por culpa de España; los otros son ricos porque llegó Inglaterra y son protestantes, y porque el protestantismo conduce a la industrialización y el catolicismo no. Y esto es una de las más grandes falsificaciones de la historia, también inducida por los ingleses: la gran falsificación de la historia de la que estábamos hablando. La leyenda negra no fue creada por Inglaterra, por supuesto; la crearon primero los italianos, después los alemanes, los holandeses, pero los ingleses la convierten en política de Estado.

La otra gran falsificación que hace Inglaterra es sobre el origen eh de la riqueza y el poder de las Naciones. Está eh cómo aconteció esto. Si uno eh observa México y Estados Unidos en 1820, México era muchísimo más rico. Se entiende que los Estados Unidos no había ninguna ciudad de los Estados Unidos que pudiese compararse a México; ninguna universidad norteamericana podía compararse a las universidades de México, eh a la escuela de minería, por ejemplo, que los Estados Unidos no tenía. Eh, y yo pongo en el libro –no es cierto– la descripción eh que hacen, se entiende, los franceses –terceros en esto, ni españoles ni norteamericanos ni mexicanos– norteamericanos de lo que era Estados Unidos cuando se hizo un conjunto, dicen los franceses, de salvajes sin educación ni cultura, absolutamente subdesarrollado. Y entonces, ¿qué pasó? Bueno, ahí tenemos que volver a Inglaterra, como estaba explicando antes. Inglaterra exporta al mundo el libre comercio, y sí, “que el libre comercio siempre es malo, profesor”. No, hijo, y decir que es como un pañal: a veces hay que usarlo y a veces no; a veces bueno, usarlo y a veces contraproducente, se puede usar durante un tiempo y después hay que desecharlo. Inglaterra exporta el libre comercio al mundo porque sabe que en la primera etapa de la construcción de la economía, una en la primera etapa eh es el libre comercio inhibidor del desarrollo industrial. ¿Por qué? Porque la industria es como un niño: necesita mucha protección cuando es bebé, y después esa protección hay que sacarla, si no el niño nunca aprende, aprende a hacer sus necesidades. Y entonces eso exportan: el libre comercio, lo exportan a Hispanoamérica y lo exportan a sus ex colonias, a los Estados Unidos, porque también quieren inhibir el desarrollo industrial de Estados Unidos. Pero en Estados Unidos se encuentran con dos hombres, dos hombres a quien solamente un loco podría acusar de populista eh o de estatista; se encuentran con nada menos con que George Washington, con su Secretario del Tesoro –equivalente a un ministro de economía– que fue Alexander Hamilton. Y Alexander Hamilton dice: “Señores, los ingleses –y los conocía muy bien, porque era su mamá Inglaterra– nos mienten, mienten con el libre comercio, porque libre comercio no es una teoría científica, no es un principio científico, es simplemente un instrumento, como un bisturí: puede servir o no servir, puede servir para matar o para curar. En las actuales circunstancias”, dice Hamilton, y se lo dice a Washington, que lo comprende perfectamente, “en que se ha desarrollado una pequeña protoindustria, pequeñita, producto de la guerra, necesitamos el proteccionismo económico, rechazar el libre comercio, que es es una ideología de subordinación que Inglaterra nos exporta”. No lo dice un estatista, no lo dice un hombre que está en contra de la economía de mercado; todo lo contrario, un hombre que está a favor de la economía de mercado y que no es estatista, pero el libre comercio es una trampa, dice Hamilton. Y entonces los Estados Unidos lo rechaza y comienza un proceso que yo denomino un proceso de insubordinación fundante. ¿Qué es una insubordinación fundante? Cuando un pueblo se da cuenta que ha sido engañado, que ha sido subordinado ideológicamente, entonces rechaza la subordinación ideológica. Los Estados Unidos se insubordina ideológicamente contra los británicos que exportan la teoría de Adam Smith, la teoría de la división del trabajo y el libre comercio; se insubordinan ideológicamente y aplican un adecuado impulso estatal, que no hay que confundirlo con estatismo. Y entonces, una insubordinación ideológica más un adecuado impulso estatal es equivalente a una insubordinación fundante. Los Estados Unidos son ricos y poderosos porque realizaron una insubordinación fundante. Alemania fue rica, es rica y poderosa porque realizó su insubordinación fundante, primero con List y después con Bismarck; el Japón es rico y poderoso porque realizó una insubordinación fundante con la revolución Meiji. E Hispanoamérica, en vez de hacer como los Estados Unidos, en vez de imitar a los Estados Unidos y rechazar la ideología de subordinación que predicaban los ingleses, que era el libre comercio, en vez de hacer eso, las élites hispanoamericanas que habían trabajado antes con los ingleses aceptan el libre comercio, y nosotros tenemos crecimiento sin desarrollo; los Estados Unidos tienen desarrollo, no crecimiento. Nosotros crecemos rápidamente, pero no nos desarrollamos. ¿Qué quiere decir esto? Y es muy importante, porque hoy anda un loco, se entiende, los balcones de la Casa Rosada diciendo una mentira absoluta: que Argentina fue una potencia mundial. Argentina fue ninguna potencia mundial, como no lo es Arabia Saudita, como no lo es Uruguay, por más que tienen una renta per cápita extraordinaria, porque ¿qué hacen? Exportan petróleo, y el día que el petróleo baje de precio, que valga como el agua –que va a acontecer cuando se descubra otra fuente de energía, como se descubrió el petróleo y superó al carbón– los sauditas van a volver de nuevo, van a pasar del Mercedes al camello, porque no han hecho nada más que gastarse la plata. Claro, han construido rascacielos preciosos, extraordinarios, y su élite se salvará porque tiene inversión en el extranjero, pero los sauditas y los yemeníes volverán a ser pobres y andarán camellos como anduvieron toda la vida. Lo mismo nos pasó a nosotros, los argentinos: exportamos vacas; las vacas eran el petróleo, eran carísimas, una materia prima extraordinariamente cara, y fuimos ricos, pero no nos desarrollamos porque no invertimos en la industrialización, como hizo Canadá y Estados Unidos, sin no hacer cosas suntuarias, hermosísimas, como el Teatro Colón, que me encanta, pero suntuarias. Y entonces nosotros, como México, porque a México le pasó lo mismo: México exportó oro, exportó después petróleo, pero no hizo una insubordinación fundante, no rechazó la ideología de subordinación predicada por Inglaterra. Entonces nosotros somos hoy subdesarrollados o en camino al subdesarrollo, como Argentina, porque no hicimos nuestra insubordinación fundante, porque no seguimos el camino de los Estados Unidos, no el camino de la Unión Soviética, eh el camino de los Estados Unidos, y eso es lo que se nos oculta. Y ese es el origen del por qué 13 colonias miserables –porque eso eran las colonias inglesas en América del Norte– 13 colonias miserables terminaron siendo una potencia mundial. Su proceso de independencia terminó en la unidad, y después se expandieron y se industrializaron porque rechazaron el libre comercio como ideología de subordinación, y nosotros aceptamos el libre comercio, que era una ideología de subordinación, nos fragmentó y nos dividió. Entonces, el origen de nuestra impotencia está en nuestra fragmentación territorial y en la no industrialización; y el origen de la potencia norteamericana está en la industrialización y en su unidad territorial. [Música]