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Resumen de Platón ✅ Filosofía para bachilleres y Selectividad

Escuela PCE ⭐️ Estudiar en España11:35

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Hola amigos y amigas de escuela pce. Bienvenidos a un nuevo vídeo de refuerzo del temario por escrito. En este vídeo nos acercaremos a la filosofía de Platón.

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Platón fue un filósofo griego que nació en Atenas en el siglo V antes de Cristo. Fue discípulo de Sócrates y la figura de su maestro influyó mucho en su vida y en su obra. Sócrates fue condenado a muerte acusado de no creer en los dioses de la ciudad y de corromper a la juventud. Posteriormente fue obligado a beber un veneno llamado cicuta. Estos acontecimientos provocaron que Platón se desengañara de la política y se dedicara a la reflexión y la enseñanza.

Después de un tiempo alejado de la vida social ateniense, regresó y fundó la Academia, una escuela en la que se enseñaba filosofía, astronomía y matemáticas. Platón escribió sus obras en forma de diálogos, de los que se han conservado 35, entre los que se encuentran el Timeo, el Perdón, Fedro o el Banquete.

Todo el pensamiento platónico gira en torno a la teoría de las ideas. Vamos a ver en qué consiste. Para empezar, diremos que Platón divide la realidad en dos: una realidad material compuesta por las cosas sensibles, es decir, las que podemos percibir con los sentidos, y este es el mundo sensible. Y por otro lado, existe una realidad metafísica o inmaterial, inmutable, que existe desde siempre y existirá para siempre. Esta realidad está compuesta por la esencia de las cosas, es decir, por las ideas, que son modelos o moldes de todo lo que existe. Este es el mundo inteligible o mundo de las ideas. Por ejemplo, en el mundo inteligible estaría la esencia de caballo y en el mundo sensible todos los caballos concretos que existen.

Para Platón, la auténtica realidad, la realidad más perfecta, es el mundo inteligible. El mundo sensible, el que percibimos con los sentidos, no sería más que una copia de ese otro mundo inteligible o mundo de las ideas.

Para Platón, en el origen de los tiempos solo existían las ideas, las formas, arquetipos o esencias. Por otro lado, existía también, en completo desorden, la materia. El demiurgo o divino hacedor que comenzó a aplicar las ideas a esa materia caótica, creando así a los seres humanos, los animales, las plantas y todo cuanto existe en el cosmos que podemos percibir a través de los sentidos. Desde entonces, la materia ha ido sufriendo innumerables cambios, pero las ideas siguen siendo exactamente las mismas, ya que estas son eternas e inmutables. Por tanto, para el filósofo ateniense, las ideas son el objeto de estudio de la filosofía, ya que constituyen la auténtica realidad.

Al igual que Platón concibe la realidad como dual, también concibe al ser humano como un ser dual, formado por alma y cuerpo. El alma será entendida como principio de conocimiento, es decir, aquello que posibilita el conocimiento. Platón denomina alma a las facultades superiores, las facultades intelectuales del ser humano. El alma es de naturaleza divina, inmortal e inmaterial. Está en contacto con el mundo de las ideas. El cuerpo, en cambio, es corruptible, perecedero y material. El cuerpo es la raíz de todo mal, el origen de las pasiones desenfrenadas, la discordia y la ignorancia que hacen que nos comportemos como animales. El cuerpo puede ser considerado como una cárcel o prisión en la que el alma vive.

Platón afirmó que el alma se divide en tres partes: la parte racional, la parte irascible y la parte concupiscible. La parte racional se localiza en la cabeza y es la parte más importante. Su tarea consiste en conocer la auténtica realidad, además de vigilar y orientar a las otras dos partes. La parte irascible se encuentra en el pecho y es el origen de las pasiones nobles, como la valentía, el ánimo, el coraje. La parte concupiscible se deja guiar por la parte racional. La parte concupiscible se encuentra en el abdomen y es fuente de pasiones menos nobles. A veces no se deja aconsejar por la parte racional.

Según Platón, la vida humana comienza cuando un alma se introduce en un pedacito de materia que, al desarrollarse, dará lugar a un cuerpo, transmitiendo de la vida. Y cuando el alma se libera del cuerpo al cumplir un ciclo vital, este muere, mientras que el alma regresa al alma universal de la que proviene, es decir, al mundo de las ideas.

Para explicar cómo el alma llega a encarnarse en un cuerpo físico, Platón narra la alegoría del carro alado. En ella presenta al alma como un carro alado gobernado por un auriga y tirado por dos caballos: uno negro y otro blanco. El auriga representa la parte racional del alma, las facultades intelectuales. Esta parte se encarga de gobernar las otras dos. El caballo blanco representa la parte irascible del alma, el ánimo, el coraje, la valentía, y se deja gobernar por la parte racional. El caballo negro representa la parte concupiscible del alma, es decir, las pasiones más bajas, menos nobles. El caballo negro, en ocasiones, no se deja gobernar por la parte racional y entonces se desboca, haciendo volcar el carro y provocando que la brida caiga. De este modo, el alma se encarna en un cuerpo físico que, al nacer, olvida su origen y la verdad que ha contemplado en el mundo de las ideas antes de caer del carro.

Aunque Platón más adelante reconocerá que solo es propiamente alma la primera de estas partes, la parte racional.

En cuanto al conocimiento, Platón dirá que el alma es principio de conocimiento, como dijimos, y que solo esta puede conocer la verdadera realidad. Para lograr el conocimiento, propone la dialéctica y defiende que, gracias al diálogo, el alma va prescindiendo y liberándose de los falsos conocimientos adquiridos por la información aportada por los sentidos.

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De esta manera, el alma va conociendo lo que ya conoció en el mundo de las ideas. En este sentido, podemos decir que conocer es recordar. Este fenómeno se conoce como anamnesis. La dialéctica es el modo por el cual podemos acceder al conocimiento, por eso las obras de Platón están escritas en forma de diálogo.

Otra alegoría que introdujo Platón para ilustrar su teoría del conocimiento es la alegoría de la caverna. En ella nos narra que un grupo de personas han nacido en una cueva y han permanecido siempre allí, atadas e inmóviles. Estas personas han estado mirando toda su vida una pared en la que se proyectan sombras. Como nunca han visto otra cosa, dan por hecho que las sombras de la pared son la realidad, la única realidad. Pero un día, uno de los cautivos logra liberarse y se aventura a salir de la cueva. Y allí comprende que la verdadera realidad está fuera y que lo que han estado viendo siempre no es más que un reflejo, una ilusión. Conmocionado por el descubrimiento, regresa a la cueva para avisar a sus compañeros del engaño. Estos no lo toman en serio y piensan que se ha vuelto loco. Finalmente, terminan matando. Esta alegoría alude a la dificultad del alma para acceder al conocimiento debido al lastre que supone el cuerpo físico y la información falsa que nos aportan los sentidos.

En cuanto a la ética, podemos decir que todo el pensamiento platónico tiene como objetivo último establecer una teoría ética y otra política. Por medio de su teoría ética, Platón intenta mostrar cuál es el camino que han de seguir los seres humanos para alcanzar la felicidad individualmente, y por medio de su teoría política, cuál es el que han de seguir para alcanzar la felicidad colectivamente.

Platón dirá que el camino hacia la felicidad es doble. Por un lado, consiste en una forma de vida en la que se mezclan algunos placeres y la actividad intelectual. Por otro, se basa en el ejercicio de la justicia. La primera de estas vías se lleva a cabo cuando, en nuestra existencia, disfrutamos de aquellos placeres más puros, con aquellos que nos propician tranquilidad y de los que somos capaces de gozar con moderación. Se debe actuar con racionalidad. Se trata de unir en la debida proporción el conjunto de los placeres saludables para el hombre, como por ejemplo, el cultivo de la amistad y los saberes más elevados, como los que aportan las matemáticas, la astronomía o la música. La sabiduría o el conocimiento serán los responsables de ajustar la debida proporción entre los placeres saludables. Solo mediante esta facultad humana se consigue alcanzar el mayor bienestar.

La segunda de las vías para alcanzar la felicidad será el ejercicio de la justicia. Esta se logra cuando cada una de las tres partes en que se divide el alma, la racional, irascible y concupiscible, actúan cuando tienen que actuar y no interfieren en el cometido de las demás. Con todo, Platón dirá que el desarrollo de la justicia tiene que ver con la sabiduría. Así, solo si cada parte del alma sabe, es decir, conoce cuáles son sus atribuciones y actúa en consecuencia, surgirá el equilibrio que posibilita el comportamiento justo.

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La teoría política de Platón tiene como principal objetivo mostrar el camino a seguir por los seres humanos para alcanzar la felicidad colectivamente. Después de haber elaborado una teoría ética, el filósofo dirá que el bienestar o la felicidad de la sociedad también se conseguirán cuando se actúe con justicia. Para Platón, al igual que el alma de cada individuo, el alma de la polis tiene tres partes: la formada por los gobernantes, los guerreros y los productores de riqueza. A partir de aquí, la justicia o el bien, según él, se conseguirán cuando cada una de estas partes cumpla su cometido y no interfiera en el cometido de las demás.

Platón propondrá que quien vaya a gobernar se someta a una férrea educación a lo largo de 50 años. Solo el sabio o el filósofo, que ha dedicado toda su vida al estudio, puede llevar el bien a la polis, porque es el único que lo conoce en toda su extensión. De este modo, Platón propone que deben gobernar los reyes filósofos.

La obra de Platón influirá notablemente en el pensamiento de filósofos posteriores, tales como San Agustín, Descartes o Nietzsche. Algunos seguirán su línea de pensamiento y otros se mostrarán en contra.

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