Transcription
El Señor esté con ustedes. Lectura del Santo Evangelio según San Juan.
[Música]
Tomás, uno de los doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: "Hemos visto al Señor". Pero él les contestó: "Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo".
A los 8 días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, y estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: "Paz a vosotros". Luego dijo a Tomás: "Trae tu dedo aquí, ten mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente". Contestó Tomás: "¡Señor mío y Dios mío!". Jesús le dijo: "Porque me has visto, has creído; dichosos los que crean sin haber visto".
[Música]
Queridos hermanos, es interesante fijarnos las veces que aparece el apóstol Tomás en los evangelios. Yo les invito a que busquen las veces que aparece el apóstol Tomás en los evangelios, porque Tomás tiene unas características y esas características nos ayudan a nosotros a hacer examen de conciencia. Vamos a remarcar tres pasajes de los evangelios donde aparece Tomás.
El primer pasaje está en Juan 11. Le dicen a Jesús que Lázaro está muy enfermo y cuando le comunican a Jesús que Lázaro ya murió, Jesús muestra su intención de ir a Betania. Pero los discípulos se asustan porque los judíos habían amenazado al Señor. Sin embargo, Tomás, fíjense lo que les estoy diciendo, el que dice: "Vamos a morir con él". Fíjense, Tomás estaba dispuesto a dar su vida por Cristo. Esto lo pueden leer en Juan 11:16. Los otros discípulos tienen miedo, pero Tomás, el que dice: "Vamos con el Señor a morir con él". Primer punto: ¿Otro dispuesto a dar la vida por Cristo como Tomás? ¿Porque Tomás estaba dispuesto a dar la vida por el Señor? ¿Estás dispuesto a dar la vida por Cristo? ¿Cómo concretamos esto, queridos hermanos? ¿Estás dispuesto a morir antes que desplazar a Jesús del primer lugar de tu vida?
Vamos con el segundo pasaje donde aparece Tomás. Juan 14. Jesús le dice a sus apóstoles: "En la casa de mi Padre hay muchas moradas; voy a prepararles un lugar para que donde yo esté, estén también ustedes. Y adonde yo voy, ya saben el camino". Y de todos los apóstoles, el único que interviene es Tomás y le inicia: "Señor, ¿a dónde vas? No sabemos el camino" (Juan 14:5). Y que responde Jesús, ¿se acuerdan? "Yo soy el camino, la verdad y la vida". Segundo punto: Tomás era sincero. No le entendía Jesús, lo que estaba hablando era algo misterioso para él. Y de todos los apóstoles, es el único que pregunta: "Señor, ¿a dónde vas? No sabemos el camino". Queridos hermanos, ¿somos sinceros con Jesús? En tu oración, ¿le preguntas a Jesús lo que está pasando con tu vida? ¿Le preguntas al Señor con esa sinceridad de Tomás: "Señor, no entiendo esto, explícamelo, dame luz"? El Señor, Tomás pregunta y Jesús le responde: "Yo soy el camino, la verdad y la vida".
Y el tercer pasaje es el evangelio de hoy. Ustedes pueden leerlo, Juan 20:24 y siguientes. Aquí, ciertamente, nosotros no podemos ser como Tomás en el sentido de ser incrédulos. Pero hay un detalle muy interesante. Yo les pregunto: ¿Quién es el único apóstol que llama "Dios" a Jesús? ¿Quién me responde? Vuelvo a preguntar. ¿Puede ofrecer otra vez el reloj? O que la hermana, por cierto, me ha perdonado. Ya detecté quién es la hermana. Le dije: "Aquí está mi reloj, padrecito". Que celo. Pero me pidió un libro a cambio. ¿Quién es el único apóstol que llama "Dios" a Jesús? Tomás. No es, pero no. Igual. No es Santiago. ¿Quién es el único apóstol que llama "Dios" a Jesús? Tomás. Porque antes había sido sanado por Jesús. El único apóstol que le llama "Dios" a Jesús es Tomás: "¡Señor mío y Dios mío!". Y eso lo dijo porque Jesús antes había sanado su incredulidad.
Queridos hermanos, hoy les pedimos a Jesús que sanen nuestras incredulidades. Tomás no creía que Cristo había resucitado, pero Jesús se le aparece y sana su incredulidad. Y por eso Tomás dice la jaculatoria más bonita de toda la Biblia: "¡Señor mío y Dios mío!" (Juan 20:28). Para que se aprendan el texto. Necesitamos que Jesús sane nuestras incredulidades.
Queridos hermanos, hoy le pedimos a Santo Tomás Apóstol: Número 1, que nos haga valientes, porque él era valiente, estaba dispuesto a dar la vida por Cristo. Número 2, a ser sinceros con Jesús, a preguntarle a Jesús aquello que no está claro, y el Señor siempre nos va a dar una respuesta. Y número 3, a confesar todos los días que nuestro único Señor es Jesucristo. Que Santo Tomás interceda por nosotros ante Jesús para que estemos siempre firmes en la fe. Y así sea.
¿Cuántas veces aparece Tomás en los evangelios? Tres. La primera vez, cuando a Jesús le dicen que Lázaro ya está muerto. Jesús dice: "Voy a ir a Betania". Los judíos habían amenazado a Jesús. El único de los apóstoles que muestra valor es Tomás. Dice: "Vamos con él a morir con él". Tomás era valiente. "Yo estoy dispuesto a dar la vida por Cristo".
Segunda vez, cuando Jesús habla en la casa de mi Padre de muchas moradas: "Voy a prepararles un lugar para que donde yo esté, estén también ustedes". Están todos los apóstoles, pero el único que se atreve a preguntar, Tomás, seguramente nosotros estábamos confundidos por lo que decía Jesús, pero el único que se atreve a preguntar, Tomás: "Señor, ¿a dónde vas? No sabemos el camino". Tomás era sincero. Le preguntaba a Jesús aquello que no entendía. ¿Tú también le preguntas a Jesús en tu oración las cosas que no entiendes y que están pasando en tu casa, en el Perú, etcétera? Jesús siempre te da luces. Jesús, ¿qué le dice a Tomás? "Yo soy el camino, la verdad y la vida".
Y la tercera vez es el evangelio de hoy. Aparece la incredulidad de Tomás, pero Jesús sana la incredulidad de Tomás. Jesús sana nuestras incredulidades. Y como Tomás, todos los días tenemos que decirle a Jesús: "¡Señor mío y Dios mío!".
Vamos a pedir a la Virgen Santísima que nos ayude a estar firmes en la fe, a decirle todos los días a Jesús que Él es nuestro único Señor, nuestro único Dios.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Jesús, Jesús y Jesús. Dulce Corazón de María, de la salvación del alma mía. San José, otra Santa Faustina Kowalska, rueguen por nosotros.
Como todos los sábados, le rendimos homenaje a nuestra Madre Santísima cantando la Salve.
[Música]
Sí.
[Música]
O.
[Música]
No.
[Música]
[Música]
[Música]
[Música]
Por otro.
No me siento de jenny trees. Podemos omnipotencia. Peter nereus y gloriosa virgen matriz María. Corpus serán imán o niño un fil y tu habitáculo que fitch y mere tu espíritu santo cooperante y preparadas ti dado cuyos conmemoración el et amore' ellos pía intercepciones a distante y bus valleys edad mejor te perfecto a liberemos perenne en Cristo un domino nostrum divino al cine.
[Música]
Hoy.