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Microeconomía: efecto renta y efecto sustitución según Slutsky

Juan Carlos Aguado Franco14:31

Transcription

Cuando explicamos en economía lo que ocurre con la cantidad demandada de un bien cuando se produce una variación en el precio de dicho bien, solemos decir que existe una relación inversa, es decir, que cuando aumenta el precio la cantidad demandada disminuye y cuando disminuye el precio la cantidad demandada se incrementa.

Bien, dentro de este hecho que generalmente se produce, podemos distinguir dos efectos: un efecto renta y un efecto sustitución.

El efecto renta hace referencia al hecho de que si se produce una variación en el precio, por ejemplo, un incremento del precio de un bien, tendremos un efecto renta que se caracteriza por el hecho de que el consumidor es como si fuese más pobre. Es más pobre porque no puede acceder a la misma cesta de bienes que podía comprar anteriormente por culpa de ese encarecimiento del precio de un bien.

Pero existe otro efecto que también hace que la cantidad demandada sea menor, que es el efecto sustitución, porque cuando un bien se nos encarece respecto de otros, pues compraremos más de esos otros que se nos han abaratado relativamente. Eso es el efecto sustitución. La suma de ambos efectos nos da el efecto total.

Existen dos autores principalmente que han estudiado este tema, que lo han modelizado, que serían Hicks y Slutsky. En otro vídeo de mi canal de YouTube os he explicado lo que ocurre según la perspectiva de Hicks; en este vamos a verlo según Slutsky.

Según Slutsky, del mismo modo que hacía Hicks, dotaríamos de renta al consumidor de forma que eliminásemos ese efecto renta, ese empobrecimiento que ha tenido anteriormente el consumidor por el hecho de que se ha incrementado el precio de un bien. Esto, a diferencia de lo que hacía Hicks, que le dotaba de renta hasta que pudiese alcanzar la misma curva de indiferencia, es decir, hasta que el consumidor obtuviese el mismo nivel de utilidad que tenía antes, fuese igual de feliz, tuviese el mismo nivel de bienestar. Entonces únicamente nos quedaría el efecto sustitución para apreciar cómo disminuye la cantidad consumida de un bien y se incrementa la del otro.

En el caso de Slutsky, lo que hace es dotar de renta ficticiamente al consumidor de forma que pueda adquirir la misma cesta de bienes que compraba antes. Haciendo esto, nos aseguraremos de eliminar el efecto renta, y nos quedará de nuevo únicamente el efecto sustitución.

Vamos a verlo gráficamente: Para poder realizar el análisis partiremos de una situación de equilibrio del consumidor como la que tenemos representada. En ella podemos ver esa recta, que es la restricción presupuestaria, que nos muestra las distintas combinaciones de bienes que el individuo puede adquirir dada su renta y dados los precios de los bienes iniciales. Siendo esto así, el punto en el que alcanzará la curva de indiferencia más alejada posible del origen de coordenadas, es decir, el punto E sub 1, será su punto de equilibrio, en el que estará consumiendo X sub 1 unidades del bien X e Y sub 1 unidades del bien Y.

Cuando se produce un incremento en el precio del bien que tenemos representado en el eje de abcisas, podemos ver que se produce un desplazamiento de la restricción presupuestaria pivotando sobre el otro extremo. Eso es así puesto que si dedicase la totalidad de su renta a adquirir unidades del bien X seguiría pudiendo comprar la misma cantidad del mismo. Al hacer esto, vemos que el consumidor no puede adquirir la cesta de bienes que compraba en el punto E sub 1. Y, para maximizar su utilidad, buscará la curva de indiferencia más alejada posible a la que pueda acceder dada su nueva restricción presupuestaria. Eso lo tenemos en el punto E sub 2. Por consiguiente, la cantidad demandada del bien Y, pasa desde Y sub 1 a Y sub 2. Ese es el efecto total que se produce sobre la cantidad demandada de dicho bien cuando se produce un incremento en el precio del mismo.

Observamos en el otro eje que también existe una modificación en la cantidad demandada del otro bien. Esto puede ocurrir en un sentido, o en otro, o, incluso, permanecer constante. No es de lo que nos vamos a ocupar aquí, puesto que vamos a analizar lo que ocurre con la cantidad demandada del bien cuyo precio se ha modificado.

Para proceder a distinguir dentro de este efecto total qué parte es debida al efecto renta y qué parte podemos atribuir al efecto sustitución, vamos a dotar ficticiamente al consumidor de renta de forma que pueda adquirir la misma cesta de bienes que podía comprar inicialmente. En el gráfico, esto se plasma en buscar una paralela a la restricción presupuestaria, que pasa por el punto E sub, que nos permitiera comprar el punto E sub 1. Es decir, que pase por el punto E sub 1.

Siendo esto así, solo nos quedaría el efecto sustitución. Ese efecto sustitución lo vemos en el hecho de que el consumidor, dada esa renta ficticia que le permitiría comprar ese punto E sub 1, no va a hacerlo. Puesto que preferirá adquirir más unidades del bien que tenemos representado en el eje de ordenadas, el bien X, y menos unidades del bien que tenemos representado en el eje de abscisas, el bien Y. Aquel bien cuyo precio se ha encarecido disminuye su consumo. Lo que vemos ahí en el paso desde el punto E sub 1 al punto E sub 3. Ese sería el efecto sustitución. El resto, por tanto, sería el efecto renta, hasta alcanzar la totalidad del efecto total.

Dado que en este bien, el efecto renta y el efecto sustitución tienen el mismo signo, es decir, que ante incremento en el precio de un bien, tanto por el efecto renta como por el efecto sustitución, demandaríamos una menor cantidad. Estaríamos hablando de que se trata de un bien normal.

Vamos a analizar a continuación lo que ocurriría en un bien inferior. Del mismo modo que hemos hecho con el bien normal, ante un incremento del precio de un bien, vamos a apreciar que se produce una disminución de la cantidad demandada del mismo. Por eso, al pasar del punto E sub 1 al punto E sub 2, puesto que la restricción presupuestaria se ha reducido pivotando, vamos a ver que la cantidad demandada en un bien inferior (siempre que no sea un bien Giffen, que estudiaremos posteriormente) va a disminuir. Incremento de precio, disminución de la cantidad. Es decir, nos enfrentaríamos, como en el caso anterior, a una función de demanda con pendiente negativa.

Procedemos a continuación de la misma forma que hicimos con el bien normal, es decir, dotaremos de renta al consumidor de forma que pueda adquirir la misma cesta de bienes que podría comprar antes. Esto se traduce en el gráfico a buscar una recta paralela a la que pasa por el punto E sub 2, pero que ahora pase por el punto E sub 1. Siendo esto así, el consumidor no decidirá situarse en dicho punto, sino que lo hará en el punto E sub 3 dado que de esa forma alcanzará una curva de indiferencia más alejada del origen de coordenadas.

En esta ocasión, al tratarse de un bien inferior, podemos apreciar que el punto E sub 3 está a la izquierda del punto E sub 2. Esto implica que el efecto renta va a tener un signo diferente al del efecto sustitución, puesto que el paso del punto E sub 1 al punto E sub 3 es el efecto sustitución, y, para llegar al efecto total, que es el paso del punto 1 al 2, es decir, de Y sub 1 a Y sub 2 unidades, tendremos que hacerlo con un efecto renta que tenga signo contrario. ¿Cuál es la explicación de esto? Sabemos que los bienes inferiores son aquellos que consumimos en menor cantidad cuando aumenta el nivel de renta, de ahí que tengamos un signo contrario, a pesar de que predomine el del efecto sustitución.

Esto último no va a ocurrir en un bien Giffen. Un bien Giffen es un tipo especial de bien inferior, puesto que el efecto renta como el efecto sustitución tienen signo contrario como vamos a ver gráficamente posteriormente. Pero, además, el efecto renta va a ser, en valores absolutos, superior al efecto sustitución. Esto va a implicar que, ante un incremento del precio del bien, la cantidad demandada sea mayor, a diferencia de lo que ocurría en bienes normales o bienes inferiores que no sean bienes Giffen.

Como en los casos anteriores vamos a partir de lo que tenemos representado ahora mismo en pantalla: el equilibrio de un consumidor que está consumiendo en el punto E sub 1: X sub 1 unidades del bien X e Y sub 1 unidades del bien Y. A continuación, procederemos como en los casos anteriores a realizar un incremento en el precio del bien Y, del bien que tenemos representado en el eje de abcisas. Veremos como es el efecto total, y dentro de ese efecto total, distinguiremos el efecto renta y el efecto sustitución.

En esta ocasión, podemos apreciar que, en los bienes Giffen, ante un incremento en el precio de un bien, tenemos un incremento en la cantidad demandada. De ahí, que el efecto total, que podemos apreciar en el paso del E sub 1 al E sub 2, implica un aumento en la cantidad demandada del bien Y: de Y sub 1 a Y sub 2, a diferencia de los casos anteriores en los que ésta se reducía.

Si procedemos de manera similar a lo hecho con los bienes normales y los bienes inferiores para distinguir el efecto renta y el efecto sustitución, dotaremos de renta al consumidor de forma que pueda acceder a la misma cesta de bienes que podía comprar anteriormente, es decir, que pueda situarse en el punto E sub 1. Gráficamente, de nuevo, es lo mismo: es buscar una paralela a la restricción presupuestaria que pasa por el punto E sub 2 que, en esta ocasión, pase por el punto E sub 1, que le permita comprar esa cesta de bienes.

Claro, el consumidor no va a decidir situarse en ese punto E sub 1, puesto que hay un bien que se le ha encarecido respecto del otro. Consumirá menos unidades del bien Y y más unidades del bien X. En esta ocasión vemos que el punto E sub 3, como en los casos anteriores, queda a la izquierda. Pero, en contra del caso anterior del bien inferior, el punto E sub 2 queda a la derecha del punto E sub 1, es decir, que el efecto renta en valores absolutos es superior al efecto sustitución, de tal forma que el efecto total es un incremento del consumo del bien. Este es el caso especial que representan los bienes Giffen.

Vamos a intentar comprender qué es eso de los bienes Giffen con un ejemplo. Imaginemos un consumidor que únicamente compra verdura y carne para comer. La carne obviamente es mucho más cara que la verdura. Consideremos que este incremento de precios que se produce es sobre la verdura. Crece, aumenta, el precio de la verdura. Por el efecto sustitución, este consumidor podría estar tentado a consumir una menor cantidad de verdura y consumir más carne, puesto que la carne se ha abaratado respecto de la verdura. Sin embargo, la carne continúa siendo más cara que la verdura. Si este consumidor hiciera eso, tendría que renunciar a una importante cantidad de verdura para poder comprar una pequeña cantidad de carne y acabaría pasando hambre. Si su objetivo es alimentarse y no pasar hambre, probablemente, a lo que vaya a acabar renunciando es a una pequeña cantidad de carne y, de esa manera, poder consumir una mayor cantidad de verdura, aun cuando sea el precio de la verdura el que haya aumentado. Vemos que consumiría más de aquello cuyo precio ha aumentado. Es un caso especial, es un caso muy rebuscado, es un caso en el que la función de demanda tendría pendiente positiva. No es lógicamente lo habitual. No es lo que conocemos normalmente y, por eso, los bienes normales tienen pendiente negativa: al aumentar el precio disminuye la cantidad demandada, y viceversa.