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Evangelio día Miércoles 17/06/26 Padre Carlos Rosell - Mateo 6, 1-6. 16-18 Limosna, oración y ayuno

Cooperadores de la Verdad (Católico)15:24

Transcription

El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu. [música]

Lectura del santo evangelio según San Mateo. Gloria a ti, [canto] Señor. [música]

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuiden de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos. De lo contrario no tienen recompensa de su Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas, que en las sinagogas y por las calles, para ser honrados por la gente. En verdad les digo que ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha. Así tu limosna quedará en secreto, y tu padre que ve en lo secreto te recompensará.

Cuando oren, no sean como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. En verdad les digo que ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu padre que está en lo secreto, y tu padre que ve en lo secreto te lo recompensará.

Cuando ayunen, no pongan cara triste como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad les digo que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note no los hombres, sino tu padre que está en lo escondido. Y tu padre que ve en lo escondido te recompensará."

Palabra del Señor. Gloria a ti, [canto] Señor Jesús. [música]

Uno de los grandes predicadores que ha tenido la iglesia es San Vicente Ferrer. Fue un santo sacerdote y sus prédicas eran espectaculares, como decimos en el lenguaje criollo, movía las masas. Y una vez, luego de la misa, una señora se le acercó y le dijo: "Padre, nadie predica como usted. Espectacular su prédica. Usted lo máximo." Y San Vicente Ferrer le dijo a esta señora: "Señora, lo mismo me dijo ayer el diablo."

Hermanos, él nos tienta con la vanidad. Y hoy el evangelio nos habla de la rectitud de intención. Jesús habla de tres acciones que debemos hacer. Hoy Jesús nos habla de la limosna. Hoy Jesús nos habla de la oración. Hoy Jesús nos habla del ayuno. Son tres acciones que como discípulos de Jesús tenemos que hacer. Pero también Jesús remarca en el evangelio de hoy que tenemos que practicar la limosna con humildad. No des limosna para que te vean. De hecho, San Agustín decía: "Si tú das limosna para que te vean, pierdes la limosna y estás perdiendo tu alma por la soberbia." Tenemos que rezar, pero no rezamos para que nos vean.

Hermanos, qué importante es hacer bien la oración, pero con humildad. Y el ayuno es una práctica también recomendada por el Señor, por la Iglesia. Obligatoriamente la iglesia nos pide solamente en el año dos veces el ayuno. ¿Qué días? Miércoles de ceniza y el viernes santo. Y además no todos están obligados. Los enfermos no ayunan, los ancianos no ayunan, los niños no ayunan. El ayuno es el sacrificio. Hay que ofrecer sacrificios al Señor como expresión de nuestro amor. Si tú ayunas, hazlo humildemente. No estés publicando en tus redes: "Estoy ayunando", porque ya malograste esa acción.

Hermanos, qué importante es la rectitud de intención. ¿Y en qué consiste la rectitud de intención? Que todo el bien que yo hago y tengo que hacer mucho bien, la limosna, la oración, el ayuno, etcétera, lo hago no para que me aplaudan, lo hago para la gloria de Dios. Ese es el criterio. Tenemos que hacer bien el bien. No hay que hacer las cosas al guerrazo. Hay que hacer bien el bien. Pero no hacemos el bien para que nos revienten cohetes. Hacemos el bien para la gloria de Dios y el servicio del prójimo. Son dos criterios fundamentales. Todo lo que hagamos en el día, hermanos, tiene que ser para la gloria de Dios y el servicio del prójimo. Ese es el criterio.

Padre, a veces me elogian cuando ven que he hecho algo bueno. Cuando te elogien, te recomiendo que recites mentalmente el salmo 115, versículo 1. ¿Qué salmo he dicho? 115, versículo 1. "No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da la gloria." Ya se lo aprendieron. Cuando tú hagas el bien y te digan: "Qué bien has cantado, qué bien has cocinado, qué bien has dado esa charla. Nadie como tú." ¿Qué vas a decir interiormente? "No a no a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da la gloria."

Hermanos, si no hay rectitud de intención, malogramos todo ese bien que hacemos, porque ha entrado la soberbia, ha entrado la vanidad. Ya no estamos buscando la gloria de Dios, estamos buscando nuestra propia gloria y eso nos aleja de Dios. Aprendamos de la Virgen María. Todo lo que hizo la Virgen María fue para la gloria de Dios y el servicio del prójimo. Pidámosle hoy a nuestra madre santísima, la humilde esclava del Señor, que nos ayude a vivir la rectitud de intención. Hagamos bien el bien, pero para la gloria de Dios y el servicio del prójimo. Que así sea.

Como hacemos todos los miércoles, acudimos a la intercesión de San José. Rezamos las letanías a San José.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, óyenos.

Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

Cristo, escúchanos.

Dios, Padre celestial, ten misericordia de nosotros.

Dios, Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.

Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.

Santa Trinidad, un solo Dios, ten misericordia de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.

San José, ruega por nosotros.

Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.

Luz de los patriarcas, ruega por nosotros.

Esposo de la madre de Dios, ruega por nosotros.

Custodio del Redentor, ruega por nosotros.

Casto guardián de la Virgen, ruega por nosotros.

Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.

Celoso defensor de Cristo, ruega por nosotros.

Servidor de Cristo, ruega por nosotros.

Ministro de la salvación, ruega por nosotros.

Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.

José Justísimo, ruega por nosotros.

José Castísimo, ruega por nosotros.

José prudentísimo, ruega por nosotros.

José valentísimo, ruega por nosotros.

José fidelísimo, ruega por nosotros.

Espejo de paciencia, ruega por nosotros.

Amante de la pobreza, ruega por nosotros.

Modelo de trabajadores, ruega por nosotros.

Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.

Custodio de vírgenes, ruega por nosotros.

Apoyo en las dificultades, ruega por nosotros.

Sostén de las familias, ruega por nosotros.

Consuelo de los desgraciados, ruega por nosotros.

Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.

Patrón de los exiliados, ruega por nosotros.

Patrón de los afligidos, ruega por nosotros.

Patrón de los pobres, ruega por nosotros.

Patrón de los moribundos, ruega por nosotros.

Terror de los demonios, ruega por nosotros.

Protector de la Santa Iglesia, ruega por nosotros.

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, perdónanos.

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, escúchanos.

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros.

Lo estableció, Señor, de su casa y de todas sus cosas.

Oremos.

Oh Dios, que en tu inefable providencia te dignaste elegir a San José por esposo de tu santísima madre, concédenos, te rogamos, que merezcamos tener por intercesor en el cielo al que veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Escuchemos la meditación que toca hoy en este mes de junio, mes del Sagrado Corazón de Jesús. Día 17o.

"Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos nosotros hemos recibido." La plenitud de vida, verdad, bien y belleza está solo en Dios. Solo Dios es el bien infinito y el corazón de Jesús es la fuente de donde nosotros participamos de todos los bienes divinos. Ir al corazón de Jesús, por tanto, es acudir a la fuente de todas las gracias para nuestra salvación. Jesús muestra siempre su sagrado corazón como aquel manantial de donde mana el agua viva, es decir, el Espíritu Santo, quien nos transforma la vida y nos hace de verdad felices.

Propósito de hoy: acudir al Sagrado Corazón de Jesús como un sediento al manantial para pedirle el agua viva, es decir, el Espíritu Santo.

Hacemos la oración al Sagrado Corazón de Jesús.

"Oh Jesús, a tu corazón confío esta intención." En silencio, con confianza pongamos nuestras intenciones en el corazón de Cristo. [resoplido] Mírala, después haz lo que tu corazón te diga. Deja obrar a tu corazón. Oh Jesús, yo cuento contigo. Yo me fío de ti. Yo me entrego a ti. Yo estoy seguro de ti. Todo lo temo de mi fragilidad, más todo lo espero de tu bondad. Amén."

Hermanos, hoy Jesús nos habla de tres acciones buenas que debemos hacer: la limosna, la oración y el ayuno. Son acciones buenas. Hay que dar limosna, preocuparnos de los pobres. Hay que orar todos los días, hay que ayunar, es decir, el sacrificio. No necesariamente hay ayuno de comida. Todos los días podemos ofrecer muchos sacrificios al Señor, lo que más nos cuesta y lo ofrecemos por amor, pero todo con rectitud de intención. Si das limosna, no es para que te vean. Si rezas, no es para que te vean. Si ayunas, no es para publicarlo en tu WhatsApp: "Estoy ayunando, soy un santazo." No, hermanos, humildad, humildad y humildad. Qué importante es la rectitud de intención. Hay que hacer bien el bien, pero todo ese bien que haces movido por Dios es para la gloria de Dios y el servicio del prójimo. Y cuando te elogien y hay que hacer bien las cosas, ¿qué vas a rezar interiormente? ¿Qué salmo? Salmo 115, versículo 1: "No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre." Da la gloria. La gloria para Dios, hermanos. La gloria para Dios.

Que la Virgen nos ayude para que todo lo que hagamos a lo largo del día sea para la gloria de Dios y para el bien de nuestro prójimo.

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Sagrado Corazón de Jesús, Dulce Corazón de María, sea salvación. San José, ruega por nosotros.

El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. Amén.

Pueden ir en paz. Gracias a Dios. [música]