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Generación del 900

ccondado2:23

Transcription

Para que una generación literaria sea reconocida como tal deben cumplirse, según Julius Petersen, las siguientes premisas.

Los integrantes de la generación deben cumplir con fechas de nacimiento cercanas. Los integrantes de la generación del 900 ubican sus fechas de nacimiento en una zona comprendida entre 1868 y 1886.

Deben poseer educativos similares. En este caso, la mayoría de los integrantes fueron autodidactas.

Deben vivenciar una comunidad personal, compartir el espacio intelectual. No se logra la comunidad personal solo por vivir en el mismo sitio, sino que deben existir puntos de contacto, publicaciones, cenáculos, diálogos. En este caso, si bien existieron distintos cenáculos y diversos diálogos entre los integrantes, es importante considerar que tanto Quiroga como Sánchez pasaron gran parte de su vida y de su carrera fuera del Uruguay. El primero en Misiones y el segundo en Buenos Aires. Además, buena parte de los que comienzan a escribir y a operar en la vida cultural hacia los albores del siglo murieron jóvenes: Federico Ferrando, Julio Herrera y Obes, Florencio Sánchez.

Debe existir también una experiencia fundamental en la generación. Para la generación del 900, esta experiencia fue el Modernismo.

Debe existir caudillaje, es decir, una figura representante. No existió tal figura en esta generación. Si bien Julio Herrera y Obes fue figura en su torre de los panoramas y Quiroga en su consistorio, no existió una figura que tomara el lugar de caudillo.

También debe existir un lenguaje generacional, un lenguaje compartido. Si bien se acusa una unidad de estilo, cada uno tuvo una forma de expresarse y, en muchos casos, muy alejadas unas de otras.

Por último, sea acción habitualmente nace en choque con la generación precedente. En este caso, existe un aire de renovación, pero muchas veces se alterna a figuras de generaciones anteriores.