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Muy buenas, bienvenidas y bienvenidos un momento más, un lunes más, una semana más.
Todo lo que comienza y le damos vida con entusiasmo forma parte de nuestra creación. Pero, ¿cuánto cuido al creador? ¿Quién es el creador de mi mundo interno? ¿Quién es el creador de mi reino interno? Adivina, eres tú mismo. Tú mismo eres el autosoberano que mantiene ese reino de pensamientos, de sentimientos, de actitudes, de vibraciones, de tu propia energía, de tus respuestas, de tus acciones, de tus elecciones y decisiones en orden, de forma justa, benevolente.
Vas dirigiendo ese lo llamamos poder de controlar que sea malinterpretado, porque muchas veces se controla hacia fuera a los demás, a las situaciones y no hay un verdadero autocontrol. El poder de gobernar lo mismo hacia lo de fuera, pero si no me gobierno dentro, las cosas me seguirán influenciando. El secreto de un autoberano es que cuanto más es dueño de sí mismo, amo de propio ser, más hay un sentimiento genuino de dar beneficio a los demás. Porque empiezas a experimentar una felicidad que no quieres hacerla simplemente tuya, sino poder compartirla, poder hacer que llegue a otros. Y esto es lo que vamos a trabajar hoy en nuestra meditación.
Cada vez que la vida nos presenta una situación donde sintamos que se nos falta el respeto, que no somos tratados de forma ecuánime, otros son tratados mejor y a mí me tienen de esa manera. Todos esos pensamientos que se repiten en nuestra mente y que nos quitan fuerza interior, porque nos sentimos o ignorados o desestimados, nos sentimos rechazados de alguna manera. Todo eso nos viene a hablar de la expectativa, pero viene de mi propia falta de autoestima, mi propia falta de respeto hacia mí. Me he olvidado de que no necesito a nada ni nadie para yo sentir el valor de mí mismo. Si no, cuando alguien diga algo que se cruza o veo actitudes que que no son adecuadas, siempre sentiré que van en contra de mí. Y es por la falta, el vacío que hay en mi propio ser. Me he bajado de mi trono interno y me he identificado con cómo se ve o cómo se me considera de forma externa.
Así que que el engaño de nuestra mente no nos arrebate nuestra propia autosoberanía. Vamos a sentarnos en nuestro propio trono interior tal y como estamos. No importa lo sencilla que pueda ser tu silla o asiento, incluso en el suelo. El asiento más importante es el de dentro. El asiento más seguro es cuando aprendo a sentarme dentro de mí con seguridad. Autoestima y autoconfianza. Es un respeto genuino que genero hacia mí mismo. Me siento dueño de mi mente, de mis pensamientos, incluso de mi corazón cuando estoy sentado dentro de mí. Es el respeto por mi propio ser. Es la mirada del rey de mí mismo.
Un rey es un donador, el que otorga lo mejor. Ha descubierto el tesoro de sus virtudes y valores. Y ese es el tesoro que quiere dar y lo da de forma natural. Cómo vive lo que comparte su mirada. No piensa en tomar, no crea necesidades, no crea dependencias de otros, no busca fuera porque sabe que su riqueza interior es la que le hace un rey. Este es el secreto de mi autorrespeto.
Tu mente te dirá cosas donde puede que aparentemente lleve razón. ¿Cómo me han hablado, me he sentido injustamente tratado. No merezco esto. No me siento digno por lo que acaba de ocurrir. Me olvido completamente de que mi dignidad depende de lo que yo he elegido y elijo lo que es auténtico. No elijo el ego, la ira o el apego para conseguir algo de otros o alguna posición. o posesión. No busco esos puestos porque el puesto de mayor seguridad está dentro de mí. Ese asiento de realeza es incógnito, [música] invisible. Pero internamente muy seguro, muy ligero. No es un asiento duro, no tienes que luchar por él. Cada uno tiene su propio asiento, su propio trono. No puedo sentarme en el de nadie. Por eso no necesito compararme ni competir, ni siquiera luchar conmigo mismo.
Cuando soy consciente de quién soy, esa victoria está garantizada y solo surge un sentimiento genuino, dar lo mejor. El que sirve al ser sirve al mundo, no está atrapado en su pequeño mundo de emociones, de voces mentales. Quitas límites a tu visión estrecha y el mundo se hace más grande, donde sea necesario un pensamiento verdadero. Amor, generosidad, respeto, felicidad. Genuina, paz y calma. Ni siquiera tienes que pensar en dar. Es tan natural y automático que lo que tú experimentas y te da felicidad. Lo irradias y lo vibras ahí donde estés. Eso genera una atmósfera verdadera y silenciosa, donde estás en ella sabes que ni tu mente puede engañar.
Has puesto tu mente delante de Dios. Has puesto tu ser delante de la mirada de ese ser supremo. Y esa es la mirada más genuina. Cuando el ser más puro del universo desenreda todos los hilos sutiles que me han ido enredando. Inconscientemente me fui enredando, confundiendo. Quizás se acabaron las cuerdas gordas, pero hay otros hilos finos que son muy buenos atando y en el momento en que estás siendo atado por la atadura, eso te trae algo, que es como si te ofreciese algo temporal. Una alegría, una subida de energía como un tornado te hace subir, pero no te das cuenta de que te has podido caer en una zanja. Puede que tus manos estén vacías, pero tú crees que eres el mejor. Eso puede ser una atadura de la mente y los sutiles que me hacen creer lo que no es.
Hay un ser que con su amor supremo, con mucho cuidado y paciencia me ayuda a A veces viendo las ataduras de otros, te das cuenta de tu propia atadura, cuánado has estado y ese pensamiento fiel y auténtico de entregar esos hilos o cadenas, los pongo delante de Dios. Ahora quiero ser libre, un verdadero autosoberano. Quiero sentirme más engañado. por mí mismo, por mi mente.
Toma tu posición interna y eso no implica demostrar nada a nadie. No lo necesitas. Solo siendo tú. Es la mejor prueba de que estás en la posición adecuada de creer en ti nuevamente, en la posición adecuada. de recibir la luz de ese sol divino que te conforta, que te apacigua, que transforma todas tus sombras simplemente llenándote de luz [música] y la oscuridad termina.
Ahora valoro tanto su compañía, la he buscado fuera y él me enseña a buscarla dentro. Sé amigo de ti mismo. Sé amigo de tu mente. Se amigo del silencio. Sé amigo de Dios y en tu corazón no habrá enemistad. ni rechazo hacia nadie. Si otros te tratan o te miran de la forma que no esperabas, suéltalo. No tomes ese pesar. No es tuyo. Recuerda quién eres. Recuerda con quién estás. Recuerda que ahora has nacido en tu conciencia para el beneficio al ser, a tu propio ser y el beneficio a todos los seres que te rodean.
Este es un tiempo para saber parar. Es un tiempo para saber actuar. También es un tiempo para darte cuenta y es un tiempo para transformar. Es un tiempo para tomar elecciones y decisiones lo más honestas. posibles y es un tiempo para tener esa determinación y valentía. Lo voy a hacer. Ese es el auto soberano. Y dentro de mí hay esa confianza. Contento interno, la valentía de ese paso que doy hacia delante, aunque la mente se queje o entre la pereza de no sé si podré, pero hay una fuerza interna que te impulsa a seguir a levantarte, a no mirar atrás, a sentarte en tu asiento interno.
Eso no desprestigia a nadie. Les inspira que cada uno busque su lugar dentro de sí mismo, sin demostrar nada, sin empujar a nadie. Cada uno tiene su lugar, su espacio, la oportunidad de ser lo que quieres ser. Soy consciente de esta oportunidad. Soy consciente de este momento. Soy consciente [música] de quién soy y sonrío porque soy consciente. Eso es autosoberanía, esa maestría anterior de ser consciente y estar despierto. No solo un nuevo día, sino un nuevo momento, a un nuevo cambio, a una nueva conciencia.
Poco a poco, mientras me muevo suavemente el cuello muy suave, siendo consciente de mi respiración, de la calma que tengo físicamente y de la calma en mi mente. Vuelvo aquí con esa sonrisa de liviandad, de liberación, de maestría interna. Inspiro. Muy bien. Que tengáis un precioso día en vuestro asiento interior y todo se verá de forma diferente. No juegues a sentarte en otros asientos, porque algunos te quemarán, otros te caerás, otros te empujarán. [resoplido] Busca el tuyo, que es tu propio autorrespeto y autosobberanía. Gracias por estar ahí juntos en una dirección. Hasta pronto.